La reforma retrograda de la ley del aborto, otro ataque hacia las mujeres:
El ministro de justicia, Alberto Ruiz Gallardón, declaró ayer en “La Razón“, que la malformación del feto no es causa para terminar un embarazo.
Gallardón, defiende que, hay que volver a una ley de supuestos como la de 1985, pero con algunas variantes, como esta de la que informó ayer.
Esto supone un retroceso histórico en derechos reproductivos, que nos lleva directamente a la situación de finales de los años 70, previos a la reglamentación, donde por ejemplo según datos del Tribunal Supremo, sólo en el año de 1976, 300.000 mujeres abortaron, muriendo en ello 3000 de ellas.
Para entender la gravedad de este ataque, retomamos una de sus célebres intervenciones en el senado: “La libertad de maternidad es lo que a las mujeres las hace auténticamente mujeres” en la que además argumentaba que ninguna mujer tendría que volver a abortar por causas económicas.
¿En qué mundo vive Gallardón? En medio de una crisis cuyas consecuencias brutales está sufriendo la clase trabajadora, quien paga con pensiones, salarios y derechos la deuda de los banqueros, es de un cinismo cruel decir que las embarazadas no deben tener en cuenta su economía.
La afirmación sobre lo que hace a las mujeres auténticamente mujeres, que ya de por sí es reduccionista, machista y retrógrada esconde además una mentira: El PP no está ampliando las posibilidades de decisión de las embarazadas, facilitando en caso de decidir seguir adelante con las gestación, educación pública, vivienda, sanidad pública, guarderías, cuidados…
Con el paquetazo, y los últimos recortes anunciados en el gobierno, la realidad no podría estar más lejos de las declaraciones paternalistas del ministro. La situación de tensión social que el estado español está viviendo y que se manifiesta en conflictos como el de la lucha minera o las manifestaciones multitudinarias del 19-J son prueba de ello.
Nueva ofensiva contra las mujeres de la clase trabajadora:
La situación es especialmente dramática si tenemos en cuenta de que en esos recortes, Ana Mato, aniquiló la ley de dependencia, por tanto si ahora una embarazada no tiene opciones de abortar si así lo decide, un feto con malformaciones, o graves anomalías, además de criarlo, tendrá que hacerlo sin ningún tipo de asistencia, sacrificando toda su vida en ello, pero eso sí, según el ministro, siendo libre en su condena, porque así será mujer, de verdad, de las buenas, de las que no tienen trabajo ni pueden pagar un colegio especial privado, ni una vivienda, de las que viven para su casa y en este caso para su persona dependiente, con la que siempre terminan cargando ellas.
Es por esto, que es un ataque a las mujeres sí, pero concretamente a las mujeres de la clase trabajadora.
Porque somos nosotras quienes no tendremos dinero para coger un avión y abortar en otro país, como en los bipolares 70 españoles, donde el viaje a Londres se lo pagaban las mujeres de familias pudientes, las que salían limpias de toda condena social, y no las mujeres de la clase trabajadora que morían en el aborto clandestino, o continuaban con su embarazo sin opciones.
Es especialmente grave para las mujeres de la clase trabajadora, porque cuando estén obligadas a tener un hij@ con graves anomalías, no podrán pagar un cuidad@r, y cargarán con todo el peso sobre sus espaldas.
Es especialmente grave, para las mujeres de la clase trabajadora, porque es nuestra sanidad, nuestros derechos, nuestra educación, nuestra vivienda, nuestras pensiones, la que nos están arrebatando, y porque somos nosotras las que ante esta situación no vamos a salvarnos pagando servicios privados, las que de aquí solo salimos luchando con la clase obrera.
¡Por un aborto libre y gratuito!
¡Por el derecho de las mujeres de la clase obrera a decidir sobre su maternidad!
¡No más medidas que coartan la libertad de decisión que tanto nos costó conseguir!
¡Que sean las mujeres libres quienes decidan su futuro!
















