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El pasado 25N, día internacional contra la violencia machista,decenas de miles de mujeres volvimos a tomar las calles en más de 50 ciudades del Estado Español dejando bien claro que “NO QUEREMOS NI UNA MENOS”.

En todas partes mostramos la rabia, la indignación y la convicción de la necesidad de seguir luchando para acabar con el maltrato, las violaciónes y los asesinatos machistas que lejos de disminuir, han ido en aumento en estos años de crisis económica.

Mostramos el enfado a un sistema judicial que concede la custodia de los hijos al maltratador de Juana Rivas o que como se ha visto en el juicio por violación a “La Manada”, culpabiliza con su actuación a las víctimas. A unos medios de comunicación amarillistas y sensacionalistas, que cuestionan la credibilidad de aquellas mujeres que se atreven a denunciar.

Un año más se notó la participación creciente de mujeres muy jóvenes, que no se resignan y salen a la calle para luchar contra el machismo cotidiano y la opresión generacional que sufren.

Desde Corriente Roja, participamos de las movilizaciones y organizamos cortejos encabezados por pancartas en las que se podía leer: “Ni un día de tregua al gobierno, Ni Una Menos” (Madrid),“ “No más migajas para las mujeres. Vuestros recortes, nuestras muertas”(Sevilla) o “Basta de feminicidios. Con las elecciones del 155, Rajoy y la monarquía, no podemos acabar con el machismo”(Barcelona)

 Trabajadoras y estudiantes, en unidad con nuestros compañeros, marchamos para decir alto y claro que el gobierno, el estado y todas sus instituciones son cómplices de la violencia machista. Con nuestras consignas, denunciamos  un Pacto de Estado que no tiene fecha de ejecución ni presupuesto asignado. Mientras, sigue habiendo dinero para pagar la deuda a la banca o para reprimir a Cataluña. Denunciamos los gobiernos de Cifuentes, Susana Díaz o el gobern de Puigdemont, que con sus recortes sociales, son igualmente responsables de la indefensión que sufren miles de mujeres.

Desde Corriente Roja llamamos a seguir luchando todos los días.¡No podemos bajar la guardia! .La masividad de este 25N demostró que tenemos la fuerza para ganar. desde las calles más presupuesto destinado a combatir la violencia machista, para acabar con la desigualdad salarial,conseguir más casas de acogida para mujeres maltratadas o educación sexual y en igualdad para prevenir el machismo en la juventud. Pero para ello necesitamos no solo echar a este gobierno corrupto, machista y antidemocrático, al servicio de una minoría social, sino también romper con este régimen heredero del franquismo, que condena a las mujeres a la opresión y la sobreexplotación.

¡¡ASÍ NO:  NO PODEMOS PERMITIR MÉTODOS QUE SON INADMISIBLES!!

Son muchos los años que Corriente Roja venimos participando cada 25-N de las movilizaciones  contra la violencia machista. Este 25-N fueron muchas y muy grandes en algunos lugares como Madrid, volviendo a reflejar, como venimos constatando desde hace un tiempo, que las mujeres estamos ocupando un papel de primer orden en las luchas .

Este éxito de la convocatoria del 25N, que nos alegra enormemente, no significa sin embargo que  podemos pasar por alto y dejar de denunciar un hecho que nos parece lamentable.

Durante la manifestación de Madrid, un sector de mujeres, con los métodos del más rancio estalinismo, con palos, la cara cubierta y actitud de matonaje, impidieron que tanto Corriente Roja como otras organizaciones, en particular las Marchas de la Dignidad, pudiéramos participar con normalidad de la manifestación, con nuestras reivindicaciones y nuestras consignas. Su actitud agresiva y desafiante no les permitió siquiera escuchar a mujeres que, con la cara descubierta (entre ellas Juana, veterana luchadora en muchos ámbitos, entre ellos el feminismo) les intentamos hacer entender que esa manifestación es un espacio de unidad y de lucha contra la violencia machista.

Quienes van a una manifestación con palos, no para defenderla de la policía o las posibles agresiones fascistas o machistas, sino para “defender un espacio” que consideran exclusivamente suyo, echando de la misma a empujones a compañeras con décadas de lucha en el movimiento feminista, no tienen excusa y de no modificar esa conducta, en ningún caso  podremos considerarlas compañeras de lucha. Desde Corriente Roja hacemos un llamamiento a todas las organizaciones obreras y feministas, a repudiar ese comportamiento por inadmisible y vergonzoso.

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