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El derecho a un futuro y a una pensión digna se están viendo frustrados por las políticas llevadas a cabo desde hace ya varias décadas por el PSOE y el PP. Pero esta frustración ha ido en aumento desde los pactos de Toledo (1995) y, sobretodo desde que se decidió pagar la deuda, poniendo a esta por encima de la calidad de los servicios públicos.

Por Elena B., de Sevilla

Las presiones para que se lleve a cabo un aumento de los Fondos de Pensiones son cada vez mayores, y la “hucha de las pensiones” se está quedando vacía, ya que el gobierno no para de sacar dinero para pagar la deuda pública.

Bajada de pensiones y privatización

Desde hace unas décadas, los gobiernos del PP y del PSOE han hecho reformas y pactos (tanto con la oposición como con los sindicatos y la patronal), que no han empeorado la vida de los pensionistas.

Las presiones para que se lleve a cabo un aumento de los Fondos de Pensiones son cada vez mayores

A partir de los Pactos de Toledo, se abrieron las puertas a los fondos privados de pensiones y a la prolongación de la edad de jubilación, haciendo que los trabajadores/as tengamos que tener más de 65 años, alargando de esta forma nuestra vida laboral para tener una prestación aceptable.

Los recortes provocan un deterioro en la calidad de vida y una gran brecha entre los jubilados/as. La última reforma actualiza la subida de las pensiones entre un vergonzoso 0,25% (la mínima) y un 0,50% (la máxima). Una miseria.

Con respecto al modelo mixto de pensiones, lo que se busca es que se complementen las pensiones públicas con planes privados junto con una ayuda social. De esa manera, el estado garantizaría una pensión miserable y el resto del dinero se le entrega a los capitales privados para que hagan jugosos negocios con nuestro dinero.

Las mujeres: las más afectadas

En el Estado español, la diferencia entre pensiones, además de venir determinada por la renta de cada persona, también está delimitada por factores demográficos. Pero no son las únicas causas de la enorme desigualdad entre las pensiones mínimas y las más altas.

Las pensiones de las mujeres son, de media, unos 421€ más bajas que la de los hombres, y cotizan un 19% menos que éstos. Además, el hecho de que las mujeres vivan más hace que ellas sean las que tengan la mayoría de las prestaciones por viudedad, las cuales son increíblemente bajas.

Las mujeres suelen estar en los puestos de trabajos con salarios más bajos, además de tener que atender a las tareas del hogar, porque en la mayoría de hogares el reparto de las tareas no es equitativo. Esto da lugar a unas prestaciones por desempleo más bajas.

Las pensiones de las mujeres son, de media, unos 421€ más bajas que la de los hombres

Esta misma precariedad laboral se dio en la época de la dictadura, cuando miles de mujeres trabajaron sin estar cotizando, lo cual ha dado lugar a que, a la hora tener una pensión, estas sean raquíticas, aún sumando las ayudas sociales.

Hay que tener en cuenta la tasa de desempleo femenina. El 20% de las mujeres en nuestro país estaban en paro a finales de 2016, con lo cual sus pensiones serían las no contributivas y apenas permitan llegar a fin de mes. Hay que añadirle el agravante de que muchas familias sin recursos viven de esta renta dada su situación laboral.

En sectores como el de servicios, las trabajadoras de la limpieza o las que cuidan a los mayores, en numerosas ocasiones, no están siquiera dadas de alta en la Seguridad Social, con lo cual no cotizarán. Estos trabajos tienen una gran carga física que, a la larga y con la vejez, dan problemas de salud por eso aunque las mujeres vivamos más años, nuestra calidad de vida es peor.

Otro sector desfavorecido son lo de las mujeres inmigrantes. Este grupo de la población es de los más vulnerables, dado que deben enfrentarse, además de a los problemas laborales, al machismo y a la xenofobia de un país en el que los recortes sociales son cada vez más grandes.

Recortes y reformas laborales = pensiones precarias

El aumento de la edad de jubilación ha provocado una caída en la calidad de vida de los trabajadores/as, así como el incremento de la precarización y que el relevo generacional sea cada vez más tardío.

Las mujeres nos tenemos que poner a la cabeza en la lucha por pensiones dignas por ser las más afectadas por las sucesivas reformas

Los recortes en los servicios públicos también incitan a la precarización del trabajo, sobre todo en los sectores más feminizados, ocasionando una bajada del salario y, por consiguiente, unas pensiones más bajas. Es la pescadilla que se muerde la cola una y otra vez.

Una mano de obra barata y precaria retiene un salario bajo y, por lo tanto unas pensiones de miseria con las que apenas se puede vivir y a lo que hay que sumarle que la brecha salarial entre hombres y mujeres aumenta sin cesar. Además, hay más paro entre las mujeres y su reinserción en el mercado laboral es más complicada y más lenta debido a factores como la maternidad o a no haber estado trabajando durante mucho tiempo por haber estado al cuidado de otros familiares.

Por esto fomentan los roles de género que nos han asignado desde pequeñas. Así el Estado se ahorra dinero haciendo que las mujeres cuiden de los niños y a los mayores de forma gratuita y sin cotizar. Esto provoca que, a la hora de tener una pensión, esta sea mínima.

La lucha de las pensiones viene de la mano de la lucha contra las reformas laborales y los recortes que nos han impuesto desde el gobierno y desde Bruselas.

Las mujeres nos tenemos que poner a la cabeza en la lucha por pensiones dignas por ser las más afectadas por las sucesivas reformas. Nuestras pensiones son la expresión de la desigualdad laboral que sufrimos y que es una injusticia social ligar su cuantía a las rentas del trabajo y las cotizaciones sociales.

Las pensiones: un derecho de todas/os que tenemos que defender

No debemos permitir que nos roben las pensiones públicas para hacer de este derecho un negocio para los banqueros, las aseguradoras y los fondos de inversiones.

Debemos desde ya organizar y fortalecer el movimiento que a nivel estatal se está organizando con las plataformas de pensionistas, los sindicatos combativos, los trabajadores/as en activo y los jóvenes para defender nuestras pensiones. Ese movimiento debe levantar una plataforma de reivindicaciones claras y exigir:

¡Pensiones públicas a cargo de los Presupuestos Generales del Estado!

¡Pensión mínima de 1080 euros en 14 pagas y revalorizable con relación al IPC real!

¡Anulación de las reformas de las pensiones del 2011 y 2013 y jubilación a los 65 años!

¡Eliminación de todo tipo de copago o planes de pensiones!

¡Pensión igual para hombres y mujeres!

¡Fuera los fondos de inversión, las aseguradoras y los bancos de las pensiones!

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