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Digan lo que digan tanto la jueza que instruyó el caso, como el comunicado de Jueces para la Democracia y tantos otros, en el caso de Juana Rivas no se ha actuado para proteger los derechos y la vida de ella y de sus hijos, demostrando una absoluta insensibilidad con las víctimas. Por el contrario, en el colmo de la aberración, la hipocresía y el cinismo, a Juana Rivas se le ha imputado un delito por desobediencia a la autoridad y sustracción de menores, al tiempo que imputan a toda su familia así como a su asesora jurídica y directora del centro de la mujer de Maracena y a la psicóloga de dicho centro.

Por Corriente Roja

Aunque finalmente la Fiscalía de Granada ha retirado la petición del ingreso provisional en prisión sin fianza, los cargos contra ella continúan su curso. No van a  perdonar  que se haya atrevido a cuestionar el orden establecido, menos aún siendo mujer,  quedando en evidencia con toda su crueldad la distinta vara de medir que aplican en unos casos y otros. Frente a una mujer que lo único que pretende es defender a sus hijos de un maltratador, cárcel. Frente a los corruptos, manga ancha.

Ante la indignación social de muchas y muchos por el trato que está recibiendo por parte de la justicia, una parte de los medios de comunicación han llevado a cabo una verdadera campaña de linchamiento público hacia ella, tachándola de mentirosa, irresponsable, “desequilibrada, etc.

Han acorralado a Juana por todos lados. La han chantajeado, imputando a quienes tenía a su alrededor y la han acosado de tal modo que no le ha quedado más remedio que entregar sus hijos a un padre condenado por maltrato machista en 2009 y al que Juana volvió a denunciar por malos tratos al llegar a España. ¿De verdad es así como se protege el “interés superior del menor”? ¿De verdad un padre que quiere a sus  hijos hace esto con la madre?

¡Denunciamos el silencio cómplice y cobarde con el que se han retratado la gran mayoría de instituciones y fuerzas políticas. Rajoy, Susana Díaz y la jueza, seguidos de toda la jauría mediática, serán los únicos responsables de lo que les pueda ocurrir a Juana Rivas o a sus hijos!

El machismo y la doble vara de medir de la Justicia  

Desgraciadamente, casos como este, plagado de mal hacer por parte de lo que llaman Justicia (denuncia metida en un cajón durante un año, etc.) demuestran que ni los juzgados ni la policía saben evaluar bien las situaciones de riesgo a las que se exponen las mujeres víctimas de violencia machista y sus hijos e hijas.

Aunque ha habido reformas legislativas y un aumento en las suspensiones del régimen de visitas, el Estado Español sigue sin proteger a los menores que conviven con padres maltratadores. La violencia machista no sólo ha dejado 169 menores huérfanos desde 2013, sino que según la Federación de Asociaciones de Mujeres Divorciadas y Separadas, desde 1999, 103 niños y niñas fueron asesinados por sus padres, parejas o exparejas de sus madres, la mitad al menos en visitas no vigiladas.

Si como alega la jueza, su Juzgado carecía de jurisdicción para el conocimiento de la denuncia que en Julio de 2016 Juana Rivas interpuso por maltrato, ¿por qué no fue transmitida inmediatamente la documentación a Italia en vez de hacerlo  más de un año después?

¡Está claro que este sistema judicial  no está para defender a los más débiles, sino para proteger los intereses y privilegios de los poderosos y que sigue impregnado de los estereotipos y privilegios machistas! Un sistema judicial donde poder disponer o no de “un buen abogado” depende de los recursos económicos que una tenga. Una justicia que deja en libertad a militantes del PP que han robado u otros que han costado millones de euros a las arcas del Estado que todas y todos pagamos. Una justicia que deja en libertad a violadores y sin vigilancia a mujeres con orden de alejamiento. Que deja  a los hijos e hijas absolutamente desprotegidos/as en manos de un maltratador.

Frente a una ley o sentencia judicial injusta (¡y las hay muchas!), lo legítimo es la desobediencia, como Juana Rivas hizo de forma valiente. ¿Qué hubieran exigido este coro fariseo de tertulianos a Rosa Parks cuando, harta de humillaciones por ser negra, resolvió desobedecer las leyes establecidas y se sentó en la parte del autobús destinada a los blancos? ¿Qué tenía que haber hecho, aceptar y levantarse para sentarse en la zona establecida para los negros, al final del autobús? La historia demuestra que cuando se quieren echar abajo leyes injustas hay que enfrentarlas con contundencia, ya que la lucha es el único camino para conquistar los derechos que se nos niegan.

Hay que intensificar el apoyo y la solidaridad 

Ahora más que nunca es el momento de no dejar sola a Juana Rivas. Hay que intensificar el apoyo y la solidaridad para arropar su lucha. Hay que lograr que se retiren todos los cargos contra Juana, su familia  y su  red de apoyo, intentar evitar que el padre se los lleve a Italia y lograr la coordinación con las organizaciones feministas y de clase en Italia hasta lograr que la justicia italiana le devuelva la custodia sobre sus hijos. Hacemos un llamamiento a todas las organizaciones sociales, sindicales o estudiantiles para que se pronuncien a favor de ella.

¡Basta de impunidad!

Exigimos el pronunciamiento de todos los grupos políticos. No vale limitarse a aparecer en la foto contra la violencia machista cada vez que se produce el asesinato de una mujer a manos de su pareja o expareja, ni firmar un Pacto de Estado insuficiente, que se sabe que no estará bien dotado económicamente, como muchas/os ya han señalado. El de Juana Rivas no es un caso aislado. En estos días salieron a la luz otros muy parecidos de mujeres que tuvieron que sufrir el mismo calvario.

¡Exigimos que de una vez por todas se pongan en marcha las medidas que sean necesarias para combatir TODAS las formas de violencia machista y que se proteja a los/as menores de sus padres maltratadores!

 

 

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