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El sábado 7N decenas de miles, mujeres y hombres, participamos en la manifestación contra la violencia machista. Desde entonces más de diez mujeres fueron asesinadas. La violencia machista aumenta con la pobreza, el paro y los recortes de derechos, pues es un problema estructural del sistema capitalista.

Página Roja 35

Además de los feminicidios, que son su parte más visible, hay muchas otras formas de violencia, más silenciosas, que no podemos olvidar y que están ahí porque son el producto de leyes y de una cultura machista impuesta a lo largo de siglos.

Violencia machista es la carga del trabajo doméstico que implica la doble jornada para las mujeres trabajadoras. Violencia machista es el acoso sexual en los lugares de trabajo y de estudio. Es la publicidad que coloca a la mujer como objeto sexual. Es la violación callejera, la agresión física y psicológica, el maltrato doméstico.

A los candidatos del PSOE, Ciudadanos o Podemos que estaban en primera fila en la manifestación del 7N, les decimos que no basta con “hacerse la foto” y autodenominarse “defensores de las mujeres”. Acabar con la violencia de género exige dedicar recursos para proteger a las mujeres y para garantizar Educación, Sanidad y Servicios Sociales 100% públicos para que se repartan socialmente las tareas de cuidados que ahora recaen sobre las mujeres. Y eso no se puede hacer mientras el pago de la deuda a los bancos sea la “prioridad absoluta” del Estado

Contra el machismo, la homofobia, la transfobia y toda discriminación por orientación sexual.

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