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El proceso de movilización en Andalucía en defensa de la Sanidad Pública se encuentra en el punto más alto de los últimos tiempos. La importante victoria de la lucha contra la fusión hospitalaria en Granada, las recientes dimisiones de altos cargos de la Consejería y del SAS (Servicio Andaluz de Salud), la reactivación de la Marea Blanca y la masiva jornada de movilización regional del 15 de enero, son los ejemplos más destacados.

Por Antonio Chacón

Por otra parte, la principal discusión que corre entre los trabajadores/as del SAS gira en torno al acuerdo de interinización. A final de diciembre el gobierno andaluz anunció por todo lo alto que procedía a regularizar a 15.000 trabajadores eventuales de la Sanidad Pública pasándolos a interinos y creando así nuevas plazas estructurales desde el próximo 31 de mayo. La prensa insistía en que el acuerdo, firmado entre el SAS y tres de sus sindicatos más afines, CCOO, UGT y FASPI (Sindicato Médico), venía a raíz de una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea y varias del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, que consideran ilegal la concatenación de contratos eventuales durante años que existe en la Administración Pública.

La situación de la Sanidad andaluza

La Junta de Andalucía lleva años avanzando progresivamente en el desmantelamiento de la Sanidad Pública, combinando los recortes en presupuestos y personal y las bajas tasas de reposición con la tercerización de cada vez más categorías del personal de administración y servicios. El deterioro de la Sanidad se ve incrementado con una contratación en fraude de ley de decenas de miles de trabajadores/as que o bien encadenan durante décadas contratos eventuales de meses e incluso semanas, o bien, con contratos de interinos, superan varias veces los tres años de máximo que marca la ley para que deban optar a cubrir su plaza y además, al ser despedidos, no tienen derecho a indemnización.

Varias sentencias consideran ilegal la concatenación de contratos eventuales que existe en la Administración Pública

Esta situación ha ido generando un gran descontento en la plantilla de donde han brotado algunas luchas importantes como las movilizaciones y acampadas de los técnicos de mantenimiento del SAS hace casi dos años o la reciente rebelión de Granada. Además, estos procesos de lucha se han dado al margen e incluso enfrentados a los principales sindicatos, que han sido vistos como aliados del gobierno y sus políticas de recortes y como cómplices del consentimiento de la masiva contratación precaria e irregular.

En este contexto han llegado las sentencias europeas amenazando seriamente al PSOE andaluz con una masificación de las protestas dentro del SAS y con un tsunami de miles de denuncias que pudiesen desembocar en millones de euros en indemnizaciones y la obligación de regularizar y estabilizar al conjunto de la plantilla que ronda los cien mil trabajadores.

¿Qué pretende el gobierno de Susana Díaz con este acuerdo?

El gobierno de la Junta salió raudo y veloz a firmar un acuerdo con sus fieles sindicatos CCOO y UGT para evitar el desborde y para que el principal bastión del PSOE no fuese desenmascarado al mostrar la decadente realidad de una de sus principales banderas de propaganda, la Sanidad Pública. Este acuerdo pretende desmovilizar al tiempo que se vende bien a la opinión pública, así como escabullirse de blindar miles de puestos de trabajo como fijos o indefinidos. Por este motivo ha elegido la figura de interino para los eventuales, lo cual en realidad no representa una estabilidad y tampoco le trastoca sus planes de fondo, ya que sigue pudiendo deshacerse de ellos. El proceso hacia el que avanza el SAS consiste en sacar cada vez menos plazas a concurso-oposición, al tiempo que va liquidando categorías y amortizando plazas –a cambio de la progresiva entrada de empresas privadas. Ahora tendrá más interinos y más plazas que amortizar (eliminar), pero no será por su propia voluntad –ni la de sus sindicatos- que convertirá esos puestos de trabajo en plazas estructurales y estables.

Por su parte, la Unión Europea, lejos de apostar por fortalecer la Sanidad Pública, lo que hace es apretar bastante a los gobiernos español y autonómicos con estas sentencias para que cumplan con el déficit y con los recortes exigidos por la Comisión Europea. O se acelera el proceso de privatización y se reduce drásticamente el número de contratos públicos, dejando en la calle a buena parte de los actuales eventuales e interinos, o la ilegalidad de este tipo de contratación se le volvería en contra a la Administración Pública, teniendo que aumentar considerablemente las plantillas estables, lo cual es insostenible e incompatible con las políticas y proyectos de los gobiernos PPSOE.

El único camino: continuar y fortalecer la movilización

El próximo paso de cara a la defensa de la Sanidad Pública debe combinar el proceso de movilización que existe con las exigencias alrededor del acuerdo de interinización. Es preciso reivindicar que sea la totalidad de los eventuales que concatenan contratos quienes pasen a interinos y sean considerados personal estructural de SAS, eso sí, con el reconocimiento integro de la antigüedad. Esto es necesario para ir forjando la máxima unidad de cara a la lucha por garantizar que el conjunto de interinos (los antiguos y los que se nombren tras este acuerdo) tengan derecho a optar a una plaza permanente. Hay que exigir que el total de plazas estructurales salgan a concurso y que la experiencia sea requisito principal y suficiente para poder optar a ellas.

Es importante tomar conciencia de que no será el gobierno andaluz ni sus escuderos sindicales quienes fortalecerán la Sanidad. Únicamente con la movilización podremos tener opción a una Sanidad pública y de calidad, que sólo tendrá futuro si el actual proceso de movilización continúa, se fortalece y asume la defensa de la regularización de la contratación en el SAS. Esta batalla requiere de la participación unitaria de los trabajadores-as de la Sanidad y de que se involucren las Mareas Blancas, pero también precisará de la unificación con otros sectores obreros y estudiantiles en lucha.

La Sanidad Pública sólo tendrá futuro si el proceso de movilización continúa, se fortalece y asume la defensa de la regularización de la contratación en el SAS

El ejemplo de los trabajadores de Mantenimiento de hospitales

Tras las acampadas de Mantenimiento y la enésima traición de CCOO, UGT y CSIF, un grupo de trabajadores-as del hospital Virgen del Rocío de Sevilla está dando pasos en la construcción de una alternativa sindical, con un criterio de clase y democrático, independiente del gobierno y sus subvenciones, apoyada en la base y las Asambleas y con la intención movilizar de forma unitaria contra las políticas de recortes de la Junta. Se trata de la Sección Sindical de Mantenimiento de Cobas que intenta impulsar al conjunto de su categoría a la lucha por la defensa de sus puestos de trabajo.

Mantenimiento es el próximo sector que pretende ser tercerizado y gran parte de su plantilla no puede ni siquiera optar a cubrir las plazas que ocupan durante años ya sea porque las liquidan o porque ahora les exigen unas titulaciones con las que muchos no cuentan. Por su tradición de lucha y de organización y por la amenaza inminente que sufren, los técnicos de Mantenimiento pueden y deben ponerse a la cabeza de la movilización y las exigencias al SAS y sus sindicatos, construyendo así un pequeño referente que pueda avanzar hacia la unificación del resto de sectores.

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