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¿Qué pasó en Charlottesville?

El pasado sábado 12 de agosto, en Charlottesville (Virginia, Estados Unidos), grupos de nacionalistas blancos, autodenominados Alt-Derecha, se reunieron para manifestarse en contra de la intención del alcalde de la ciudad de remover la estatura del General E. Lee, conocido mando militar de los ejército confederados (pro-esclavistas) durante la guerra civil estadounidense (1861-1865).

Por La Voz de los Trabajadores-EEUU

Si bien el término “Alt Derecha” ha sido criticado en medios tradicionales por esconder la verdadera naturaleza de estos grupos de supremacistas blancos, nuestro uso del término tiene que ver con la necesidad de exponer que “Alt Derecha” es un fenómeno actual en el que convergen de forma muy peligrosa distintas fuerzas políticas de derecha, como la derecha cristiana, el Ku Klux Klan y los neo-nazis. Como era de esperarse, el despliegue de la extrema derecha en Charlottesville fue enfrentado por un grupo de activistas locales que estaban defendiendo su ciudad. Los habitantes de Charlottesvlle eligieron al alcalde, decidieron retirar las estatuas de los confederados pues las consideran signos oprobiosos y violentos contra las comunidades que viven en la ciudad. Esta decisión no fue otra cosa que amplio ejercicio de sus derechos civiles, en especial el de la auto-determinación. Los neo-nazis y otros integrantes de “Alt Derecha”, quienes sistemáticamente apelan al derecho a la libre expresión, parecen no poder aceptar las inevitables consecuencias del susodicho ejercicio del “derecho a la libre expresión” – es decir, la fuerte movilización de organizaciones de base en su contra-, así que recurren a la violencia. Esta violencia se manifestó de forma extrema cuando uno de estos supremacistas blancos embistió con su carro al grupo de activistas que pacíficamente –sin armas- protestaban en contra de “Alt-Derecha”.  El ataque dejó una activista de Trabajadores Industriales del Mundo muerta y 19 heridos, entre los que se encuentran miembros de Antifa (Anti-Fascistas), los Socialistas Democráticos de América (DSA) y la Organización Internacional Socialista (ISO). Todos ellos estaban haciendo lo correcto, lo que cualquier otros socialista haría: resistir el fascismo y luchar por la liberación.

Queremos expresas nuestras condolencias a la familia de Heather Heyer, nuestra camarada de Trabajadores Industriales del Mundo, asesinada por un fascista. Nuestra solidaridad está con esta organización a igual que con Antifa, DSA e ISO. Estamos juntos en esta lucha, por lo que nosotros también estamos comprometidos a construir un frente unido de fuerzas de la clase trabajadora que puedan derrotar política y militarmente a estos grupos y así hacer cumplir nuestros derechos democráticos. Nos unimos a los dicho por Trabajadores Industriales el Mundo, de ahora en adelante “Nos debemos defender los unos a los otros. La herida de uno, es una herida de todos”.[1]

Los oprobiosos comentarios de Donald Trump

El domingo 13 de agosto, un día después de la tragedia, Donald Trump hizo tal vez la declaración más repulsiva de lo que lleva de mandato: “Condeno de la forma más fuerte posible, las expresiones de odio, fanatismo y violencia de ambos bandos, de todos los bandos involucrados en Charlottesville”. No se podían esperar palabras diferentes del presidente que nombró como uno de sus asesores principales al supremacistas blanco Steven Bannon. Sin embargo, los hechos no mienten: la violencia provino exclusivamente de los grupos de neo-nazis y nacionalistas blancos. En este sentido, equiparar el empleo de la fuerza para la auto-defensa de activistas y ciudadanos que hacen grupos de izquierda con la violencia terrorista que desplegó “Alt Derecha” en Charlottesville es inaceptable. Para quienes han sufrido y resitido la continua violencia de los fascistas, es decir, judíos, musulmanes, negros y latinos, migrantes y la comunidad LGTBTQI, las palabras de Trump son una declaración de guerra. Sus declaraciones fueron la prueba inequívoca de su apoyo a fascismo y a la supremacía blanca. Usar equivocos en esta coyuntura equivale a ponerse de lado de los opresores. Entendemos que la ofuscación y la minimización de la violencia cotidiana que experimentan estas comunidades es una estrategia privilegiada de los fascistas, por eso nos estamos preparando para oponernos a estas violencias y derrotar los fascistas.

Rechazamos el argumento de Trump sobre la “responsabilidad de ambos bandos” en los actos de terror de Charlottesville. Para la clase de trabajadora y la gente de color de este país solo hay un bando: el lado de la solidaridad con los que protestaron en contra de los fascistas, con los Trabajadores Industriales del Mundo y con la familia de la víctima.

Las declaraciones de Trump fueron abiertamente rechazadas por diferentes sectores políticos, menos los sectores abiertamente neo-nazis quienes recibieron sus palabras como una forma de apoyo a sus actividades. De hecho, gerentes de corporaciones y miembros del Partido Republicano, como el expresidente Bush y el congresista McCain, entendieron que uno no puede igualar la violencia de la extrema derecha con las acciones de auto-defensa de los activistas que protestaban por sus derechos. Si es que existe un consenso moral en este país que parece ser compartido por casi todos los sectores sociales es que el fascismo es un enemigo común. Si algo ha quedado claro después de lo ocurrido en Charlottesville es la postura de Trump con relación a los supremacistas blancos y neo-nazis y la postura de quienes Trump representa, es decir, ese 1% de la población estadounidense que controla y posee la mayoría de la riqueza en el mundo. Fundamentalmente, estos sectores no están opuestos al fascismo, sino que simplemente no se pueden beneficiar de el en este momento, así que prefieren adherirse a la democracia representativa pues es un contexto dónde puede maximizar su influencia.

¿La Alt-Izquierda vs la Alt-Derecha?

Trump repitió las declaraciones varias veces lo que ocasionó indignación nacional. El jueves 15 de agosto afirmó que “ambos bandos eran culpables”. De hecho, culpabilizó, haciendo uso de una explosiva retorica reaccionaria, que las fuerzas de izquierda también eran responsables de lo ocurrido, aunque cuando estas simplemente se encontraban protegiendo los manifestantes. Nos estamos de acuerdo en asemejar los manifestantes de la izquierda con los integrantes de la “Alt-Derecha”, pues esa comparación lo único que busca mantener es el estatus quo de esta sociedad liberal y conservadora. Lo que existe en este país es una creciente polarización que afecta sobre todo a la clase trabajadora debido a la falta de recuperación económica de estos sectores, a la reducción de los derechos democráticos básicos y las continuas prácticas de opresiones y discriminación que enfrentan.

Como indicamos más arriba, la “Alt-Derecha” es la creciente convergencia de fuerzas políticas de la derecha y la extrema derecha. De hecho, el objetivo primordial del encuentro de a “Alt-Derecha” en Charottesville era unificar estos sectores. A pesar de las diferencia en los programas ultra-racistas, homofóbicos y reaccionarios de estos grupos, lo que tiene en común es su base social. No fue la clase trabajadora blanca de Charlottesville la que protestó por la remoción de la estatua. Los que se reunieron en esa horda reaccionaria fue un grupo de agitadores, todos ellos profesionales blancos de la clase media que pudieron tomar un receso en sus trabajos para ir a protestar a una ciudad que no era la de ellos. Por esta razón, estamos totalmente en desacuerdo con afirmar que existe una “Alt-Izquierda” equivalente a la “Alt-Derecha”. La falta de oportunidades económicas para la clase trabajadora, al igual que la persistente opresión y represión de los grupos marginalizados (en particular la gente negra) han incrementado las restricciones al goce efectivo de los derechos democráticos y han rebanado los servicios sociales. Esto ha ocasionado la polarización del país y de la clase trabajadora. La “Alt-Derecha” está conformada por miembros de la clase media, profesionales, que culpan a la gente negra, a los inmigrantes y a otros sectores oprimidos de los problemas sociales que los aquejan, de la falta de prosperidad económica en el país y del decline de imperio estadounidense. Quienes combaten la “Alt-Derecha” son fuerzas políticas que han estado presentes en la clase trabajadora, anarquistas y socialistas sobre todo, cuya base política y poder organizativo se está desarrollando en respuesta al fracaso de los partidos Democrata y Republicano para satisfacer las necesidad de la gente.

Solamente la clase trabajadora y un frente comunitario pueden derrotar la “Alt-Derecha

No consideramos que los gerentes de las grandes corporaciones multinacionales -es decir aquellos que explotan trabajadores en Estados Unidos y en todo el mundo y que están cómodos con un sistema de explotación que proviene de la esclavitud y se apoya en regímenes dictatoriales- tienen la estatura moral y política para oponerse al fascismo. De hecho, si bien John McCain declaró que “no hay equivalencia moral entre los racistas y los estadounidense que resisten el odio y el fanatismo”, consideramos que nadie en el Partido Republicano, el cual alberga en sus filas el mismo tipo de basura fascista que estamos peleando en las calles y que repetidamente ataca las comunidades de color y las mujeres cuando está en el poder, tiene credibilidad política para hablar de este tema. Aún más, creemos que ni siquiera el Partido Democrata está en la capacidad de contrarestar el fascismo porque cuando ha tenido una oportunidad de ponerle freno a la militarización de la policía –y a la persecución de las poblaciones marginalzadas- como lo fue el caso de la ciudad de Berkeley en Califonia, el Partido Democrata ha preferido ponerse del lado del complejo industrial militar y en contra de los miles de ciudadanos que protestaron el pasado mes en el Consejo de la ciudad para prevenir se firmara el convenio con Urban Shield.

Es a nosotros, la clase trabajadora y la gente de color, a los que nos corresponde construir con nuestras organizaciones un frente unido para derrotar el fascismo, para derrotar sus ideas y sus raíces materiales. Es una vergüenza que se necesitaron las renuncias de varios de los gerentes de las empresas que hacían parte del Comité de Iniciativas para la Manufactura, una rompimiento oficial del sector corporativo con el gobierno, para que el líder de la Federación Estadounidense del Trabajo y el Congreso de las Organizaciones Industriales (AFL-CIO) leader, Trumka, renunciara también. Es una pena que para el movimiento obrero que esto haya ocurrido así, cuando de hecho Trumka nunca debió haber hecho parte de este Comité. Sin embargo, es inspirador ver como algunos sindicatos, como el IBEW Local 6 (electricistas) en San Francisco han roto la peligrosa alianza “entre clases” de los supremacistas blancos  y han ejercido, en la práctica, una verdadera solidaridad de clase al expulsar a uno de sus miembros, John Ramondetta, quien era una de las figuras principales que iban a hablar durante el evento de la “Alt-Derecha” en Charlottesville. Consideramos que todos los sindicatos deben tomar una posición pública como la que IBEW tomó en contra de esta creciente ola de supremacistas blancos y de fanáticos por medio de eventos educativos que ataquen este problema.

En este sentido, concordamos con la llamada de los Socialistas Democratas de America (DSA) para construir un frente unido, el cual ya ha sido apoyado y puesto en práctica por parte de otras organizaciones socialistas como las nuestra, La Voz de los Trabajadores, Acción Socialista y la Organización Socialista Internacional:

“Hacemos un llamado a la izquierda a construir un fuerte unido fuerte y decidido contra este sector de derecha. Necesitamos ser claros y reconocer que el terrorismo de los supremacistas blancos no desaparecerá simplemente si lo ignoramos. A este peligroso y violento movimiento no se le puede permitir una plataforma. Debemos luchar siempre contra este movimiento con toda la fuerza de nuestro frente unido”[2].

Los fascistas vienen al área de la Bahía de San Francisco, California

Durante las últimas semanas, en el área de la Bahía de San Francisco, nos hemos estado organizando para resistir una nueva provocación de la “Alt-Derecha” en la ciudad de Berkeley. Hemos estado trabajando con otras organizaciones para construir un frente unido para derrotar la derecha. Lo que ocurrió en Charlottesville hizo que nuestros procesos organizativos se hicieran más relevantes. La “Alt-Derecha” está convocando un nuevo evento, denominado “No marxismo en América, para el próximo domingo 27 de agosto en la ciudad de Berkeley, con el cual están dirigiendo concretamente sus ataques contra las organizaciones de izquierda. Además, han planeado un evento similar en San Francisco durante el 26 de agosto. Junto con otras organizaciones socialistas, sindicatos y progresistas del área de la Bahía de San Francisco hemos venido construyendo una coalición (con cerca de 80  que ratificaron su participación y el número de ellas sigue creciendo) que le dice no a esta convergencia de sectores de la derecha, que está conformada por los mismos supremacistas blancos y fascistas que aterrorizaron Charlottesville. Construir un frente unido contra el ascenso del fascismo no es algo que uno simplemente declara, requiere construir confianza entre las comunidades y organizaciones y de esta forma recurrir e involucrar a sectores fundamentales como sindicatos (UAW 2865, AFSCME 3299, UPTE, BFT, IWU, grupos comunitarios, como (APTP), grupos religiosos y organizaciones políticas. Juntos enviaremos un mensaje fuerte y claro: la “Alt-Derecha” no es bienvenida en el área de la bahía. Organizaremos una gran manifestación pacífica y pondremos en marcha una fuerza de seguridad inclusiva, democráticamente elegida y controlada, que garantice nuestra paz, y por supuesto, nos permita defendernos y garantizar nuestro derecho a a auto-defensa en el caso de ser atacados.

Declaraciones del sindicato IBEW Local 6

“IBEW condena la violencia y el asesinato que tuvieron lugar el pasado fin de semana en Charlottesville, VA. Aclaramos, IBEW también condena profundamente el nacionalismo blanco y la supremacía blanca pues están en abierta contradicción con las metas de nuestra organización. El evento “Unamos la Alt-Derecha” y los actos perpetrados por quienes asistieron a ese evento son ejemplos desafortunados de una minoría de fanáticos que quiere explotar la creciente desesperación económica que sufren los estadounidenses. La equidad económica y las oportunidades no serán conseguidas por medio de la marginalización o la victimización de las familias trabajadoras. Por el contrario, IBEW cree que solo una movimiento obrero inclusivo y abierto posicionarás las realidades morales y económicas de los trabajadores a toda la sociedad. Alentamos a quienes se sienten frustrados y enfurecidos con el estancamiento de los salarios, con la pérdida de oportunidades laborales y con la explotación en los sitios de trabajo que ejerzan su derecho a organizarse por medio de un esfuerzo concertado y creen un sindicato.

Notas:

[1] [1] https://www.iww.org/content/after-todays-murder-charlottesville-we-must-all-unite-defend-ourselves-and-each-other

[2] [2] http://www.dsausa.org/charlottesville

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