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El turismo y la hostelería, modelo imperante de desarrollo en el mercado laboral del Estado español, vienen acompañados de miseria e inestabilidad para las condiciones de las y los trabajadores. Este sector ha crecido un 1,3% más que el resto de la economía.

Por Adrián Ruiz

Una de las consecuencias de las políticas de la Unión Europea es la transformación del Estado español en una residencia de vacaciones low cost, a partir del desmantelamiento, bajo las órdenes de la UE, de la industria y la agricultura.

A parte de precarizar la vida laboral, el modelo “turístico” genera problemas en ciudades como Barcelona, Mallorca y Madrid (entre muchas otras), siendo el más evidente de ellos el aumento de los alquileres.

Salarios míseros y temporalidad extrema

La precarización del mercado laboral se intensifica. Por un lado, el salario medio en la hostelería es de tan sólo 950 euros al mes. Por el otro, la tasa de temporalidad es inaceptable. El 36,1% de los contratos son temporales, un 10% más que la temporalidad global en el resto de la economía. La cuarta parte de los contratos temporales tiene ya una duración menor a una semana y el 43% es inferior a un mes, situación que no deja de profundizarse y genera una incapacidad brutal para organizar nuestras vidas.

Salarios de miseria…

Empresas como McDonald’s pagan 5 euros de salario la hora, en Telepizza-Dominos pagan la ínfima cuantía de 4 euros la hora, lo que conlleva que a final de mes un trabajador de Telepizza acabe con 640 euros por una jornada completa.

Otro grave problema del sector turístico afecta a las camareras de piso, las Kellys, que a menudo se ven obligadas a cobrar 2,15 euros la hora, o a trabajar 26 días seguidos sin descanso.

… no solo en el sector turístico

También es preocupante que los contratos temporales no solo afectan a este sector, sino que alcanzan a otros, como es el caso de la industria, que de largo es un sector muy estable. Alarma que la tercera parte de los contratos temporales de abril en este sector fueron inferiores a siete días, con 53 días de duración de media.

La lucha es el único camino

La reducción de los salarios durante la crisis creó situaciones como la de los trabajadores de Eulen, que luchan ahora para recuperar las pérdidas de los últimos años. Sin embargo, la recuperación no llega para todos. La lucha de estos trabajadores nos muestra el camino y no es otro que el de la lucha. No habrá ninguna concesión de los empresarios fuera del irrisorio 1% que marca una subida muy inferior al coste de la vida.

La política del Gobierno en el caso de Eulen fue militarizar el conflicto para asegurar el funcionamiento del aeropuerto e intimidar a la plantilla. Otras luchas han tenido lugar este verano, como la del personal de a bordo de Renfe, los trabajadores de Ciut´art y los trabajadores de Iberia, que enfrentan una amenaza de 4000 despidos para 2019.

Nos toca apoyar la lucha de estos trabajadores que representan, según los datos del INE, un 13,4% del empleo total. Nos quieren imponer un modelo laboral ultra precario para aumentar las ganancias de los capitalistas. Todo eso es consecuencia de las reformas laborales y de la forma de actuar mafiosa del Gobierno contra las huelgas, este derecho que día tras día nos intentan arrebatar. Nos toca unificar las luchas y construir la resistencia al desmantelamiento de los derechos robados.

¡Todo el apoyo a los trabajadores de Eulen, las Kellys, y el resto de trabajadores que luchan por recuperar lo que es suyo!

¡En defensa del derecho a huelga! No al laudo del arbitraje!

¡Ni 5 ni 4 ni 2 euros por hora por un salario mínimo de 1200 euros al mes!

¡Basta de contratos temporales y ETTs! ¡Empleo fijo y de calidad!

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