Parar las clases y huelga estudiantil. En las universidades catalanas, un amplio frente único de las principales organizaciones estudiantiles prepara una fuerte respuesta contra el genocidio. Hablamos con militantes del Comité estudiantil en solidaridad con el pueblo palestino, Contracorrent, OJS, Corrent Roig, SEPC y Lluita Internacionalista.
Por: Izquierda Diario
El movimiento estudiantil catalán prepara una fuerte respuesta desde las aulas contra el genocidio. La idea de que el curso no puede iniciarse con normalidad se ha extendido entre las principales organizaciones estudiantiles y juveniles.
Los ojos están puestos en Gaza, donde el Estado de Israel prepara un nuevo salto en su ofensiva de limpieza étnica con la ocupación de la capital. También en el Mediterráneo, donde la Global Sumud Flotilla, que partió de Barcelona el pasado 31 de agosto, navega para intentar romper el bloqueo que utiliza el hambre como arma de guerra.
Hace unos días, una docena de organizaciones acordaron que, en caso de que los barcos de esta misión humanitaria sean asaltados o sufran un ataque que los detenga definitivamente, vaciarán las aulas y convocarán una huelga estudiantil en institutos, FP y universidades.
Una convocatoria que, como ha dicho Bruno Gilga, uno de los integrantes de la delegación brasileña a bordo del barco Sirius, es parte de la fuerza que impulsa la misión de la Flotilla y todo el movimiento internacional para poner fin al genocidio.
Los estudiantes también se suman a la jornada de movilización global convocada para el jueves 18 de septiembre, con acciones descentralizadas durante la mañana y una movilización unitaria por la tarde convocada por casi un centenar de organizaciones.
Durante toda la próxima semana han convocado asambleas unitarias en los principales campus para organizar estas acciones y relanzar un movimiento contra el genocidio que consiga imponer reivindicaciones clave, como la ruptura de todo tipo de relaciones militares, económicas y diplomáticas con el Estado de Israel por parte del Estado español, el gobierno catalán y todas las universidades.
La primera está prevista para el martes 16 a las 14:00 en el campus UB-Diagonal. El miércoles a la misma hora en la plaza Cívica de la UAB tendrá lugar la segunda. El jueves 18 se harán en el campus UB-Mundet a las 11:00 y en UB-Central-Raval a las 12:30.
Esta respuesta unitaria está sirviendo de punto de referencia para otras organizaciones del Estado que buscan seguir el mismo camino, como en Zaragoza o Madrid. Al mismo tiempo, la reacción en Catalunya se ha inspirado en el llamamiento de los estibadores genoveses y los estudiantes italianos. Recientemente, en Francia, también las principales organizaciones estudiantiles han acordado la paralización de clases si la Flotilla es atacada.
Desde el Comité estudiantil en solidaridad con el pueblo palestino, el organismo de frente único que promovió la acampada en la UB y consiguió la ruptura de relaciones de esta universidad con el Estado sionista, consideran que ante el genocidio que sufre el pueblo palestino “nos encontramos ante un llamamiento de dignidad y responsabilidad histórica que nos impide quedarnos de brazos cruzados”. En este sentido, las “movilizaciones y huelgas estudiantiles no son solo un acto simbólico, sino un grito colectivo contra el genocidio que sufre el pueblo palestino desde hace décadas”. Explican cómo “esta acción forma parte de una red internacional de resistencia que nos conecta con otros sectores y universidades” y “no solo tiene sentido como respuesta al asalto a la Flotilla, sino que también es un mecanismo de denuncia permanente frente al asedio, la ocupación, las masacres y el apartheid que sufre el pueblo palestino”. Concluyen con una clara declaración de intenciones: “no dejaremos que la normalidad académica tape el genocidio que sufre Palestina”.
Pablo Castilla, portavoz de Contracorrent y miembro del equipo de la Global Movement to Gaza en tierra, explica que “es fundamental volver a unir esfuerzos entre todas las organizaciones para reactivar el movimiento por Palestina”. Para él, “la lucha para detener el genocidio es, ante todo, una lucha contra nuestro Estado, las empresas y sus complicidades, y al mismo tiempo es la causa de la clase trabajadora y de los pueblos del mundo. Forma parte de la lucha contra un sistema que nos conduce solo a crisis y guerras, como demuestran los planes de rearme”. Considera que “la juventud puede ser la punta de lanza, pero la clave es conseguir que la clase trabajadora entre en escena. Por eso, continua, «además de paralizar clases, es fundamental conectar con las paradas en los centros de trabajo, con los intentos de extender el llamamiento de los portuarios de Génova y avanzar hacia una huelga general por Palestina. Si el genocidio no se detiene, debemos pararlo todo”.
Una de las portavoces de la Organització Juvenil Socialista nos explica que “desde las universidades hacemos un llamamiento para defender la ayuda que se dirige a Gaza; si paralizan la Flotilla, lo paralizaremos todo. El genocidio continúa y nuestra capacidad de respuesta pasa por fortalecer nuestra organización como clase”. Para la OJS esto significa “buscar cada rendija que nos permita apuntar contra la cadena de la guerra, desde nuestra casa hasta Palestina. Detener la maquinaria de guerra hasta la completa destrucción del Estado genocida de Israel”. Para ellos, este inicio de curso “en las universidades supone el reto de sumar estudiantes a la lucha por la causa palestina. Debemos hacer de la organización de la juventud trabajadora la punta de lanza de la lucha de clases, para construir el internacionalismo proletario, la fuerza política que haga caer a los opresores”.
Sònia, militante de Corrent Roig en la UAB, considera que “los estudiantes no podemos esperar a que el gobierno PSOE-SUMAR rompa relaciones con el Estado genocida de Israel. Debemos ponernos al frente de la lucha por la liberación del pueblo palestino y, por tanto, sumarnos a la huelga general si Israel ataca la Flotilla”. Recalca que “solo con la autoorganización y lucha de nuestra clase, especialmente de la juventud y los estudiantes, lograremos una Palestina libre, del río al mar”.
Tània, portavoz del Sindicat d’Estudiants dels Països Catalans, afirma que “el movimiento de solidaridad con el pueblo palestino ha sido un impulso que, ante un contexto generalizado de desmovilización, ha conseguido devolver la organización y la movilización a cientos de estudiantes universitarios, desde la Universitat d’Alacant, hasta la Universidad de las Islas Baleares, pasando por València, Castelló o Lleida. Es tarea de las organizaciones revolucionarias que esta organización perdure”.
Desde Lluita Internacionalista recuerdan que “los estudiantes han sido históricamente la punta de lanza de los movimientos por la liberación de los pueblos y la clase trabajadora”. Consideran que “hoy la historia se escribe en Palestina, y defender la Flotilla es estar al lado de quienes ponen el cuerpo para romper el asedio del Estado genocida de Israel y contribuir a la supervivencia y la victoria de la resistencia palestina”. Sobre las iniciativas acordadas, celebran “el llamamiento unitario a vaciar las aulas de un amplio conjunto de organizaciones del movimiento estudiantil en caso de que Israel intercepte la Flotilla”.
Además de estas organizaciones, forman parte del llamamiento estudiantil por Palestina otros grupos como el Comité por Palestina de la UAB y UB-Diagonal, Acción por Palestina, el Sindicato de Estudiantes, Obrir Escletxa o el PRT.
