Compartir este artículo

En los últimos años, el campo andaluz viene mostrando el verdadero rostro de la famosa “recuperación económica” que no es otra cosa que la profundización de la miseria para los jornaleros/as y la acumulación de grandes fortunas por los señoritos.

El nuevo patrón de explotación: ganancias, subvenciones e impunidad para la patronal…

Los señoritos y terratenientes del campo vienen cosechando campaña tras campaña importantes ganancias. Un informe reciente de CCOO, basado en datos del Ministerio y la Consejería de Agricultura, muestra cómo en el caso de la naranja el beneficio obtenido por hectárea equivale a 2.491€ de media. Eso representa unos beneficios brutos del 56,26% en relación a los costes. En el caso de la aceituna de mesa los beneficios brutos representan 54,58% y en el melocotón alcanzan el 88,27%.

Mientras que la exportación se ha duplicado en los últimos 7 años (lo que haría suponer un aumento considerable de la mano de obra), los datos indican que desde 2015 a 2016 se han reducido el número de peonadas en Andalucía en 6 millones. Otro dato dado por CCOO muestra que de 3 peonadas trabajadas, la patronal solo declara 2. Este fraude masivo supone que de los 8.850.000 días trabajados la patronal solo ha declarado 5.900.000, siendo el fraude de 2.950.000 peonadas no declaradas. La patronal no solo incumple la ley en materia laboral sino también en lo que respecta a los impuestos, defraudando permanentemente a las arcas públicas.

Por otro lado, se benefician de grandes sumas de dinero público que los gobiernos inyectan anualmente a través de diferentes conceptos, transfiriendo así el dinero de nuestros impuestos a las arcas de los patrones. Según los datos oficiales del Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA), los terratenientes y señoritos de Sevilla han percibido en concepto de subvenciones y ayudas en total 421 millones de euros, cantidad que equivale al 87,55% de los salarios y cotizaciones de toda la mano de obra empleada. Además del fondo asignado por los presupuestos generales del Estado de 2017 de 212 millones para cubrir daños derivados de las condiciones climatológicas adversas. Sin embargo, la preocupación del gobierno pasa por recortar los 700 millones de euros que anualmente se destinan en Andalucía a los/as jornaleros/as de la renta agraria.

Las ayudas del gobierno para los terratenientes parecen no tener límites, si sumamos las bonificaciones a las cotizaciones a la Seguridad Social (SS). Así mientras que en el Régimen General se abona por el trabajador un 23,16%, en el Régimen Especial Agrario los empresarios abonan un 52,16% menos, es decir, 11,40% por trabajador. Esta bonificación con la que el gobierno premia a los empresarios en el campo contrasta con el Sello Agrícola que pagamos los/as jornaleros/as, que subió recientemente 10€ situándose en 96€ mensuales.

 

…precariedad, paro y represión a los/as jornaleros/as

La otra cara de la moneda es la situación que estamos viviendo en la comarca de La Vega donde la temporalidad en el sector es del 99%, lo que implica no poder cumplir con los requisitos para la cartilla agrícola, reunir 35 peonadas. La empresa Surfruit, que emplea a 300 trabajadoras, presenta el cierre. Es importante recordar que la Multinacional Martín Navarro, le obligó a renunciar a sus derechos en el Régimen Especial Agrario y pasarse al Régimen General bajo la promesa de un aumento de la carga de trabajo. Bien, pues un año después no solo están en la calle, sino que ni siquiera pueden cobrar ningún tipo de subsidio. Las jornaleras de Agrícola Espino y Baena Franco siguen condenadas sin derecho a defenderse, sin pruebas y sobre la base de indicios, a durísimas sanciones económicas y condenas que suponen hasta 3 años de cárcel. Y además se vuelven a generalizar los desahucios en la comarca.

 

Patronal y gobiernos responsables del fraude

Ante esta situación, Rajoy y Susana Díaz dan cobertura legal al fraude a través de la Ley de la SS para que puedan seguir delinquiendo, ofreciéndoles la posibilidad de declarar las peonadas una vez finalizada la campaña o permitiendo dar de alta a un trabajador hasta las 12:00h de la mañana. Estos gobiernos de la corrupción y del fraude son los que le aplican inmediatamente el 155 a los catalanes por ejercer su derecho a decidir, condenan a las jornaleras de la empresa Baena o de Espino, pero miran para otro lado cuando se trata de la corrupción de sus partidos o de los empresarios.

La Reforma Agraria un problema histórico en Andalucía

Mientras que todos hacen referencia a la modernidad del siglo XXI, lo cierto es que las relaciones laborales en el campo son más propias del siglo XVI o XVII. Los problemas que hoy tenemos vienen derivados de la estructura económica, donde un puñado de señoritos provenientes de la nobleza concentra la mayor parte de la tierra, y donde los jornaleros/as o braceros/as son totalmente desposeídos. Esta relación de vasallaje entre el señorito y el jornalero aún se sigue expresando con fuerza. Por ejemplo, la mayoría de los contratos de trabajo en el campo son verbales, y no se te ocurra preguntar de cuánto es el sueldo o la jornada laboral. Así el/la jornalero/a empieza a trabajar sin saber cuánto va a ganar ni cuándo va a llegar a su casa. Tampoco tenemos reconocido el finiquito cuando nos despiden y un largo etc. Por eso como nos encontramos ante un problema estructural entendemos que la salida no pasa por algunos parches, sino por una salida de fondo que tiene como estrategia la Reforma Agraria para el campo andaluz.

Recuperemos la movilización y organicemos la resistencia

Lamentablemente los sindicatos mayoritarios en el sector (CCOO, UGT y SAT) y las organizaciones políticas de “izquierda” en lugar de defender nuestros derechos en el campo, miran para otro lado. Todos, amordazados por subvenciones y cargos parlamentarios, han renunciado a luchar por la Reforma Agraria y por los derechos laborales en pos de cálculos electorales y del respeto a las “instituciones y la legalidad”. Así su lucha no pasa, de alguna declaración institucional y de buenas intenciones.

Los trabajadores/as afiliados/as a Cobas por el contrario, estamos convencidos/as que el único camino es la lucha organizada desde los tajos y las asambleas, y que lejos de confiar en “salvadores” o instituciones parlamentarias, sólo debemos confiar en nuestra propia fuerza y poder de movilización. Por eso hemos empezado a trabajar en asambleas para unificar las luchas del campo con las de otros sectores como los desahucios y los despidos del metal, por el sobreseimiento a las jornaleras de Baena y Espino y contra el cierre de la Surfruit.

Como parte de esa lucha hemos convocado en Tocina una manifestación para el mes de diciembre con el objetivo de comenzar a unificar y responder a los abusos de la patronal y sus gobiernos de turno que no solo los defiende y protege, sino que también los subvenciona.

¡Basta de fraude patronal en el campo!

¡Basta de paro, represión y precariedad a los jornaleros/as!

¡Por la Reforma Agraria para el campo andaluz!

Compartir este artículo