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A medida que Alepo oriental cae, golpeada por el régimen y los ataques aéreos rusos, y asaltada por la milicia patrocinada por Irán sobre el terreno, una joven lo arriesga todo para comunicar al mundo exterior el horror de los últimos días en la parte liberada de la ciudad.

Autora: Leila Al Shami

Lina Shamy tiene veintitantos años. Es una de los y las tantas activistas valientes que usan los medios de comunicación social para describir el terror perpetrado contra los civiles atrapados en la zona asediada y rebelde, sin ningún lugar seguro a donde huir. Están atrapados en las circunstancias más trágicas, rodeados de muerte y destrucción mientras caen las bombas barril, el cloro y la lluvia de fósforo de los cielos. Como activistas conocidos, no pueden huir a las zonas de régimen, donde los civiles de Alepo oriental han sido fusilados, arrestados o enviados a las líneas del frente a luchar. El suyo es un juego de espera.

En estos momentos, cuando otro acuerdo de alto el fuego se derrumba, Lina acaba de publicar un video en Twitter. De pie en un balcón, estabiliza la cámara en una mano, de fondo el sonido del bombardeo implacable. “El régimen criminal de Assad y los iraníes rompieron el alto el fuego y volvieron a atacar a los civiles”, nos dice. En otro video, golpea a la comunidad internacional por su fracaso al no responder al sufrimiento humano que sumerge a Siria. “¿No es nuestro derecho… como revolucionarios que rechazaron la opresión y la esclavitud, que pidieron libertad y dignidad poder enfrentarnos a este injusto régimen con nuestras voces y manifestaciones pacíficas sin tener que estar expuestos a ser arrestados o a los peores tipos de torturas o matanzas o desplazamientos? ” pregunta. Sin embargo, a pesar del horror y el ensordecedor silencio internacional sobre la obliteración de la Aleppo Libre, ella conserva la fe de que la gente se levantará, mostrará su solidaridad y llamará a sus líderes políticos a la acción. El 12 de diciembre, cuando se cometían atrocidades horrendas por toda la ciudad, apeló a la Twitteresfera:

¡Seres humanos de todo el mundo, no durmáis! ¡Vosotros podéis hacer algo! ¡Protestad ahora!

Lina no se conforma con perezosos estereotipos occidentales (imperialistas) de las mujeres sirias/musulmanas como débiles y sumisas, sin agencia, oprimidas sobre todo por su propia cultura y religión. Tampoco se conforma con la representación orientalista de Assad sobre la oposición, como que todos son militantes yihadistas enloquecidos. Es una mujer árabe, fuerte, revolucionaria. Ella no acepta la tiranía interna de Assad, ni las fuerzas invasoras de ocupación extranjera. A través de su aparición frente a la cámara, desafía las costumbres sociales tradicionales, que a menudo invisibilizan o silencian a las mujeres. La suya es una lucha contra el fascismo, el imperialismo y el patriarcado.

Lejos de quedarse al margen, las mujeres han estado a la vanguardia de la resistencia civil al régimen de Assad. En los primeros días de la revolución, antes de que la seguridad se deteriorara, podía vérselas, numerosas en las calles, protestando contra el estado y su brutalidad. Las mujeres han desempeñado un papel clave en la organización revolucionaria. Las dos coaliciones de base más grandes que surgieron en 2011 fueron establecidas por mujeres: los Comités de Coordinación Local (CCL) de Razan Zeitouneh y la Comisión General de la Revolución Siria por Suhair Attassi. Los CCL eran un notable ejemplo de organización horizontal liderada por jóvenes y representaban lo mejor de los ideales de la revolución: eran inclusivos, democráticos y no-sectarios. Las mujeres contribuyeron activamente en los comités que organizaban la desobediencia civil y posteriormente la asistencia humanitaria, y también participaron el trabajo mediático que los CCL asumieron, cuando se comprometieron a comunicar los mensajes de la revolución al mundo exterior. En Aleppo, Radio Naseem se estableció como la primera emisora de radio independiente y dirigida por mujeres . Por otro lado, la periodista Zaina Erhaim, de Idlib, capacitó a numerosas mujeres en el periodismo ciudadano y ayudó a establecer un Blog de Mujeres mediante el Damascus Bureau (Oficina de Damasco). El blog cuenta con historias de mujeres notables, de todos los entornos sociales, que han respondido a la revolución y a la guerra de manera comprometida y creativa.

Las mujeres también han estado en la vanguardia de la resistencia contra algunas de las milicias islámicas más extremas, las cuales crecieron con prominencia mientras Siria ardía. Algunos han implementado medidas represivas contra las mujeres, tales como códigos de vestimenta estrictos. Razan Zeitouneh, junto con los activistas Samira Khalil, Wael Hamadeh y Nazem Hammadi, fueron secuestrados en diciembre de 2013, muy probablemente por el grupo de la oposición armada, Jaish Al Islam. Razan, una activista ferozmente independiente, defensora de los derechos humanos, era muy crítica no sólo con el régimen, sino con todos los grupos autoritarios, incluyendo Jaish Al Islam. Esta es una posible razón de su secuestro. En Raqqa, Jana, una organización de mujeres fundada para que ellas ‘afirmen su papel en la reconstrucción de su sociedad y tomen su lugar legítimo junto a los hombres, en la revolución siria’, llevaba a cabo manifestaciones contra la línea dura de la milicia islamista Ahrar Al Sham. Distribuyeron pan cuando había escasez y rehabilitaron una escuela secundaria. Las mujeres que fundaron Jana son religiosas y, sin embargo, han luchado contra el islamismo político en el movimiento. Su lucha es contra la mentalidad autoritaria. “La religión es un asunto personal, y nadie tiene el derecho de forzarla sobre otras personas”, explicó uno de sus miembros.

En las zonas ocupadas por Daesh, las mujeres han resistido valientemente a la brutalidad de la organización. En 2013 la maestra Souad Nofal, de Raqqa, se manifestó, ella sola, contra Daesh, todos los días durante dos meses. Sola, se paraba con pancartas a las afueras de su sede central – una pidiendo la liberación de los detenidos, otra mostrando solidaridad con los cristianos cuyas iglesias habían sido destruidas. Se convirtió en un icono de la resistencia femenina para los revolucionarios sirios. Finalmente, huyó a Europa. Otros no tuvieron tanta suerte. A finales del año pasado, Rukia Hassan (conocida por su seudónimo ‘Nissan Ibrahim’), una kurda siria que vivía en Raqqa, fue asesinada por Daesh. Ex-estudiante de filosofía en la universidad de Aleppo, se unió a las primeras protestas contra el régimen de Assad y, cuando Daesh asumió el poder en su ciudad, siguió hablando y documentando las horribles condiciones de vida bajo su ocupación. Proporcionaba actualizaciones frecuentes sobre los ataques aéreos de la coalición internacional y las fuerzas rusas. En uno de sus últimas publicaciones en Facebook escribió:

Estoy en Raqqa y recibo amenazas de muerte. Cuando el ISIL me arreste y me mate, está bien, porque mientras me corten la cabeza, tendré dignidad, lo cual es mejor que vivir en la humillación

A medida que se derrumbaba el estado, las mujeres han asumido a menudo un papel de liderazgo al apoyar a sus comunidades y construyendo alternativas al totalitarismo estatal. Hoy hacen de médicos, enfermeras y profesoras en clínicas subterráneas y escuelas. Se ofrecen como voluntarias para los Cascos Blancos y sacrifican sus vidas para extraer desde los escombros a las víctimas de los ataques aéreos. Proporcionan apoyo logístico a los grupos armados y, en algunos casos, han tomado las armas por sí mismas, estableciendo batallones exclusivamente de mujeres. En el caso de Zubaida Al Meeki , general alauita, incluso han entrenado combatientes del Ejército Libre. Ya que los hombres han sido detenidos o asesinados en la batalla, las mujeres (incluso en comunidades más conservadoras) han desafiado las normas tradicionales de género y han trabajado para mantener a sus familias. En Banias las mujeres negociaron con éxito una liberación de prisioneros, y en Zabadani las mujeres negociaron un alto el fuego temporal para permitir la entrada de ayuda en la ciudad sitiada. Muchas mujeres son más independientes que antes y tienen mayor libertad en sus opciones de vida. Por supuesto, la situación de guerra y el desplazamiento también han empeorado las condiciones de muchas, con un aumento de la poligamia, el matrimonio precoz y el trabajo sexual, mientras ellas luchan por sobrevivir.

A lo largo de las zonas liberadas del régimen y de Daesh, se han establecido centros de mujeres para superar los obstáculos a la participación de las mujeres en la esfera política, social y económica. Un ejemplo es el centro Mazaya, en Kafranbel, Idlib. Fundado por Um Khaled en junio de 2013, contiene una biblioteca y ofrece cursos de capacitación y formación educacional para mujeres, con el objetivo de que consigan una independencia financiera. En Duma, en los suburbios de Damasco, el consejo local ha establecido la Oficina de Asuntos de la Mujer, dirigido por Rehan Bayan, la cual aboga sin descanso por una mayor inclusión de la mujer en los cuerpos políticos de la oposición y anima a las mujeres a tomar roles más activos.

La mayor amenaza para el activismo político de las mujeres sigue siendo el régimen. Incluso antes de la revolución, no se permitía operar a las organizaciones de mujeres independientes. Aquellas a las que se les permitía eran las cercanas al régimen y dominadas por mujeres socialmente privilegiadas, de procedencia urbana, con poco en común con las experiencias vividas por la mayoría de las mujeres corrientes. Hoy en día, las activistas y trabajadoras humanitarias son objeto de arresto y detención, tras lo cual enfrentan la tortura y el abuso sexual. Las fuerzas pro-régimen ha perpetrado violaciones en masa contra las comunidades disidentes. La violación y la amenaza de violación es una herramienta usada por el régimen no sólo para contrarrestar la resistencia política de las mujeres usando sus cuerpos como lugar de opresión y humillación, sino también como herramienta para controlar a los hombres y romper lazos sociales de las comunidades. Los tabúes sobre la violación, y las nociones tradicionales del honor y la vergüenza, hacen que a veces exista un estigma social sobre las mujeres que han estado detenidas, y la violación puede llevar al divorcio o al rechazo por parte de la familia. Una herramienta para desplazar, ya que muchas han abandonado el país debido a la amenaza de ser violadas.

La Red Siria por los Derechos Humanos (SNHR en sus siglas en inglés) reporta que 13,920 mujeres han sido arrestadas o desaparecidas forzosamente en Siria entre marzo de 2011 y noviembre de 2016, la mayoría por parte del régimen. Sin embargo, incluso bajo las brutales condiciones de las cárceles, las mujeres sirias han mostrado su coraje y voluntad. En julio de 2013, un grupo de mujeres detenidas en la infame prisión de Adra se pusieron en huelga de hambre. Habían sido detenidas de forma indefinida por la corte de terrorismo, y entre ellas había mujeres mayores, embarazadas y enfermas. Las huelguistas pedían su derecho a un juicio justo, a recibir visitas familiares y a tener acceso a cuidados médicos.

Las mujeres en Siria enfrentan multitud de desafíos y aún así continúan luchando contra el fascismo, el imperialismo y el patriarcado. Sin embargo, con la excepción parcial de las mujeres sirio-kurdas del norte, las demás están ausentes en las narrativas predominantes sobre Siria, relegadas a la invisibilidad cuando el foco se centra en la lucha militar, un dominio hegemónicamente masculino. Las mujeres sirias juegan un rol esencial en la resistencia civil y en la organización comunitaria. Pero han recibido poco apoyo por parte de las feministas occidentales o de la izquierda, que prefiere verlas como víctimas antes que como las fuertes revolucionarias que son. El problema, por supuesto, está en las feministas occidentales y en la izquierda, no en las mujeres sirias.

Publicado originalmente en inglés: http://aljumhuriya.net/en/aleppo/fighting-on-numerous-fronts-womens-resistance-in-syria

Publicado originalmente en castellano en: https://revolucionsiriasg.wordpress.com/2016/12/27/luchando-en-todos-las-frentes-la-resistencia-de-las-mujeres-en-siria/

Traducción para revolucionsiriag.wordpress.com: Elisa Marvena y Jessica Buendia

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