Sam trabaja en un centro público de máxima complejidad en la Florida, desde hace un año, pero antes de esto ha estado en otros CMC durante los últimos 4 años. Sam es docente de Plástica y hace dos años que aprobó las oposiciones y empezó a trabajar como funcionarie, a pesar de que todavía no tiene plaza fija.

Elle describe que su trabajo consiste en intentar enseñar a los niños y niñas y que no se maten entre ellos/as, que es sorprendentemente una parte más grande de su trabajo de lo que le gustaría o de la que se esperaba que fuera cuando empezó la docencia.

¿Has notado un empeoramiento en tu trabajo o en el resto de servicios públicos los últimos años?

En los dos últimos institutos que he estado, los dos de máxima complejidad, he notado un fenómeno bastante preocupante en cuanto a nuestra plantilla, el equipo social de los institutos donde he estado, se ha ido reduciendo drásticamente.

Para poner datos concretos, en el instituto donde estoy ahora, hemos pasado de 4 a 2. El año pasado tenían 4, yo no estaba, pero este año solo tenemos dos Técnicas de Integración Social (TIS). Y se ve que se ha visto un incremento bastante significativo en los castigos, en las expulsiones. A nivel de convivencia también se nota diferente. Como que las TIS trabajaban muchísimo para resolver conflictos y ahora tenemos la mitad de la plantilla y, en un instituto tan grande, se ha visto gravemente afectada la convivencia. Lo que me ha sorprendido mucho de este instituto y, según mis compañeros/as, el año pasado esto no pasaba, son las enormes listas de expulsados/as semanalmente que han ido incrementando a medida que iba pasando el curso, hasta el punto de tener 15 chavales expulsados en una misma semana. Ha habido dos casos de violencia física hacia profesores/as, que esto no lo había visto nunca. Es verdad que llevo pocos años en esta profesión, pero no lo había visto en ninguna parte donde había estado antes y no lo había sentido por parte de ningún otro compañero/a.

Hubo un caso en primero de la ESO de una niña hacia una profesora que esto se gestionó internamente, y después otro compañero que era un sustituto que vino a cubrir una baja breve y que le pegó una patada a un alumno, a mi compañero. Y este hombre ya no ha vuelto más, quiero decir, se cogió una baja él mismo también.

Se respira un ambiente bastante crispado, la verdad. Creo que ya es un instituto complicado de por sí, obviamente, es un CMC, pero siento que en varios puntos del curso he sentido una intensidad en la tensión que hay en el aula que ha sido muy difícil de sostener. Yo he tenido este año problemas de salud, sobre todo por tensión acumulada, y no soy la única persona, muchos compañeros/as también tienen problemas similares, desde migrañas hasta bajas por la ansiedad y depresión.

Otra cosa más que ha desaparecido de un año para el otro es que, al desaparecer la mitad del equipo social, algunos de los programas de convivencia del centro han desaparecido, como por ejemplo el del huerto. En el centro donde trabajo, el año pasado teníamos un proyecto del huerto de huerto que era muy divertido. Se ve que a todo el mundo le gustaba mucho, tenía mucho éxito. Las dos TIS que han sido despedidas crearon este proyecto, supongo que con el apoyo otros compañeros/as, pero básicamente tenían un huerto en el instituto y los alumnos/as que estaban teniendo problemas de clase o problemas psicosociales o emocionales tenían la oportunidad de salir de vez en cuando de clase, de momentos puntuales para poder hacer trabajos manuales al huerto, que esto hace fortalecer los vínculos entre los alumnos/as, fortalecer los vínculos con las TIS, era un buen lugar donde airearse, charlar con los compañeros/as, charlar con las TIS, hablar de sus problemas y les ayudaba a sostener las clases con más facilidad. Esto es una cosa que ahora desaparecido completamente. Yo he visto el huerto y ahora está completamente muerto y es una pena muy grande, la verdad.

¿Has participado en alguna lucha en el sector?

Podría hablar de la asamblea que tenemos en el instituto. De los 3 institutos donde he estado, este es el único que tenía una asamblea consolidada desde hacía ya tiempo y nos reunimos casi semanalmente para ver qué actuaciones se están haciendo a nivel de distrito, de ciudad, de comunidad autónoma, incluso, y ver cómo podemos colaborar, como nos adherimos, también para hablar de la gestión de las huelgas, de la caja de resistencia, etcétera.

Yo estoy participando en todas las huelgas que se han hecho este curso y en el instituto nos hemos organizado para poder apoyarnos en las manifestaciones. Al parecer, hay otras actuaciones que también se están comentando y que tienen apoyo por la mayor parte del del claustro, como por ejemplo la de no hacer salidas de convivencia o no hacer colonias, la de no poner comentarios de notas, que es una que ha tenido bastante apoyo también. Y como asamblea, estamos hablando de estas propuestas y de parte de dirección, sentimos que tenemos apoyo en estos movimientos de lucha por parte de nuestra dirección, que creo que es una cosa muy positiva.

¿Cómo y quién crees que puede solucionar la crisis de los servicios públicos?

Además del gobierno estatal, creo que tenemos que empezar por quien tenemos más cerca, que sería la consejera Niubó que es con quien están haciendo ahora negociaciones los sindicatos para conseguir todas estas demandas que ponemos sobre la mesa desde hace ya demasiado tiempo, ya sea la mejora salarial como de las ratios.

En todo caso, creo que no es solo el tema de las ratios, es el salario. Siento que en todo el mundo la infancia está en gran parte desprotegida y que cuando el capitalismo colapsa la infancia y las personas vulnerables como los niños y niñas, entre otros, son los primeros en sufrirlo y en mostrar los síntomas. Al final es como el canario dentro de la mina y creo que en los niños/as lo vemos muchísimo.

El año pasado yo estaba en una escuela que era instituto-escuela y hablaba con las compañeras de primaria, incluso una de infantil. Y me decían que los niños que venían de infantil, los de I3, venían con unas carencias cognitivas y psicosociales emocionales de autoregulación mucho más grandes de las que se habían visto años anteriores y que esto al final lo cargan ellos hasta la ESO y hasta su edad adulta.

Yo no llevo suficientes años para valorarlo, pero confío en mis compañeras que tienen mucha más experiencia que yo. Al final, si tenemos a niños/as de familias que han sido desahuciadas o alumnas que viven en pisos compartidos con cuatro familias más, que no pueden ducharse por la mañana, creo que la menor de sus preocupaciones es qué están haciendo hoy en plástica o en matemáticas. Entonces creo que no es solo una cuestión de ratios, es una cosa mucho más global que engloba muchísimas más luchas como las de la vivienda, por ejemplo, como temas de salud mental como temas de Sanidad, porque tenemos muchos niños que están pendientes de ser diagnosticados o de estar como mínimo valorados por los organismos públicos que se encargan de cuidar la salud mental.

Año tras año recibimos el mismo mensaje: las listas de espera son kilométricas, para conseguir una sola visita pueden pasar meses y meses y, encima, no recibimos suficiente apoyo en las aulas para tratar con estos alumnos/as, para apoyarlos de la manera que lo necesitan y que se merecen, y que al final estamos completamente desbordadas y no llegamos a atender a todas las diversidades que tenemos en el aula.

Estamos enfermando como sociedad y nuestros alumnos/as son los primeros en que se ve evidenciado, y es muy duro de verlo cada día. Es triste, es frustrante, es frustrante ver niños/as que tienen carencias emocionales o que tienen problemas en casa o que tienen necesidad de apoyo psicológico y que ni tanto solo podemos ponerlos en una lista de espera porque me dicen que las listas de espera están cerradas porque ya no pueden meter más personas. Esto es lo que es extremadamente frustrante.

¿Quién lo ha solucionar, pues? Pues todas las personas que gobiernan, al final. No puedo decir una, empezamos por la Niubó, pero llegamos hasta arriba de todo y más allá, si pudiéramos.