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Al comienzo del pasado abril, el diario ruso “Novaya Gazeta” sacó a la luz una investigación en la que se detalla una serie de actos represivos contra la comunidad LGTBIQ+ (Lesbianas, Gays, Transexuales, Bisexuales, Intersexuales, Queer) cometidos por el gobierno de Chechenia, república de la Federación Rusa. Chechenia, que ha visto frustrada a base de represión militar su independencia de Rusia en dos ocasiones durante las últimas dos décadas, cuenta ahora con un gobierno totalmente sumiso a Putin.

Por Víctor Ramos, de Madrid

Según las declaraciones reveladas, el gobierno de Chechenia ha estado ejecutando redadas policiales por las que se habrían arrestado a al menos 100 individuos de la comunidad gay chechena. Así mismo, se han descubierto cuatro prisiones secretas que podríamos definir como campos de concentración para el colectivo LGTBIQ+ “donde tenían detenidas a personas LGBT, donde las golpeaban, torturaban y asesinaban”, según Elena Milashina, periodista que llevó a cabo la investigación.

Los testimonios de las víctimas nos muestran con crudeza las condiciones infra-humanas a las que la comunidad LGTBIQ+ chechena se ve sometida en estos campos de concentración por su identidad sexual o identidad de género: “Diferentes personas entraban y tomaban turnos golpeándonos. Algunas veces traían a otros reclusos a quienes les decían que éramos gay y les ordenaban que nos dieran una paliza“, expuso Adam (nombre ficticio de una de las víctimas).

Las declaraciones de Ramzan Kadýrov, presidente de la República de Chechenia, que negó la existencia de tales campos de concentración debido a que en su nación “no existen personas así”, nos confirman el carácter totalmente reaccionario de este gobierno títere de Rusia. No podemos olvidar la posición represiva del gobierno de Putin hacia la comunidad LGTBIQ+, que ya desde 2013 mantiene una ley “contra propaganda gay” por la que se condena cualquier expresión pública del colectivo. Del mismo modo, asistimos a principios de este año a la aprobación del gobierno Putin de un proyecto de ley que despenaliza la violencia machista en los núcleos familiares.

La insistencia de los medios de comunicación nacionales en que la homofobia latente en Chechenia responde a que es un país de mayoría musulmana parece pues, un argumento poco o nada lógico cuando de lo que estamos hablando realmente es del gobierno ruso, el cual insiste en mantener la vulneración de los derechos humanos en su agenda política. La instrumentalización del colectivo LGTBIQ+ para articular la propaganda islamófoba es algo que debemos tener muy presente ante este tipo de ataques al colectivo pues no podemos olvidar que existe también un colectivo LGTBIQ+ musulmán, ni la doble opresión que estos enfrentan. El mismo gobierno ruso que tortura a la comunidad LGTBIQ+ en Chechenia, bombardea a la población civil siria en apoyo al dictador genocida Al- Assad.

En el contexto actual de crisis económica, donde la clase capitalista tiene que aumentar los patrones de explotación, recortar en derechos sociales y disolver la lucha social para seguir ostentando su supremacía, vemos como las políticas ultrarreaccionarias tienen cada vez más espacio en el panorama político internacional. Así, en los grandes países imperialistas, donde se está dando una polarización social creciente, nos encontramos con figuras como Trump en EEUU o Le Pen en Francia. Asistimos del mismo modo a la intervención imperialista de estos gobiernos, que sin tener suficiente con recortar derechos y reprimir a la población dentro de sus fronteras, actúan militarmente fuera de ellas, movidos siempre por motivos económicos: tal es la intervención militar de Putin en Siria, en apoyo al dictador genocida Assad.

Desde Corriente Roja y la LIT-CI repudiamos todo ataque al colectivo LGTBIQ+ y toda intervención imperialista, en consecuencia denunciamos el gobierno de Putin por su carácter nacionalista, xenófobo, autoritario y reaccionario.

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