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17M Andalucía. Nuestro análisis de estas elecciones y de las lecciones que nos deja

Es un hecho incontestable que el PP volvió a ganar las elecciones en Andalucía y que lo hizo ganando de forma contundente, tal y como preveían las encuestas. Sin embargo, la sonrisa forzada de hombre seguro de sí mismo que Bonilla exhibió durante toda la campaña electoral, debió de congelársele en el rostro cuando llegando al final del recuento electoral, se dió cuenta de lo inevitable: Si quiere volver a ocupar San Telmo, tendrá que pactar con Vox, o a llegar a un compromiso con el PSOE, algo más que improbable.

Por: Corriente Roja Andalucía

Pese a sus palabras en campaña, estamos seguras que Bonilla asumirá la agenda reaccionaria de Vox que como ya pasó en Extremadura o Castilla León, ha pasado a tener “la llave de la gobernabilidad” en Andalucía. Lo único que les pide a sus dirigentes, es que “sean razonables” y no conviertan la negociación en una “pelea de sillones”, porque Moreno los quiere todos para su partido, ¡claro! Recordemos que el dirigente del PP, fue el primero del PP en hacer cesiones a la ultraderecha en materia de  migración, memoria histórica y género.

Vox no logra tampoco el resultado esperado con su vomitivo discurso de “prioridad nacional”

Si el PP perdió la mayoría absoluta, pese a tener 120.000 votos más que las anteriores elecciones, no fue por el modesto ascenso de Vox, que sumó cuatro décimas en porcentaje de voto logrando un escaño más respecto a 2022. Un resultado que parece confirmar el frenazo en su crecimiento y siembra serias dudas sobre sus expectativas de cara a las generales de 2027.

Su campaña electoral se basó casi exclusivamente en el manido eslogan de la “prioridad nacional”, intentando conectar migración con delincuencia o con el colapso de los servicios públicos. Poco importa que los datos demuestren que los inmigrantes usan menos los servicios sanitarios que ellos pretenden seguir recortando y privatizando o que de las 798.312 personas que cobran ayudas como el Salario Mínimo Interprofesional por ejemplo, el 82,5% sean españolas. Y basta rascar un poco para ver que su odio es hacia el migrante pobre, pero que no hacen ningún asco a que inversores extranjeros sigan comprando casas en Andalucía para especular con ellas.

Los resultados electorales desvelan como a pesar de no lograr sus objetivos, Vox ha sido la segunda fuerza votada en muchos barrios ricos como los de la capital andaluza, pero también en los barrios obreros más castigados, como es el Polígono Sur; uno de los más pobres de España. Y es que cuando la izquierda parlamentaria decepciona y no se vislumbra otra alternativa, se deja el camino abierto a que cale el discurso racista y mentiroso de la derecha más rancia.

Un aumento de la participación que deja un parlamento menos escorado a la derecha

Un hecho relevante en estas elecciones es que la abstención bajó ocho puntos respecto a 2022, pasando del 43.86 % en 2022 al 35,15%. Ya fuese por el descontento social o por el miedo a un posible gobierno del PP-Vox, lo cierto es que casi medio millón más de andaluces/zas, acudieron a las urnas. Y de conjunto el mayor aumento total de votos se ha dado por la izquierda, lo que ha servido para lograr arrebatarle al PP, la ansiada mayoría absoluta.

Sin sorpresas: PSOE sigue cayendo y Por Andalucía salva los muebles

Por mucho que María Jesús Montero se vistiese de gitana en esta campaña, el PSOE acumuló un nuevo y esperado descalabro electoral, y se va a pique tras no lograr siquiera mantener lo que hasta ahora era su suelo histórico en Andalucía, bajando de los 30 a los 28 escaños.

Si a Juanma Moreno, que ha gobernado para las grandes multinacionales y fondos de inversión, apenas le ha pasado factura en estas elecciones las listas de espera masivas en la sanidad, los ambulatorios colapsados, o el escándalo de los cribados en cáncer de mama, es sin duda porque su rival del PSOE no logró enterrar los resultados de su gestión, cuando tenía a su cargo la sanidad andaluza. Pero sobre todo, porque lejos de constituir una muralla antifascista, en estos años el PSOE sólo ha conseguido ir desencantando a los y las votantes de izquierda, gobernando para los de arriba.

Mientras afloraban los casos de corrupción ligados a las grandes constructoras de manera similar a Rajoy”, el gobierno central de Sánchez que criminaliza los movimientos sociales y las luchas obreras como la de los obreros del metal de Cadiz gracias a la Ley mordaza del PP que nunca derogó, no ha supuesto ninguna mejora para la clase trabajadora más allá de cambios cosméticos en materia de vivienda y otros, de cara a la galería. Al contrario, su reforma laboral y los buenos datos de empleo y crecimiento del PIB que Moreno se atribuye como de su cosecha, esconden una realidad de pobreza, salarios de miseria y precariedad que golpean especialmente a los barrios obreros de Andalucía

También estaban dentro del guion previsto, esos cinco escaños de Por Andalucía, con los que como se suele decir, Antonio Maillo ha logrado salvar los muebles, gracias a sus votantes fieles y a su enraizamiento histórico en el territorio. Cinco escaños que le dan derecho a grupo parlamentario propio y cierto respiro.

Aun así, la coalición ha bajado del 7,7% al 6,3% de los votos, lo que es el resultado esperado de la campaña anodina y descafeinada de una coalición formada en el último momento a partir de un acuerdo de cúpulas, con la que no lograron ilusionar a nadie.

Tanto IU como Podemos pasaron de intentar asaltar los cielos a conformarse con presentarse a las elecciones para ser la pata izquierda subordinada y sumisa al gobierno burgués del PSOE. Y más allá de esto, allá donde han gobernado en solitario, se han limitado a gestionar las miserias del capitalismo, llegando incluso a decretar privatizaciones de servicios públicos municipales como es el caso del ayuntamiento de Alcalá del Río, donde las trabajadoras del servicio de atención al domicilio (SAD) siguen con su lucha ejemplar contra la privatización.

Adelante Andalucía, irrumpe con fuerza en el Parlamento andaluz

Pero sin ninguna duda la gran sorpresa ha sido Adelante Andalucia, a la que algunos sondeos ya auguraban buenos resultados y el doble de parlamentarios. No solo logró grupo propio, sino que cuadruplicó sus resultados, pasando de 2 a ocho escaños, entrando por primera vez en las circunscripciones de Huelva, Córdoba, Granada y Málaga. Además se sitúa por delante de Vox, en Cádiz, donde ha superado el 14% del voto y en Sevilla. En Málaga capital, donde el PP perdió cuatro puntos respecto a 2022, han logrado un 11% de los votos.

Con su lema: “Adelante, vota lo que sientes”, esta joven formación ha sabido despertar o reconducir, la indignación social y el cabreo que sienten muchos andaluces y andaluzas y especialmente la juventud, por el precio de la vivienda, la situación de la sanidad, el empleo o la educación.

Les felicitamos por el resultado y desde ya les decimos que estaremos vigilantes para que pongan sus escaños al servicio de la movilización y sirvan como altavoz de las luchas que ya existen y las que vendrán, ya que estamos convencidas de que esa «oposición muy contundente» que pretenden hacerle al PP y Vox, así como al gobierno central que se llama progresista, pero hace política de derechas, se hace sobre todo desde las calles de nuestros barrios, desde los centros de estudio y trabajo.

Esto es así porque lograr la ansiada soberanía andaluza supone enfrentar el régimen monárquico y de la UE, enfrentar las reglas del juego capitalista, reconstruir el movimiento obrero frente a la burocracia sindical que lo ahoga y luchar por un proceso constituyente, que nos permita reconstruir desde cero las bases políticas y económicas de la sociedad. También nos alegramos por esos modestos pero importantes 502 votos logrados por IZAR, a quien llamamos a votar en las provincias donde se presentaron porque expresan la voluntad de muchos activistas de levantar y construir una alternativa revolucionaria.

Ni un día de tregua al futuro gobierno de Moreno Bonilla

Estas elecciones nos dejan dos lecciones importantes: La primera es que un sector social más amplio que en las anteriores elecciones andaluzas, fue a votar para intentar desalojar al PP del poder y cerrarle el paso a la ultraderecha. Y lo hizo sin confiar en el PSOE, lo que es expresión del descontento y hartazgo tanto con el gobierno andaluz como con el central.

La segunda es que el resultado electoral nos pone a las organizaciones de la izquierda, ante la tarea ineludible y urgente de intentar organizar a la clase trabajadora, especialmente a la más oprimida y a su juventud, para enfrentar los ataques que vendrán del nuevo gobierno Bonilla que, despojado ya de su falso disfraz de la moderación, seguirá aplicando las mismas políticas en beneficio de la burguesía, que nos han traído hasta aquí.

Desde Corriente Roja nos ponemos a disposición de ello y pensamos que la tarea para lograrlo pasa por movilizarnos con independencia de cualquier bloque burgués en el camino de ir construyendo una alternativa obrera, democrática, socialista y de ruptura.

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