En las próximas semanas la juventud tenemos varias citas importantes que no podemos dejar pasar: de un lado las Marchas de la Dignidad volverán a salir a la calle el próximo 28 de febrero enAndalucía, y del otro las movilizaciones del 8M (Día internacional de la mujer trabajadora) y del 9M, para cuando está convocada una huelga educativa.

El Gobierno habla de “recuperación económica” pero los datos evidencian queesa afirmación es falsa para millones de trabajadores/as. Desde que estalló lacrisis en el 2007, el estado español es el segundo con más desigualdad social de Europa: las tres personas más ricas del país acumulan la misma riqueza que14,2 millones de personas. Esta situación es aún más dramática en la juventud, donde los datos “oficiales” marcan un 43% de parados de menos de 25.

Esta desigualdad no se da únicamente en el mercado laboral, sino que con las reformas educativas que nos quieren imponer desde el gobierno y desde europa pretenden generar mano de obra barata y limitar el acceso a una formación especializada a quienes puedan pagárselo.En apenas una década hemos pasado por la implantación del Plan Bolonia y por ver multiplicadas (un 47,4% más) el precio de las tasas universitarias al tiempo que reducen la cantidad de becas y las condiciones para optar a ellas. Las consecuencias directas de la privatización se reflejan en el número de matrículas de estudiantes que se han visto obligados a salir de la universidad, que ya asciende a más de 127.000.

En los últimos 4 años, venimos enfrentando además dos nuevos ataques que profundizan esta situacion. De un lado, el 3+2 y la eliminación y fusión de grados (principalmente en las humanidades) en la universidad, y del otro, la LOMCE, cuyos nuevos itinerarios ya se están aplicando en muchos centros, al contrario que la entrada de las reválidas, que están paralizadas.

¡ES EL MOMENTO DE LUCHAR!

El ejemplo que tenemos de la lucha estudiantil los últimos meses tiene que servir para marcar el camino. Este curso hemos salido dos veces a la calle a pelear contra los recortes y la privatización. Las dos últimas huelgas han servido para que las reválidas sigan paralizadas para el resto del año, y es únicamente gracias a la lucha.

A pesar de esto no se puede cantar victoria, es necesario continuar. Desde el parlamento están cocinando un “Pacto Educativo” para pretenden aplicar otra vez las mismas reformas con un lavado de cara. Dejarles a ellos que “pacten” es firmar la sentencia de nuestra educación.

Quienes deben decidir qué educación queremos somos los profesores, padres y madres, estudiantes y otros trabajadores educativos, y movilizándonos podemos obligarles desde la calle a que lleven a cabo nuestras reivindicaciones

Este 28 de febrerola juventud, junto los pensionistas y al conjunto de los trabajadores podemos retomar la lucha. Por eso llamamos a toda la juventud, trabajadora o estudiante, a participar, al tiempo que preparamos también el 8 y el 9 de marzo, en las Marchas de la Dignidad.

¡En Defensa del empleo!

¡Ni LOMCE NI 3+2!

Porque sobran razones: Pan, trabajo y techo