Los nazis son víctimas, la bisexualidad es pecado y ‘El País’ es de izquierdas

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Recopilamos las cinco polémicas protagonizadas por el diario del Grupo PRISA en lo que llevamos de mes.

El País se ha lucido este mes, se le ha visto más que nunca el plumero y el profundo proceso de derechización en el que anda sumido. Sin duda, un periódico con cada vez menos rigor, menos veracidad, sin discurso polifónico ni pluralidad de fuentes, poco trabajo de investigación, cada vez más mentiras y manipulaciones…

Empezamos con el caso de la manifestación belga en apoyo al proceso soberanista catalán. El País lanza el titular “El separatismo pasea su odio a España por las calles de Bruselas’’.

Periodismo neutral y veraz. ¿Pasean su odio? ¿Agredieron a alguien? ¿Insultaron a alguien? ¿Amenazaron a alguien? No podemos hablar de odio donde no lo hubo.

Este último titular poco acertado, fue adobado por otro sobre el frío, que generó muchísima polémica y críticas especialmente en redes sociales (como el texto de Alberto Lozano que compartí en mi artículo “Miles de hogares sin poder usar la calefacción y faraónicos adornos navideños en las calles’’), de las que también se hicieron eco algunos medios.
Dar “consejos’’ con la que está cayendo en cuanto a pobreza energética y no señalar el problema de fondo es cuán menos, miserable.

Por otro lado, medios como RT y El Español no se quedaron al margen sobre ello, con titulares como “Recomiendan mantas y cinta aislante para combatir el frío en España y en Twitter se calientan’’ o “Zascas a El País por sus trucos para no encender la calefacción en invierno’’.

En este contexto de polarización política y social, los medios nacionales no han dudado en manipular información y magnificar las respuestas que han recibido nazis y fascistas, además de suavizar con apelativos como “víctima’’ para justificar el hecho de que son personas que hacen constante apología del odio y de la opresión, trayendo así otro caso de manipulación mediática por parte del diario con el titular “Los Mossos investigan el intento de quema de una bandera española en un piso de Barcelona’’ del pasado 3 de diciembre. Por supuesto, con una falta de profundidad y ejercicio de investigación en el hecho en sí y las causas.

Aquí abajo, os dejo una necesaria aclaración al respecto.

 

Otro caso sonado ha sido el de la criminalización de la protesta palestina frente a la irrespetuosa decisión de Donald Trump de considerar a Jerusalén como capital de Israel, convirtiendo a las víctimas en verdugos, en un conflicto que no es una guerra: es un genocidio en toda regla por parte de Israel, una batalla desigual de piedras contra balas. Los tuits no están actualizados, ya que a día de hoy se cuentan cuatro palestinos asesinados y más de 360 heridos en los “Días de furia’’.

 

Finalmente, y quizá el caso menos denunciado y que más desapercibido ha pasado, ha sido el lamentable e irresponsable tratamiento mediático hacia la alcaldesa Ada Colau tras su paso por el programa “Sábado Deluxe’’. El País escribía en su Twitter:

“Tuve primero un novio y luego una novia. Las dos cosas’’, le contó Ada Colau a Jorge Javier Vázquez en Sábado Deluxe, durante el horario de máxima audiencia. Y con toda la naturalidad del mundo.

Como si su orientación sexual fuera un delito, como si su orientación sexual fuera a influir en su actividad política, en el desempeño de sus tareas en el cargo y como figura pública, como si fuera menos válida por ello. El País casi ha patologizado la bisexualidad, dentro de una lógica heteronormativa.
Que sea o haya sido bisexual es un dato totalmente complementario e irrelevante en este sentido.
¿Cuál es la noticia? ¿Que era/es bisexual? Afortunadamente, la formación política Podemos en Facebook, con su vídeo titulado “Ayer Ada Colau Ballano estuvo en Sábado Deluxe. Hoy las redes la aplauden por su naturalidad’’, y algunos/as tuiteros/as le han dado la vuelta al asunto y han puesto los puntos sobre las íes.

Ya lo comentaba en mi artículo sobre el linchamiento mediático y social a la joven violada por La Manada, “como periodista, tengo una responsabilidad social, y el deber de denunciar injusticias. Si no tuviera que hacerlo, sería buena señal’’.
Tanta injerencia gubernamental, de accionariado y otros factores en la profesión nos está dejando sin responsabilidad social, sin ética periodística y sin acercarse a los conflictos de verdad. Tenemos el deber de ser sinceros con la sociedad en general.
Que la prensa esté en manos de los bancos hace que cada vez peligre más el derecho a la información y sea difícil encontrar periodismo de calidad.

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