Era la mañana del 9 de abril de 1948. El poblado árabe palestino de Deir Yassin, de unas 600 almas, civiles todos, localizado al oeste de Jerusalén, estaba bajo ataque, invadido por una fuerza inicialmente compuesta por 132 miembros de las bandas terroristas sionistas Irgún y Stern, esta última autodenominada Lehi. Los terroristas sometieron a los habitantes de la población que no habían huido a crímenes horrendos y a todo tipo de vejaciones en una orgía de sangre, saqueos, violaciones y explosiones que destruían las casas de lo que unas horas antes en la madrugada había sido hasta entonces un pueblo tranquilo.

“Yo grité…, pero a mi alrededor otras mujeres eran también violadas. Luego nos arrancaron las vestiduras y se divirtieron con nuestros pechos haciendo gestos obscenos. Algunos estaban tan obsesionados por apoderarse  de nuestros pendientes, que arrancaban nuestras orejas” nos relata Safiyeh Attiyeh una sobreviviente de 40 años de edad. Otra testigo, Haleem Eid, 30 años, observó a “Un hombre dispararle en el cuello de mi cuñada Salhiyed, que estaba a punto de dar a luz y abrirle el vientre con un cuchillo de carnicero”. Una mujer que estaba cerca trató de salvar la bebé mientras estaba abierto el vientre de la madre, pero ella fue batida a tiros también. Una joven pareja recién casada fue acribillada junto a 35 personas, la joven pareja murieron tomados de las manos. Fahimi Zeidan, de 12 años, que sobrevivió la masacre describió lo siguiente: “Los judíos ordenaron a toda mi familia situarse frente a un muro y pudimos escondernos detrás de nuestros padres. Las balas rozaron la cabeza de mi hermana Kadrik, de 4 años, la mejilla de mi hermana Sameh, de 8 y el pecho de mi hermano Mohamed, de 7. Todos los demás que estaban con nosotros en el muro resultaron muertos: mi padre y mi madre, mi abuela y mi abuelo, mis tíos, mis tías y varios de sus hijos”.

Los testimonios que recoje el Dr. Lajos Szaszdi en RT son una pequeña muestra del salvajismo y la barbarie de la que fueron víctima los pobladores palestinos de Deir Yassin, en Palestina el 9 de Abril de 1948. Un pueblito desarmado ubicado al oeste de Jerusalén de unos 600 habitantes. Fue la primera masacre por parte de judíos sionistas y sus  organizaciones terroristas Irgún y Stern y la milicia paramilitar de “autodefensa” Haganah. El objetivo fue comenzar una colonización y limpieza étnica como le ha llamado el historiador judío Ilan Pappé en “La Limpieza Étnica de Palestina” (2008). Y de paso darles el primer escarmiento a los palestinos que eran mayoría en todo Palestina. A comienzos de diciembre de 1947 había un millón de palestinos, mientras que la comunidad judía era 600 mil judíos. Los prisioneros fueron pasados por todo Jerusalén para presentarlos como trofeos y después muchos fueron vilmente asesinados. Los nativos judíos y los palestinos vivieron en armonía durante cientos de años, pero todo cambió con el sionismo judío.

El movimiento político sionista judío internacional desde sus comienzos a mediados del siglo19 buscaba la creación de un Estado de Israel en Palestina como patria y refugio para los judíos de todo el mundo. Después de la Segunda Guerra Mundial y el genocidio de los 6 millones de judíos que sufrieron a manos de Hitler en Alemania y la imposición del Estado de Israel el 14 de Mayo de 1948, fue que tomó impulso el sionismo.

Parece que los judíos se olvidaron rápidamente de sus sufrimientos porque comenzaron las masacres, el despojo de tierras, la destrucción de vidas y propiedades de los palestinos en Deir Yassin. Los palestinos árabes no se fueron voluntariamente o se les pidió que se fueran, son mentiras. Obviamente los terroristas judíos no aceptaron y muchos no aceptan que hubo tal masacre, pero incluso muchos residentes judíos nativos condenaron los ataques. En un gesto de valor del jefe Rabino de Jerusalén que excomulgó a los responsables de los horrendos crímenes y matanzas de mujeres, niños y ancianos.

Esta gran masacre, de un total de 33, fue una limpieza étnica de las más trágicas de nuestro tiempo: cerca de un millón de palestinos fueron obligados a emigrar a punta de fusil, dejando detrás sus casas literalmente demolidas, como lo hace todavía en la actualidad el gobierno del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu con la complicidad y ayuda militar financiera de $3,000 millones anuales del gobierno de Barack Obama. Deir Yassin es ejemplo de ese genocidio al que fue sometido y sufre todavía hoy el pueblo palestino.

Fuente: Roberto Torres Collazo, Claridad – Puerto Rico

Publicado originalmente en: http://www.palestinalibre.org/articulo.php?a=60658