El pasado 31 de enero y 1 de febrero, Corriente Roja celebramos nuestro Congreso Extraordinario, atravesado por la ruptura de un sector minoritario, localizado en Madrid en torno a un militante histórico del partido que, pocas semanas antes, decidió abandonar las filas de nuestra organización, renunciando a participar en el debate congresual. Por nuestra parte, las militantes de Corriente Roja hemos aprovechado plenamente el debate precongresual así como estos dos días de congreso para debatir en profundidad sobre el balance de Corriente Roja, la coyuntura política internacional y estatal y las tareas a las que nos enfrentamos los/las revolucionarios/as en esta nueva etapa.
Por: Corriente Roja
El Congreso fue presidido por Yolanda González, además de por la lucha de los pueblos contra el imperialismo, encarnados en la resistencia palestina contra el genocidio de Israel, en la resistencia ucraniana que, tras casi cuatro años de invasión militar, sigue defendiéndose de la agresión imperialista rusa y en las migrantes estadounidenses, que enfrentan las políticas racistas y terroristas de Trump y el ICE.
Nuestras secciones hermanas de la LIT-Ci, como la International Socialist League (Inglaterra), Workers Voice (Estados Unidos), el Partido Socialista de los Trabajadores (Colombia), el PSTU de Argentina, el PSTU de Brasil, la Ligue Communiste des Travailleurs (Bélgica) o la Corriente Socialista de los Trabajadores (México) saludaron nuestro encuentro. Tuvimos saludos muy especiales de camaradas ucranianos en la resistencia contra la invasión de Putin y contamos con la presencia de militantes de Em Luta (Portugal) y del PdAC (Italia), que reafirman nuestro compromiso revolucionario e internacionalista y nuestra convicción de construir una organización internacional que enfrente a la burguesía imperialista en todo el mundo.
La primera sesión del Congreso se centró en discutir un balance de nuestra trayectoria militante, que abarca los últimos 25 años, con sus aciertos y con los errores, un balance que los/las delegados/as consideraron necesario continuar profundizando durante los próximos meses y hacer de él un debate colectivo con toda nuestra militancia y simpatizantes. El Congreso continuó con la discusión de un plan de trabajo que reafirma nuestra voluntad de construirnos en y con la clase trabajadora y la juventud y sus luchas, haciendo eje en los principales acontecimientos de la lucha de clases en el Estado español y el mundo: la solidaridad con Palestina y con la resistencia ucraniana, con los migrantes y los pueblos latinoamericanos atacados por Trump y la lucha por una vivienda digna y en defensa de lo público.
La segunda sesión se abrió el domingo 1 de febrero con el emotivo homenaje a Yolanda González, militante del PST asesinada hace 46 años a manos de un comando fascista, con la complicidad de elementos de la policía y la Guardia Civil. Para nosotros/as es muy importante rendirle homenaje cada año para transmitir a las nuevas generaciones su legado, el de la unidad obrero-estudiantil y la necesidad imperiosa de construir un partido revolucionario y socialista al servicio de la reconstrucción la IVa Internacional.
Terminado el homenaje, el Congreso pasó a discutir la coyuntura internacional y estatal. Los/las delegados/as discutieron sobre la crisis del gobierno Sánchez, que no logra frenar a la ultraderecha, sino al contrario, la alimenta, en medio de la agonía existencial de la Unión Europea y un orden mundial en plena descomposición, con la destrucción de los servicios públicos, el cada vez más difícil acceso a la vivienda o el aumento del racismo. Asistimos al choque entre los discursos del gobierno de coalición de Sánchez sobre el progreso social con la amarga realidad de la clase trabajadora y la juventud, que contradice en sus propias carnes ese relato triunfalista, lo que provoca mayor desafección y alimenta a la derecha y a la ultraderecha, frente a una “izquierda” institucional que decepciona.
El Congreso finalizó votando a la nueva dirección de Corriente Roja. Una dirección que releva a la dirección histórica que se bregó durante las luchas de la llamada Transición, por una nueva generación de dirigentes jóvenes fogueados en las luchas del ciclo que se cerró con la integración de Podemos en el redil institucional. Una dirección que representa a los sectores oprimidos de la clase trabajadora y aquellos sectores en los que Corriente Roja tiene presencia: en las peleas sindicales, en la defensa de los servicios públicos, en las luchas contra la opresión a las mujeres, a los/las migrantes y al colectivo LGTBIQ+ y en la lucha por una vivienda digna.
El cierre del congreso puso énfasis en la importancia de ser revolucionario cuando no es fácil serlo, cuando las condiciones para la lucha directa y de masas no están aún maduras. Por ello, para cerrar el Congreso se agradeció a todas y cada una de nuestras militantes que hizo posible esta celebración. Y ese agradecimiento no es algo formal, sino que cobra especial importancia cuando nuestra militancia tomó la responsabilidad de garantizar su preparación y celebración ante la amenaza fraccionalista que nos acechaba. Por todo ello, la celebración del Congreso en sí misma es una gran victoria para Corriente Roja y para la LIT-Ci, porque salimos fortalecidas y reafirmamos nuestro compromiso revolucionario e internacionalista.
En un mundo donde los rasgos de la barbarie son cada vez más terribles, en un sistema profundamente injusto, la lucha de clases es despiadada. Es una guerra bárbara en la que nuestra clase pone los muertos. Pero, contradictoriamente, esta sangrienta batalla también es la batalla más motivadora y hermosa de la historia, porque tenemos la tarea histórica de liberar a la humanidad. En esta guerra que se desarrolla en un campo de batalla tan cruel, el cierre del Congreso Extraordinario de Corriente Roja hizo la advertencia de que no estamos solas. Para la militancia, Corriente Roja es una herramienta que nos permite entender por qué el mundo funciona como funciona y de dónde nos vienen los golpes, para sostener la lucha con mayor inteligencia, una inteligencia que es colectiva y que se convierte en trinchera.
Esta trinchera, por pequeña que parezca, cruza el mundo entero. Las militantes de Corriente Roja tenemos claro que hoy es más importante que nunca construir una organización internacional para llevar a la clase obrera a la toma del poder y construir el socialismo. Hay muchísima gente, por suerte, que tiene ese propósito. El Congreso remarcó la voluntad encontrarnos con todos aquellos revolucionarios y revolucionarias, de discutir con ellos y de hacer más grande esta trinchera y más profunda su refugio, entendiendo el internacionalismo como una herramienta al servicio de la clase trabajadora y no una bandera abstracta.
Estamos llamados a reconstruir la Cuarta Internacional, una Internacional que sea útil al conjunto de la clase trabajadora y unifique a las revolucionarias y revolucionarios del mundo. Una Internacional que esté con el pueblo trabajador ucraniano, con la resistencia palestina, con los pueblos que se alzan contra el imperialismo, con los trabajadores y jóvenes que salen a luchar por sus reivindicaciones y contra la barbarie capitalista.
Es momento de salir hacia afuera y explicar que esa trinchera existe, que cruza el mundo, que se llama Liga Internacional de los Trabajadores y que, junto con las otras secciones de la LIT vamos a seguir trabajando por la reconstrucción de la Cuarta Internacional. Vamos a seguir trabajando por el socialismo. Con estas emotivas palabras, terminó nuestro Congreso Extraordinario y como es tradición, no nos fuimos sin antes cantar, puños en alto, La Internacional.
¡Viva Corriente Roja y viva la Liga Internacional de Trabajadores!

