Compartir este artículo

¡Huelga General de 48 horas y ocupar las calles! Derribar a Temer, el Congreso y las reformas

 

Temer dijo que no renuncia, aun cuando el gobierno se deshaga. La grabación de la conversación de Temer con el dueño de la JBS apoyando la compra del silencio de Eduardo Cunha dejó a este gobierno casi como un muerto vivo.

Por: Dirección Nacional del PSTU – Brasil

Con popularidad por debajo del volumen muerto, después de la Huelga General del 28 de abril, este gobierno quedó aún más débil, mostrando que podemos derribarlo, junto con esos estafadores del Congreso y las reformas de los patrones.

Temer sigue siendo sostenido por el “mercado”: banqueros internacionales y nacionales, industrias, la Red Globo, todos los medios y toda esa banda burguesa de este país, que no pasan de 1% de multimillonarios que nos explotan todos los días. Creían que Temer conseguiría junto con este Congreso corrupto aprobar las reformas que arrancan nuestros derechos para aumentar las ganancias y la robadera de ellos. De la misma manera como apoyaron a Dilma mientras ella tenía gobernabilidad, para hacer la misma cosa: acabar con el seguro de desempleo y el abono del Plan de Integración Social (PIS).

Ahora que todo eso está cuestionado, parecen remotas las posibilidades de que el gobierno Temer lleve adelante la aprobación de las reformas, pues perdió mucho su capacidad de gobernar efectivamente. Del mismo modo que ocurrió con Dilma allá atrás, ellos quieren escoger a través del Congreso a otro presidente que garantice las reformas contra nosotros.

Temer anunció que no renuncia, quiere convencer al “mercado” que él puede garantizar las reformas. Los principales sectores burgueses aparentemente evalúan lo opuesto y hay presión por la renuncia, venida de varios lados, sobre el gobierno, pero defienden que sea electo otro presidente por el Congreso, que el actual equipo económico sea mantenido y que las reformas se aprueben, para dar más dinero a los banqueros, la JBS y Cía.

Si la primera tarea es sacar al gobierno Temer, no es menos importante impedir que sea el Congreso y el Supremo Tribunal Federal (STF) los que decidan quien nos va a gobernar. Vamos a ocupar las calles, hacer huelga general de 48 horas para derrocar a Temer y esos estafadores del Congreso, y derribar también esas reformas de una vez. Nosotros tenemos fuerza para derrotarlos, derribarlos y construir una alternativa de los de abajo. Al final, quien produce todo lo que existe y hace funcionar este país es la clase obrera, los trabajadores, los sectores populares.

En ese sentido, ocupar Brasilia el próximo 24 de mayo para derribar las reformas y ahora también el gobierno y este Congreso es muy importante, pero es preciso que las centrales acepten la propuesta de la CSP-Conlutas y convoquen la huelga general de 48 horas y una jornada de actos unificados que pueda poner a millones en las calles.

¡No basta con sacar a Temer, hay que derribar a TODOS ellos y las reformas!

Nos vamos a dejar que “cambien alguna cosa para que todo continúe igual”. Queremos ¡Fuera Temer y TODOS ellos! No vamos a aceptar un “nuevo” presidente electo por este Congreso para que junto con una banda de bandidos retome la aprobación de las reformas en pro de los patrones y corruptos. No debemos aceptar ese “acuerdón” por arriba.

El PT, el PSOL, la REDE, entre otros, están defendiendo directas para presidente, lo que mantiene a este Congreso de estafadores donde está.

No podemos aceptar elección de presidente por el Congreso ni que este Congreso de corruptos permanezca y siga poniendo para votar las reformas que acaban con nuestros derechos, como mandan los banqueros, empresarios y corruptos, contra los trabajadores y la mayoría del pueblo; tenemos que exigir Fuera TODOS ellos, y el retiro de las reformas de la Previsión, la laboral y de la ley de tercerizaciones.

El camino para eso es organizar comités, exigir la convocatoria de una nueva Huelga General, esta vez de 48 horas, y ocupar las calles. En ese camino también vamos a organizar y defender las alternativas de los trabajadores para la crisis.

Sabemos que no vamos a cambiar de verdad el país a través de las elecciones de esta democracia de los ricos, que no es verdaderamente democracia pues ellas están controladas por el poder económico; los políticos son electos prometiendo una cosa y después pasan cuatro años haciendo otra y gobernando para quien manda en este sistema: los banqueros y grandes empresarios. Con Dilma (PT) y con Temer gobernaron los bancos y las grandes empresas. Basta de gobiernos de las grandes empresas y de los partidos que gobiernan para ellas, como hicieron el PSDB y el PMDB, pero también el PT.

La verdadera alternativa es, a través de la lucha y la unión de los de abajo, conquistar el poder para los obreros y el pueblo pobre, para que podamos gobernar por medio de consejos populares, con una verdadera democracia, para aplicar una política económica que acabe con la explotación, garantizando una sociedad en que no exista una ínfima minoría de ricos y una enorme mayoría de pobres.

Debemos construir nuestra alternativa.

Sin embargo, no vamos a aceptar de ninguna manera elección indirecta para presidente ni que este Congreso continúe gobernando, porque no nos representa. Vamos a derribar el gobierno y si no tenemos el poder de los de abajo construido, debemos exigir elecciones generales ya, para todo: Presidente, Diputados, Senadores, y todo el mundo.

Construir una alternativa de los trabajadores. ¡Obreros y pueblo pobre al poder!

La situación de la clase trabajadora brasileña es muy difícil y quedó todavía peor con la crisis capitalista actual, porque para mantener y aumentar el lucro de los patrones, ellos despiden en masa, disminuyen nuestros salarios, aumentan la violencia contra la juventud pobre y negra de las periferias, los quilombolas, los indígenas, y quieren acabar con los pocos derechos que conquistamos.

Necesitamos de empleo, vivienda, tierra, educación, salud y derechos. No podemos dejar que acaben con la jubilación, los derechos laborales e impongan la ley de las tercerizaciones, y continúen cortando dinero sociales para remunerar a banqueros y corruptos.

La alternativa de los trabajadores para la crisis es acabar con la explotación y la robadera, con las siguientes medidas:

  • Reducción de la jornada de trabajo sin reducción de salario para que todos tengan empleo, y seguro de desempleo para todo desocupado mientras hay crisis;
  • Plan de construcción de vivienda popular y de saneamiento básico, escuelas, hospitales;
  • Presupuesto para la educación, salud pública y previsión;

Para garantizar nuestras exigencias es necesario enfrentar a banqueros, multinacionales y corruptos, y:

  • No pagar la deuda a los banqueros, que consume casi la mitad de todo lo que el país recauda, para enriquecer a un puñado de especuladores que cobran las mayores tasas de interés del mundo;
  • Prisión y confiscación de los bienes de todos los corruptos y corruptores. No basta cobrar una “multita” y dejar a esos ladrones millonarios que se enriquezcan robando el patrimonio público, con sus empresas y fortunas.
  • Defendemos que todas las empresas involucradas en corrupción sean expropiadas, estatizadas sin indemnización a sus dueños ladrones, y puestas bajo control de sus trabajadores. Odebrecht, JBS, J&F, OAS, y todas las demás empresas (incluso los bancos).
  • Estatización del sistema financiero bajo control de los trabajadores;
  • Estatización de las multinacionales y grandes empresas;
  • Nacionalización y estatización del latifundio bajo control de los trabajadores, para que sean colocados al servicio de producir alimentos para el pueblo y parte también para la reforma agraria.

Esas medidas son posibles. Pero solo un gobierno socialista de los trabajadores, que gobierne a través de consejos populares electos en los barrios, en las escuelas, en las fábricas, en los cuales sean los de abajo los que debatan y decidan lo que debemos hacer en el país, y no el 1% de patrones y este Congreso vendido, podemos cambiar todo eso que hasta aquí.

No vamos a conseguir un gobierno así a través de elecciones, sino a través de nuestra movilización unificada. Vimos en la huelga general que la clase obrera, toda la clase trabajadora, los estudiantes y el pueblo pobre unidos tienen mucha fuerza. Somos nosotros los que producimos todo lo que existe y hacemos funcionar el país. No precisamos de banqueros y dueños de fábricas ni de políticos corruptos electos en estas elecciones, en las cuales quien manda es el poder económico.

Traducción: Natalia Estrada.

Lea más en: www.pstu.org.br

Compartir este artículo