Corriente Roja damos todo nuestro apoyo a los soldadores y sindicalistas Jesús Galván y Manuel Balber, que llevan más de una semana encerrados en una grúa para denunciar la existencia de listas negras en el Metal de Cádiz.
Por: Corriente Roja Andalucía
Desde 25 metros de altura en la planta de Navantia en San Fernando, denuncian que llevan seis años sin ser contratados en su tierra (a pesar de haber demanda de soldadores en el sector) por encabezar protestas laborales y haber formado parte de la fundación de la reconocida y combativa Coordinadora de Trabajadores del Metal de Cádiz (CTM). Al tratarse de Navantia, empresa que pertenece a la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales), que depende del Ministerio de Hacienda, el hecho es más grave aún, si cabe.
Como era de esperar, tanto los empresarios del sector, como el gobierno español PSOE-Sumar (el autodenominado «más progresista de la historia»), además del Comité Intercentros de Navantia junto con CCOO y UGT, niegan la existencia de estas listas negras: «no está demostrada su existencia«.
Corriente Roja nos solidarizamos con estos dos luchadores en defensa de los derechos y la dignidad de la clase obrera gaditana, con estos dos trabajadores con gran experiencia y alta cualificación, con estos dos padres de familia a quienes se obliga a emigrar a pesar del aumento actual de carga de trabajo.
Queremos mostrar nuestra más enérgica repulsa a estas listas negras, de cuya existencia tenemos más que sobrada constancia. En nuestras propias carnes, y la de muchos compañeros, hemos sufrido la existencia de estas listas en el Metal de Sevilla, principalmente en el sector de las subcontratas de la Aeronáutica, donde es una práctica habitual de los empresarios. El Metal de Cádiz y la Aeronáutica de Sevilla llevan años en auge y representan el enclave industrial más importante de Andalucía. Este salto se apoya en un incremento de la explotación, que va de la mano del aumento de la represión sindical.
El modus operandi es siempre el mismo: frente a la lucha, a la organización y a la denuncia de las condiciones laborales económicas y de seguridad (no podemos olvidar los muertos del sector por la falta de medidas de protección y los ritmos y métodos de trabajo), las empresas actúan amenazando y despidiendo por una parte al entorno de quien levanta la voz y por otra parte con el despido disciplinario de los sindicalistas, ante lo que no siempre se consigue el nulo.
¿Qué hay detrás de esto? La respuesta es sencilla: los empresarios se apoyan en una legislación que les favorece para amedrentar a las plantillas. Dentro de las fábricas perdura la dictadura. No es posible ni siquiera expresar ideas contrarias a la dirección de la empresa ya que la respuesta es el despido.
En primer lugar, tenemos una Reforma Laboral (que la actual coalición de gobierno prometió a bombo y platillo que derogaría) que permite el despido libre. Ahora, aunque ganes el juicio como despido improcedente, la empresa ya no tiene la obligación de readmitirte (además de perder el derecho a los salarios de tramitación y bajar los días por año de la indemnización). En segundo lugar, tenemos una burocracia sindical encabezada por CCOO y UGT, que hace ya tiempo abandonó la organización, la unidad y la lucha obrera necesaria para poder defendernos de los ataques patronales. UGT en Sevilla se reúne directamente con la dirección de la empresa para organizar elecciones sindicales y colocar en sus listas a los candidatos de la empresa.
Sin embargo, a pesar de las dificultades, en Cádiz, donde nos demuestran una y otra vez que sigue viva la conciencia obrera en el Metal, se vuelve a dar un ejemplo más a seguir y estos dos trabajadores, arropados por la plantilla de Navantia, vuelven a levantar la voz.
¡No a las listas negras!
¡Todo nuestro apoyo a Jesús y Manuel!
¡Viva la lucha de la clase obrera!
Imagen: Coordinadora de Trabajadores del Metal vía X

