La crisis de legitimidad que viven las institu­ciones y el bloque en el poder, sumado al desapego a los partidos políticos tradicio­nales y a la apatía expresada en las últimas elecciones presidenciales, hoy se ve profundizada por el ascenso sostenido en la lucha de una franja importante de nuestra clase, que si bien se moviliza dentro del marco reivindica­tivo, ha avanzado paulatina­mente en formas de lucha más agudas.Por Izquierda Comunista (Chile)

Esta [última] cuestión se combina inevitablemente con los escándalos de corrupción (Penta, Soquimich, Caval, Arcis, etc.) que involucran a casi todos los sectores políticos que actualmente tienen presencia en el parlamento y, además, se combina con las reformas insuficientes y/o contrarreformas que el gobierno de Bachelet ha impulsado durante 2015, dejando a los trabaja­dores y estudiantes no solamente insatisfechos sino [también] agobiados, como es el caso de los profesores, que hoy se movilizan contra una “reforma” que es un mero ataque a sus derechos laborales. Frente a este ascenso en las movilizacio­nes, el gobierno responde con una agudización en los métodos con que se criminaliza a los jóvenes y luchadores sociales. Lo evidencian así las leyes que han impuesto últimamente con ese mismo fin.

Ante esta situación expresamos, en primer lugar, toda nuestra solidaridad y apoyo a los compañeros de la UTEM, Germán Urrutia y Cristóbal Miranda, así como también a los cinco compañeros de la Academia de Humanismo Cristiano, recientemente arrestados por un presunto ataque incendiario en la PDI; solidaridad y apoyo extensivo a los compañeros de la UAH y a todos los compañeros que han sido víctimas de las torturas y tratos vejatorios por parte de autoridades universi­tarias o policiales, tal como fue el caso del estudiante Rodrigo Avilés. Estas situaciones son seguidas por cientos de activistas y jóvenes luchadores en el mundo, tal como lo fue la situación de criminalización y represión contra los normalistas en Ayotzinapa o la de los jóvenes negros en Baltimore. Esto se debe a que el movimiento estudiantil chileno es un referente a nivel internacional en la juventud y, por lo mismo, si nos frenan y criminalizan a nosotros, frenan una lucha que es mucho mayor.

Es así que exigimos, entonces: el retiro inmediato de las fuerzas especiales de las Universidades, como la USACH, el ex Pedagógico, la UTEM y el campus JGM de la UCH; el retiro inmediato del parlamento de la indicación sobre el Control de Identidad Preventivo; la derogación de la Ley de Seguridad Interior del Estado y la Ley Penal Juvenil; el Fin a la Justicia Militar, en la cual uniformados son protegidos por las propias instituciones que dependen de la Fiscalía Militar; y por último, la renuncia del ministro del Interior Jorge Burgos, quien tiene responsabilidad directa en el accionar represivo de las fuerzas especiales de Carabineros.

Ante esto, la única forma de torcerle la mano a las instituciones que buscan criminalizar a los luchadores sociales y la protesta es la movilización coordinada de todos los sectores de la clase trabajadora, popular y estudiantil de Chile. Es por esto que llamamos a todas las organizaciones sindicales, a las asambleas estudiantiles y Centros de Estudiantes y Federaciones, a organiza­ciones sociales, populares y políticas a sumarse para levantar y coordinar en conjunto una Campaña General Contra la Criminalización de la Protesta, a ser parte activa de esta coordina­ción contra la represión, a sumarse a las actividades que estamos promoviendo y/o difundiendo, a organizar­nos para exigir:

¡Prisión a los corruptos, libertad a los que luchan!

¡Basta de criminalizar y reprimir la protesta social!

¡Por una campaña efectiva contra la criminalización!

https://www.youtube.com/watch?v=ZYLrzAz2MlE