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Por la eliminación de las 35 peonadas y la absolución de los jornaleros y jornaleras de Agrícola Espino y Baena Franco.

En Andalucía la situación que vienen padeciendo los jornaleros se vuelve cada vez más dificil. Por un lado, nos encontramos con la ofensiva de la patronal contra las condiciones de vida de las jornaleras, ofreciendo salarios de miseria y un importante aumento en los ritmos de explotación. En la campaña del melocotón, ni siquiera están pagando el salario íntegro, sino que pagan la mitad y la otra mitad cuando termine la campaña, si es que pagan.

Por David Pérez

En estos meses se han abierto las negociaciones del convenio colectivo en el campo sevillano, en las cuales la patronal ya ha manifestado que no va permitir una subida salarial en función del IPC real, pretendiendo que los salarios continúen congelados por 5 años más, además de legalizar el fraude patronal. En este sentido, el nivel de incumplimiento del convenio supera el 80%, gracias a la colaboración activa del gobierno, que en los últimos años ha venido reduciendo el número de efectivo en Inspección de Trabajo.

En estos momentos, la única ley que impera en el campo andaluz es la vara de mando de los caciques y terratenientes, que bajo el amparo y en connivencia con los gobiernos, no sólo no cumplen los derechos más básicos del convenio sino que vienen estafando continuamente a la Seguridad Social, o bien no declarando las peonadas reales que se trabajan, o en el mejor de los casos, declarando la primera o la última peonada.

Sin embargo, el gobierno, sabiendo y conociendo de primera mano que la patronal no declara las peonadas a los jornaleros, sigue manteniendo el requisito de las 35 peonadas a los jornaleros para cobrar la renta agraria o el subsidio. En este sentido, el gobierno de Rajoy y Susana no solo son sabedores de esta situación, sino que además son cómplices, ya que conocen perfectamente que la patronal se acoge a la ley de la Seguridad Social, que permite a las empresas declarar las peonadas reales en los primeros cinco días del siguiente mes, para legalizar este fraude. Este sistema no sólo busca legalizar el fraude patronal, sino que pretende de nuevo colocar nuevamente al jornalero bajo la merced y la voluntad del señorito, ya que saben que el trabajador del campo depende de reunir 35 peonadas para comer entre campaña y campaña.

Por el contrario, el Gobierno mientras que a los terratenientes no les pone ninguna exigencia ni ningún requisito para cobrar las millonarias ayudas de la PAC, ni siquiera que trabajen la tierra, a los jornaleros para cobrar los míseros 426€ les piden que reúnan 35 peonadas, sabiendo que no depende de ellos, sino de la voluntad del señorito. Pero no solo eso, sino que ahora, como las empresas no pagan los seguros sociales al no declarar las peonadas trabajadas, el gobierno, para equilibrar las cuentas en la seguridad social, ha aprobado una subida histórica del sello agrícola[1] (94 euros actualmente) con el objetivo de que los jornaleros renuncien a sus derechos y a mantener las cartillas agrícola, obligando nuevamente a buscar comida en las puerta de los cortijos.

Para organizar la resistencia es necesario construir un nuevo sindicalismo independiente y clasista

La huelga de cuatro días convocada en el campo en plena campaña del melocotón expresa el rechazo de muchos jornaleros a los continuos abusos que la patronal viene imponiendo, así como a la congelación salarial y el fraude patronal. Además de la huelga, la lucha ejemplar que están llevando los jornaleros de Agrícola Espino y Baena Franco viene poniendo de relieve la necesidad de recuperar el sindicalismo de clase frente a la burocracia sindical de CCOO y UGT.

Hoy no podemos explicar el retroceso sufrido en las condiciones de los jornaleros si no es a partir de la colaboración y complicidad de CCOO y UGT en todo este entramado caciquil al que nos estamos enfrentando los jornaleros. Ellos fueron quienes en 2012, “por el bien del sector”, firmaron un convenio que en los hechos suponían un atraco a los derechos de los jornaleros, además de legalizar aún más el fraude patronal, e incluso se oponen a la retirada del requisito de las 35 peonadas, como puso de manifiesto recientemente el Secretario general de CCOO Andalucía.

Hoy los jornaleros no tenemos más salida que organizar la resistencia, para lo cual es preciso construir una herramienta sindical que apueste por recuperar el sindicalismo de clase, democrático y combativo, que sea independiente de los gobiernos y de la patronal, para lo cual es necesario que se financie a partir de las cuotas de sus afiliados y se oponga a recibir subvenciones. En base a estos principios, desde la vega Sevilla y la Sierra Sur venimos construyendo COBAS, para seguir organizando la resistencia y luchando contra los abusos, el fraude patronal, por la absolución de los jornaleros de agrícola Espino y Baena Franco, y por el fin de las 35 peonadas hasta que se ponga acabe con el fraude patronal.


[1] Tasa obligatoria para poder darse de alta en el régimen agrario de la Seguridad Social

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