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Arrancó este miércoles 13 de enero la nueva legislatura, y ya ha empezado el juego de sillas, los posibles pactos para formar gobierno dominan la actualidad política. El PSOE y Podemos merodean un posible pacto para un gobierno de “izquierda”. Que Iglesias plantee esta posibilidad no sorprende, puesto que es coherente con lo que el nuevo diputado ha calificado como “maduración” de su partido, un eufemismo que no tiene otro significado que encubrir el giro a la derecha de Podemos.

Por Corriente Roja

No obstante, no sin asombro, hemos escuchado las declaraciones de Garzón diciendo que los diputados electos por la lista de UP estarían dispuestos a apoyar un “pacto a la izquierda del PP” para conformar un “gobierno progresista”. Según Garzón esa posición es coherente con la principal tarea que estuvo planteada en el 20D, echar al PP. Pero esta afirmación es puro ilusionismo si no viene acompañada de lo más importante: ¿Para qué echamos el PP?

Dijimos en la campaña electoral que había que echar al PP y a los partidos de la Troika ¿y qué son sino el PSOE y Ciudadanos? Garzón no paró de repetir que había que acabar con “el bipartidismo”, ¿y se propone un gobierno con el PSOE? Reiteró sin cesar que esto era una candidatura de ruptura ¿y qué clase de ruptura es esa que suma a sus diputados para garantizar la gobernabilidad del país como primera tarea?

Garzón insistió en que “lo que estaba en juego no eran las elecciones sino el futuro de las generaciones” ¿y el PSOE es la garantía para las generaciones que engrosan las filas del desempleo o se tienen que marchar del país? Garzón se comprometió ante Sindicalistas por la Unidad Popular a defender a la clase obrera y sus luchas ¿y proponen apoyar un gobierno con los que aplicaron las reformas laborales, mandaron a cinco millones de trabajadores al desempleo, acometieron el saqueo de los salarios y las pensiones y aprobaron la modificación del art. 135 de la Constitución para que la primera obligación del Estado fuera pagar la deuda de los banqueros? ¿Dónde queda el compromiso de exigir la derogación de ese artículo?

Garzón, como Podemos, convierte “la izquierda”, “el cambio”, en los grandes significantes vacíos que una y otra vez denunciamos a lo largo de la campaña. Desde Corriente Roja, tras el resultado de las elecciones hemos declarado que:

No podemos depositar confianza en ningún gobierno que pueda surgir de estos viejos y nuevos partidos. Habrá quien piense que el apoyo a un acuerdo PSOE-Podemos es lo más “práctico” para abrir camino al “cambio”, pero el pan, el trabajo y el techo exigen mucho más que ilusiones, exigen realidades.

Por eso hoy nuestra posición es inequívoca: ningún apoyo de UP a cualquiera de las formulas de gobierno, porque cualquier gobierno que surja de la actual aritmética parlamentaria no será más que un gobierno al servicio de la Troika y propatronal.

No obstante nuestra posición podría ser una más en un debate entre los que integramos las candidaturas de Unidad Popular, si antes de comprometer a los dos diputados de UP-IU en el apoyo a un “Gobierno progresista” con PSOE y Podemos, hubiera existido algún criterio democrático, pero sin la menor consulta a los/as activistas que conformamos las candidaturas de UP y repitiendo los mismos métodos que figuran en el interior de IU, los que participamos de la campaña nos enteramos por la prensa de las propuestas de “nuestros” diputados.

Las lecciones del gobierno PSOE-IU en la Junta de Andalucía

Es necesario aprender de la experiencia de la participación de IU en el gobierno de Andalucía, de manera subordinada al PSOE. Aquel gobierno no cambió nada sustancial: continuaron los recortes, los despidos y los desahucios… el pacto firmado para conformar el gobierno quedó básicamente sin cumplir. Sólo dos de las 28 leyes comprometidas se aprobaron. A cambio IU se subordinó políticamente funcionando como la muleta “izquierda” del bipartidismo, hasta que el PSOE decidió que había llegado el momento de romper el acuerdo.

El compromiso de los diputados de UP-IU no puede ser con una “gobernabilidad” que sólo servirá para que gobierne la Troika y se apliquen con diligencia los ataques contra los trabajadores y el pueblo que están por venir, y que la Unión Europea llama a aplicar con urgencia.

El papel de los diputados debe ser en primer lugar llevar la voz de los trabajadores y las luchas al Parlamento. Servirles como punto de apoyo y ayudar a su fortalecimiento. No tenemos ninguna confianza en que el actual Parlamento pueda solucionar los problemas de los trabajadores: PP, PSOE y Ciudadanos siguen teniendo una amplia mayoría. La clave está en recuperar la calle, poner la representación institucional al servicio de organizar y unificar las luchas contra los EREs, contra los desahucios, contra la violencia machista y los recortes y privatizaciones.

Dijimos, y reiteramos, que dos diputados son mucho o poco dependiendo de para qué se utilizan. Si es para ponerlos al frente del apoyo a las luchas y del enfrentamiento al gobierno de turno, tendremos sin duda una extraordinaria herramienta por más modesta que sea. Si la dirección de Izquierda Unida-PCE se ratifica en las posiciones que está defendiendo Garzón del “gobierno de la izquierda” con el PSOE, quienes hemos participado de las candidaturas de UP tendremos todo el derecho a decir que para ese viaje no hacían falta alforjas.

Llamamos a todos los compañeros/as de UP y en especial a los que conformamos Sindicalistas por la Unidad Popular a rechazar cualquier apoyo a un Gobierno con el PSOE!!

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