De Minnesota, Cuba y Venezuela a Palestina, Líbano, Ucrania e Irán, contra toda opresión y explotación ¡organización y lucha!
Este 8 de marzo volvemos a tomar las calles por la necesidad, cada vez más urgente, de organizarnos contra la ultraderecha, mundialmente encabezada por Trump y por Putin en Europa, a quienes hemos visto acercarse en el último periodo. El documento que presenta la nueva Estrategia de Seguridad de Estados Unidos del gobierno Trump es claro: promover gobiernos de ultraderecha que le permitan maniobrar mejor sus intereses. La ofensiva ideológica contra mujeres, migrantes y el colectivo LGTBI no es casual, atiende a una política de ataque generalizado a las condiciones de vida de la clase trabajadora, que también busca dividirnos y enfrentarnos.
Por: Corriente Roja
Estamos viviendo en medio de la pugna entre EEUU y China por un nuevo orden mundial, lo que nos deja a las mujeres de clase trabajadora y a los pueblos oprimidos del mundo en un lugar de mayor vulnerabilidad ante la violencia del sistema capitalista. Las de abajo somos las que sufrimos las consecuencias de la guerra y la crisis medioambental, alimentadas por la insaciable avaricia capitalista por la explotación de recursos. Pero también somos las que plantan cara al endurecimiento de las políticas migratorias, como lo demostró el pueblo organizado de Minessota contra el ICE. Somos las que luchan contra el genocidio en Palestina y todas las agresiones perpetradas por Israel, el brazo armado de EEUU en Medio Oriente; o las que enfrentan al segundo ejército más fuerte del mundo en Ucrania, que llevan ya más de 4 años resistiendo la invasión de Putin. Somos las que salen a la calle contra las dictaduras capitalistas de Venezuela, Cuba e Irán y las que rechazan la injerencia del imperialismo estadounidense, que no pretende otra cosa que subyugar aún más a sus pueblos.
Los capitalistas priorizan las armas a la sanidad y educación
La tasa de ganancias de los capitalistas, en cómputo global, no ha recuperado los niveles anteriores a la recesión de 2007-2009, lo que se traduce en la necesidad de la burguesía de aumentar el patrón de explotación y recortar el gasto social. La apuesta de la UE es aumentar el gasto militar como medio para potenciar su sector tecnológico-industrial, a la zaga de EEUU y China, de los que es totalmente dependiente. Esto en detrimento de servicios públicos fundamentales como educación y sanidad, sectores de empleo altamente feminizados[1] (más del 70% de docentes no universitarias son mujeres, con un mismo porcentaje en enfermería).
Desde que llegó a la Moncloa, Sánchez ha cuadruplicado el gasto militar con 60.000 millones comprometidos hasta 2042.[2] El presidente afirma que el aumento del gasto en defensa no supondrá recortes en gasto social a pesar de que es algo que ya está pasando en Francia, donde se acaba de aprobar un recorte presupuestario general de 1.5 mil millones, con excepción del gasto en defensa, que aumenta 6.7 mil millones.[3] Si Sánchez puede hacer este tipo declaraciones engañosas es porque su gobierno se apoya en los fondos europeos post-pandemia, cuya ejecución finaliza en agosto de este mismo año y de los que al menos 22.000 millones tendrán que ser devueltos.[4]
La educación y sanidad son sectores feminizados porque atienden a tareas de reproducción social (lo que coloquialmente conocemos por “cuidados”). Estas tareas han sido históricamente relegadas al ámbito del hogar privado bajo, sobre los hombros de las mujeres de clase trabajadora, que además vemos como nuestra salud es maltratada por la privatización de la sanidad, como pudimos comprobar con el escándalo de los cribados de cáncer de mama en Andalucía. Luchar por los servicios públicos es luchar por la dignidad de las mujeres de clase trabajadora.
Las huelgas en Educación, como la del 28 de abril de 2025 en la Comunidad de Madrid, que fue la primera huelga general (de todos los niveles educativos) en 12 años, o las que está organizando las docentes de Catalunya para este mes, tras la masiva huelga del 11 de febrero, nos deben marcar el camino hacia la construcción de un movimiento huelguístico de toda la clase trabajadora en defensa de unos servicios 100% públicos, de calidad y bajo control de trabajadoras y usuarias.
Un sistema que se alimenta de nuestra explotación, exclusión y empobrecimiento
La alta tasa de parcialidad en las jornadas laborales de las mujeres trabajadoras no solo evidencia la precarización a la que nos han llevado las sucesivas reformas laborales del PSOE (2010), PP (2012) y PSOE-Sumar (2021); también es un reflejo de que las tareas de cuidados siguen recayendo en las mujeres trabajadoras en el ámbito privado del hogar. El 21’4% de las mujeres trabajadoras trabajan a tiempo parcial, frente al 6’8% de los hombres.[5] Necesitamos reducir la jornada laboral, sí, pero de manera generalizada y sin reducción de salario, con el objetivo de lograr un pleno empleo de calidad, también para las mujeres.
La brecha salarial entre hombres y mujeres en el Estado Español es del 16,6%, unos 430€ de media al mes.[6] Según la red europea anti-pobreza (EAPN por sus siglas en inglés) 6.6 millones de mujeres están en riesgo de pobreza y/o exclusión social, 700.000 más mujeres que hombres. El porcentaje de pobreza se eleva a la mitad de mujeres migrantes, desempleadas o madres solteras.[7]
La mayor subordinación de las mujeres de clase trabajadora exime al Estado de garantizar las tareas de reproducción social, beneficia a la patronal de los sectores feminizados y nos hace más vulnerables ante la violencia machista en el seno del hogar.
En lo que llevamos de año son ya 2 menores y 10 mujeres las asesinadas por violencia machista, al menos 5 de estas mujeres habían denunciado y estaban incluidas en el sistema VioGén, lo que demuestra la incapacidad del sistema de ofrecer protección efectiva a las víctimas. Ni el cuerpo de policía ni el sistema judicial heredero del franquismo son lugares seguros para las víctimas de violencia machista. Según las compañeras de la Coordinadora Juvenil Socialista, un 15% de los asesinatos machistas en los veranos de 2024 y 2025 fueron los cometieron miembros de la policía, que solo suponen un 0,3% de la población.[8]
Con un precio de la vivienda en máximos históricos y salarios de miseria, la emancipación de las mujeres maltratadas de clase trabajadora de sus agresores se torna imposible. Los pocos recursos sociales de atención a las víctimas están en su mayoría a merced de empresas privadas, como denuncian trabajadoras de decenas de estos centros.
Una medida urgente para combatir la violencia machista es la expropiación de la vivienda en manos de bancos, grandes inversores y fondes buitre. Necesitamos un parque de vivienda pública en régimen de alquiler social que no pueda retornar al mercado inmobiliario privado, como lo hacen las viviendas de “protección oficial” que promueven tanto gobiernos centrales como autonómicos para regocijo de las constructoras.
¡La salida es obrera y socialista!
Con un nuevo ciclo electoral, los derechos de las mujeres y otros sectores oprimidos vuelven a ser utilizados como moneda de cambio por los partidos institucionales al servicio de los capitalistas y sus ganancias. PP y Vox, por un lado, con sus pactos reaccionarios para intentar alcanzar la gobernabilidad, ahora en Extremadura y Aragón. PSOE y sus socios de gobierno, por otro, autoproclamándose como fuerza progresista frente a la ultraderecha, mientras gobiernan contra las condiciones de vida de las trabajadoras y son incapaces de combatir seriamente el machismo en sus propias filas.
Pero la “aritmética electoral” no puede esconder la impunidad de las élites capitalistas, como evidencia la publicación parcial de los archivos Epstein. La exclusión social atrapa a mujeres y niñas en redes de trata con fines de explotación sexual, un negocio que mueve 170.000 millones de dólares al año, según la Organización Internacional del Trabajo.[9] Miles de millones que alimentan la circulación del capital financiero, por lo que Epstein no es una aberración del sistema sino la cara más cruda de este.
Este 8M salimos a las calles con el espíritu de las luchas que ya se están dando, contra Trump, Putin, la UE y sus planes de rearme y desmantelación de lo público. Contra la violencia machista y la explotación sexual inherentes al sistema. Contra la ultraderecha y toda forma de dominación capitalista ¡Por un 8M de clase e internacionalista! Por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres.
[1] https://www.educacionfpydeportes.gob.es/va/prensa/actualidad/2019/03/20190403-aulasigualdad.html
https://www.sanidad.gob.es/gabinete/notasPrensa.do?id=6820
[2] https://diariosocialista.net/2025/12/02/sanchez-lleva-aprobados-mas-de-60-000-millones-en-gasto-militar-a-golpe-de-decretazo-y-evitando-el-debate-parlamentario
[3] https://www.lesechos.fr/economie-france/budget-fiscalite/budget-2026-le-gouvernement-detaille-ses-coupes-dans-les-depenses-de-letat-2211649
[4] https://elpais.com/economia/2025-12-02/espana-renuncia-a-cerca-del-75-de-los-creditos-que-le-corresponden-del-fondo-de-recuperacion-europeo.html
[5] https://www.ine.es/jaxiT3/Datos.htm?t=10896
[6] https://www.eleconomista.es/economia/noticias/13788509/02/26/la-brecha-salarial-se-mantiene-en-espana-en-el-16-los-hombres-cobran-de-media-4298-euros-mas-al-mes-que-las-mujeres.html
[7] https://www.eapn.es/noticias/1924/la-recuperacion-economica-no-reduce-la-brecha-de-genero-66-millones-de-mujeres-estan-en-riesgo-de-pobreza-o-exclusion-social
[8] https://www.instagram.com/p/DVS6RZ_Dfw_/
[9] https://elpais.com/economia/2024-03-19/la-oit-alerta-de-que-la-explotacion-sexual-mueve-160000-millones-de-euros-al-ano-en-el-mundo.html

