Los incendios desatados en estos días son un capítulo más de esa política que mezcla a incompetencia y el desprecio por la riqueza del patrimonio natural y cultural gallego que destila la Xunta del PP. Así, mientras Feijoo rinde pleitesía al monarca y la «España», Galiza arde por los cuatro costados.

 

Hace años que el actual presidente de la Xunta, Feijoo, hacia parte de un gobierno en el que estaba el hoy presidente del gobierno Central, el “señor de los hilillos” de plastilina, que con su incompetencia convirtieron un accidente en el mar en un atentado a la riqueza pesquera gallega. Ahora los mismos protagonistas están tras la transformación de un hecho natural -la sequía- en un desastre para la naturaleza, y por extensión, para la sociedad.

 

Los fuegos en Galiza son históricos y recurrentes, pero las políticas al servicio de las multinacionales de la madera – gallegas o no gallegas-, que llevaron el monocultivo del llamado “oro verde”, el eucalipto, de la especulación con el suelo, ahora frenado por la crisis económica, y con los intereses mineros tras la proyectada Ley de «emprendimiento» de la actual Xunta, para vender Galiza a las corporaciones mineras, convierten un hecho normal y hasta cierto punto natural, en una plaga constante.

 

Por mucho que Feijoo diga, el problema no son los incendiarios locos, como si los gallegos y las gallegas fuéramos un pueblo que cada verano sale a los montes a quemarlos, sino los intereses que se esconden tras esos incendiarios. Desmontar las tramas que realmente les interesa la quema del monte es la tarea, tramas muy imbricadas con el partido actualmente en el gobierno.

 

En la ola de fuegos del 2006, tras la subida del Bipartido a la Xunta, el PP se llenó la boca chillando contra ellos, llamándoles incompetentes. Todo el mundo pudo comprobar que los incendios no fueron fruto de unos locos, sino de un plan preciso, con tácticas “guerrilleras” para desgastar la Xunta Bipartida.

 

Los intereses económicos que están tras los incendios, antes y después del Bipartido, quedaron intactos: la lógica depredadora de la naturaleza por parte de las empresas y las multinacionales, no fue tocado, y mientras esto no se toquen, el riesgo de atentados de este tipo habían seguido amenazando.

 

En estas condiciones la llegada del PP a la Xunta, y bajo la brutal política de recortes en los gastos sociales, fue devastadora incluso para los mínimos cambios introducidos por la Xunta Bipartida. Desmontó cualquier atisbo de medida preventiva como la limpieza del monte, desarticuló las brigadas del SEAGA (en estos días despidieron a 500 efectivos), no preparó ninguna medida delante de una sequía como la que estamos sufriendo. Una falta de previsión que costó la vida de tres personas, el desastre del monte y para la sociedad gallega, convirtiendo al PP en verdaderos criminales.

 

En la actual crisis de la Unión Europea y del Estado Español, con el PP a la cabeza, se reserva para Galiza un papel subsidiario. El futuro que han escrito para el pueblo trabajador gallego se basa en los dos campos “tradicionales”, la emigración y la extracción de materias primas. En este futuro no cogen ni la riqueza natural o patrimonial gallega, ni puestos de trabajo dignos, para eso esta la Reforma Laboral, ni servicios públicos y sociales de calidad. Esta es la realidad de una política de recortes que deja el pueblo gallego sin riquezas naturales, sin servicios y sin trabajo.

 

El señor Feijoo y Rajoy son una peste para el pueblo trabajador. Si Catalunya vota, el PP no duda en enviar los efectivos necesarios para evitarlo. Si Galiza arde, nos quedamos solos como en el caso del Prestige. ¿Hasta cuándo vamos a soportar semejantes personajes? Nos sobran sus insultos constantes a la inteligencia de los gallegos y las gallegas, para que comencemos a gritar de nuevo: INCENDIOS NUNCA MÁIS, Fuera la Xunta del PP, por incompetente y antigalega.