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El próximo 9 de Marzo está convocada a nivel estatal una huelga general estudiantil y de la comunidad educativa por tercera vez en este curso. El año pasado, tuvieron lugar grandes movilizaciones en las que estudiantes de todo el estado salimos a las calles contra los recortes y las reformas educativas. Gracias a ese esfuerzo, están paralizadas las reválidas y la aplicación de la LOMCE. Se trata de una victoria del movimiento que demuestra que la lucha sirve. Debemos tomarla como un trampolín para fortalecer un 9 de marzo unitario y construido desde las aulas.

Por Juventud de Corriente Roja

Los últimos meses, sobre todo después de la noticia de la derogación de las reválidas, se han combinado la incertidumbre sobre qué iba a pasar con los itinerarios de acceso a la FP y a la universidad con una avalancha de los medios, que hablan de un Pacto Educativo para acordar una nueva ley. Desde el gobierno, sin grandes apoyos y con la comunidad educativa movilizándose en las calles, pretenden desactivar la lucha y volver a aplicarnos, ahora con el apoyo de la “oposición” parlamentaria y de los sindicatos, la misma ley con la cara lavada.

Infelizmente, sabemos que ningún cambio de fondo vendrá de un parlamento comprometido de antemano a acatar las directrices impuestas por la UE. Nuestros gobiernos, independientemente de su color, no han dudado en aplicar una y otra vez sus planes de desmantelamiento y de elitización de la enseñanza pública, dejando la peor parte a las/os jóvenes de familias trabajadoras, que expulsan al mercado laboral como mano de obra precarizada.

Dejarles a ellos que “pacten” es firmar la sentencia de nuestra educación. Movilizándonos, en cambio, tenemos una oportunidad para entrar en la discusión y obligarles a llevar a cabo nuestras reivindicaciones. Quienes deben decidir qué educación queremos es la comunidad educativa.

En apenas una década la privatización de la educación ha sufrido varios ataques. Hemos pasado por la implantación del Plan Bolonia y por ver multiplicadas (un 47,4% más) el precio de las tasas universitarias al tiempo que reducen la cantidad de becas y las condiciones para optar a ellas. Las consecuencias directas de la privatización se reflejan en el número de matrículas de estudiantes que se han visto obligados a salir de la universidad, que ya asciende a más de 127.000.

En los últimos 4 años, nos hemos enfrentado a dos graves ataques que profundizan aún más el desmantelamiento de la pública. De un lado, el 3+2 y la eliminación y fusión de grados (principalmente en las humanidades) en la universidad, y del otro, la LOMCE, cuyos nuevos itinerarios ya se están aplicando en muchos centros, al contrario que la entrada de las reválidas, que están paralizadas.

Las consecuencias directas de la privatización se reflejan en el número de matrículas de estudiantes que se han visto obligados a salir de la universidad, que ya asciende a más de 127.000

Hace falta un 9-M unitario y construido desde la base

Hasta ahora, la respuesta que estamos dando a todos los ataques no se corresponde con su magnitud. Las dos últimas huelgas estudiantiles han servido (con éxito) para romper con un contexto de desmovilización y esperanzas electorales, pero es necesario ir más allá.

Debemos continuar con la movilización y trabajar por un 9-M lo más masificado posible, pues en ambos casos, las reformas se encuentran en un punto en que, con un buen golpe desde las calles, podemos echarlas abajo. Es necesaria una mayoría social movilizada y la más amplia unidad, así como la construcción de la huelga desde la base en cada centro y sector.

¿Qué tareas tenemos los activistas para esta huelga?

Para conseguir que la mayoría de los estudiantes entiendan la necesidad de movilizarse es imprescindible que la prioridad sea volcarse a explicar el contenido de las reformas educativas y los recortes.

La paralización de las reválidas y de la aplicación de la LOMCE se trata de una victoria de la Comunidad Educativa

Desgraciadamente, en las dos últimas huelgas el movimiento viene arrastrando errores que precisamos corregir. De una parte, las convocatorias de huelga deberían construirse desde la base. El papel de las organizaciones estudiantiles como el Sindicato de Estudiantes (y muchas otras) debe ser trabajar para impulsar los debates y las asambleas para involucrar a la mayoría en las decisiones.

De otra parte, está el problema de la unidad. Durante los últimos meses se han ido alternando movilizaciones por parte de profesores, de estudiantes de secundaria y FP, y de universidad (incluso hasta el punto de convocarse el mismo día a diferentes horas). Es imprescindible para conquistar cualquier victoria la máxima unidad, más aún cuando todos estamos afectados por las mismas reformas. Lo primero y más necesario es la unidad en la lucha de estudiantes de instituto y universidad.

Sin embargo, tampoco nos puede valer hacer de esta una jornada puramente estudiantil. Esta vez, además, se trata de una convocatoria de huelga en todos los sectores. Es necesario que el PAS, los profesores, los interinos e incluso los/as trabajadores/as de otros sectores apoyen la huelga y se sumen a las manifestaciones. El desmantelamiento de la educación pública es algo que nos afecta a todas/os.

Es necesaria una mayoría social movilizada y la más amplia unidad, así como la construcción de la huelga desde la base en cada centro y sector

8M – Estudiantes y trabajadoras/es: ¡No hay cambio sin combatir el machismo!

Un año más, el 8M está convocada una movilización en todo el Estado Español. Es fundamental que el movimiento estudiantil participe de esta jornada de lucha y que jóvenes y estudiantes levanten la bandera de la lucha contra la opresión, que tiene como mayores afectadas a las mujeres trabajadoras y jóvenes, pues el machismo está presente en todos los niveles de la sociedad y no hay cambio posible sin dar una respuesta firme a la violencia que sufrimos las mujeres cada día.

Es por eso que desde Corriente Roja llamamos a la unidad de las luchas, a salir a las calles y movilizarnos el 8 de marzo con las reivindicaciones de las mujeres y dar continuidad a esta lucha el 9 de marzo con las reivindicaciones estudiantiles.

Es imprescindible que, al calor de la lucha, las asambleas de estudiantes, las delegaciones y todo organismo de lucha estudiantil organicen sus propios espacios de combate al machismo como las comisiones feministas de las asambleas estudiantiles de la UAB.

Es necesario que dentro del propio movimiento estudiantil las mujeres se organicen y se pongan a la cabeza de dar la pelea contra el machismo porque solo organizándonos y movilizándonos tumbaremos al gobierno responsable de los recortes y de la precariedad.

Estudiantes y trabajadores/as: ¡Todas al 8M!

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