Compartir este artículo

Desde Corriente Roja hemos vuelto a estar este 3 de junio en la Vª Feria del Libro Marxista en la ciudad de Madrid. Un espacio de  encuentro de editoriales, librerías, fundaciones y organizaciones que recogen la tradición marxista. Nuestra organización ha participado en dos mesas de debate. La primera, Mujer, Patriarcado y Revolución; y la segunda, 100 años de la Revolución Rusa: Democracia capitalista, crisis económica y lucha de clases.

Por Gema Gutiérrez y Jesús Fernández

En la primera actividad participaron cerca de 46 personas, siendo 27 mujeres, y en la segunda, 49 compañeras, siendo 18 mujeres. Hemos participado del acto presentando y vendiendo nuestras publicaciones en el estante y a la vez mostrando nuestras posturas en los diversos debates.

A las 17:30h ha empezado el primer debate sobre Mujer, Patriarcado y Revolución, en el que han estado también las organizaciones CRT e IR. Gemma, representando Corriente Roja, ha mostrado cómo la experiencia de la Revolución Rusa y su lucha contra las opresiones cobran gran actualidad hoy en día y siguen siendo un referente en la lucha por la igualdad de condiciones laborales para la mujer trabajadora y para cambiar las bases materiales de la sociedad, acabando, de esta forma, con la esclavitud doméstica y la explotación capitalista.

Ha dicho también que se hace indispensable el combate permanente al machismo -desde las organizaciones, asambleas y comités-, así como la lucha para unificar a la clase obrera y para que la mujer ocupe la primera línea de las luchas. El capitalismo utiliza las opresiones para superexplotar a la mitad de la clase trabajadora y dividirla en su lucha.

A continuación, el compañero Jesús ha representado nuestra organización en el segundo debate, sobre los 100 años de la Revolución Rusa, en el que, además de las organizaciones citadas anteriormente, ha intervenido el activista e historiador Antonio Liz.

Las intervenciones de Corriente Roja trataron de ligar la experiencia rusa, nuestro referente fundamental, con las tareas que tienen que llevar hoy a cabo la clase obrera y los oprimidos en el camino de una verdadera transformación social. Con el objetivo de traer la discusión a la actualidad, Jesús opinó que la moción de censura defendida por Podemos en estos momentos no cuestiona el régimen del 78 heredero del franquismo y que recuerda las medidas del Gobierno Provisional de Kerensky, defendido por los oportunistas de entonces (mencheviques y socialistas-revolucionarios) a costa de traicionar los intereses de los trabajadores rusos.

El Gobierno de Kerensky se trató de un gobierno que no cambió en nada el orden social existente y las relaciones de producción capitalistas dominantes y por eso fue derrocado en octubre de 1917 por los Soviets.

El jóven compañero de Corriente Roja defendió también las Marchas de la Dignidad y la necesidad de fortalecer este frente de organizaciones sociales, sindicales y políticas, porque la única salida es la movilización y la creación, por los trabajadores y oprimidos -al calor de su lucha-, de nuevos organismos de poder obrero y popular. Para él, “la lucha obrera y popular debe crear en su curso las instituciones revolucionarias que llegado el momento planten cara y derroten a las instituciones del estado capitalista”.

Haciendo nuevamente una comparación entre la realidad actual, la Revolución Rusa y otras revoluciones de la historia, explicó que los Soviets rusos, los comités de milicias antifascistas en la Revolución Española y los comités locales en la actual Revolución Siria son ejemplos de este poder obrero-popular imprescindible para la revolución social.

Por último, hizo hincapié en lo urgente de la construcción del partido revolucionario internacional, de tipo bolchevique, y que para Corriente Roja, sección en el Estado español de la LIT-CI (Liga Internacional de los Trabajadores – Cuarta Internacional) esta tarea pasa por la reconstrucción de la IV Internacional fundada por Trotsky en 1938 y heredera legítima del marxismo revolucionario, nacida en combate permanente contra la degeneración moral, política y social del estalinismo.

Compartir este artículo