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ELECCIONES ANDALUZAS | Cerrar el paso a la derecha y construir una alternativa de lucha

El próximo 17 de mayo se celebrarán elecciones autonómicas en Andalucía. Tras 8 años de gobierno, Moreno Bonilla se postula como el favorito para revalidar la presidencia. Su balance en este tiempo ha sido profundizar en el modelo de capitalismo extractivista y de super explotación que padece históricamente nuestro territorio. Estamos a la cabeza en precariedad y pobreza, nos ahoga el alquiler y la cesta de la compra, mientras grandes multinacionales y fondos de inversión se forran expoliando nuestros recursos naturales, especulando con nuestras viviendas y exprimiéndonos en el trabajo.

Por: Corriente Roja Andalucía

Moreno Bonilla, el representante de los rentistas, los banqueros y demás piratas, encabeza la degradación y privatización de nuestros servicios públicos. La Sanidad es el ejemplo de esto, con listas de espera masivas y ambulatorios colapsados, mientras se riega de recursos a la privada para mayor beneficio de los Quirón&Cía.

Por mucho que Moreno Bonilla trate de proyectar un perfil “moderado”, sus políticas son tan neoliberales y dañinas como las que siempre ha llevado a cabo el PP. Si lo necesita, no tardará ni un segundo en pactar con la ultraderecha, asumiendo con naturalidad su agenda reaccionaria. La presencia de Vox en el gobierno acentuaría, aún más, los dejes autoritarios, racistas y machistas del ejecutivo autonómico.

La “coalición progresista” no es un muro contra la ultraderecha

Desalojar al PP y cerrar el paso a la ultraderecha es una preocupación legítima de cientos de miles de trabajadores/as, tratando el PSOE de presentarse como el voto útil para ello. Tras perder su tradicional feudo y habiendo pasado sin pena ni gloria en la última legislatura autonómica, fía todo al perfil de Pedro Sánchez, con una candidata directamente ligada al gobierno central.

Sin embargo, lejos de constituir una muralla antifascista, los últimos años son el testimonio de que sólo han conseguido ir desencantando a los y las votantes de izquierda, haciendo crecer a la derecha. Mas allá de los choques retóricos con Trump y los gestos solidarios más de cara a la galería que efectivos, en lo fundamental Pedro Sánchez ha seguido gobernando para los de arriba. Mientras afloraban los casos de corrupción ligados a las grandes constructoras de manera similar a Rajoy, ¿qué cambios positivos ha vivido la clase trabajadora que transforme su día a día? No ha sido capaz ni de derogar la infausta Ley Mordaza, aunque declaró que sería “lo primero que haría”.

Tristemente, tampoco podemos decir que la candidatura de Por Andalucía se constituya como una alternativa creíble. A pesar de su apelación a la “unidad”, su misma conformación ha sido un desmoralizante monumento a lo peor de la burocracia, más preocupada por el reparto de sillones que por la integración o el debate de ideas. A pesar de sus discursos, su subordinación en el gobierno central al PSOE es un lastre imposible de olvidar. Su presencia en el Consejo de Ministros/as avala los gastos militares récord al servicio de la guerra y del imperialismo de la OTAN. Mientras Manuel y Jesús se encaraman a lo alto de una grúa, es una empresa pública, Navantia, que depende del gobierno donde son Ministros quien los tiene en listas negras por sindicalistas.

Incluso llegan a decretar privatizaciones de servicios públicos municipales allá donde gobiernan, como en el ayuntamiento de Alcalá del Río, donde lo han hecho a pesar de la ejemplar lucha de las trabajadoras del servicio de atención al domicilio (SAD). Así, ¿cómo esperan que los trabajadores no se queden en la abstención?

En estas elecciones, tenemos alternativas

Adelante Andalucía ha ido construyéndose en los últimos años como un referente que ha conseguido ilusionar a muchos en esta convocatoria electoral. Su candidato, José Ignacio García, representa a un activista en el Parlamento más que a un político profesional más, marcando un perfil con el que la gente trabajadora puede verse reflejada. Pero pensamos que la clave última de su éxito son sus propuestas radicales, que han corrido de boca en boca (y de móvil en móvil), irrumpiendo en un panorama político acostumbrado al estrecho posibilismo de la izquierda tradicional. Así como su apoyo firme a las luchas obreras y sociales que han ocurrido a lo largo de estos años, incluso cuando les han costado campañas mediáticas o denuncias en contra.

Adelante no es un partido revolucionario como el que desde Corriente Roja aspiramos a construir para defender una salida obrera y socialista contra este sistema capitalista de guerra, explotación y opresión. Y estamos convencidas de que no será posible llevar a cabo su programa hasta el final, si no va acompañado de un ascenso revolucionario. Pero que saquen un resultado electoral favorable y constituyan un grupo parlamentario fuerte, sería un punto de apoyo importante en el Parlamento y es por esto que llamamos a votarles en estas elecciones.

Por último, no queremos concluir sin dar igualmente nuestro apoyo a la candidatura de Izquierda Anticapitalista Revolucionaria (IZAR), la organización con la que más similitudes tenemos, y que se presenta en Granada, Huelva y Almería. Una propuesta que, aunque sea humilde, es nítidamente comunista y que saludamos como un paso que suma en la dirección estratégica que compartimos como horizonte. A ambas les llamamos a arropar la lucha de las trabajadoras contra la privatización del servicio de ayuda a domicilio en Alcalá del Río, que necesita todo el apoyo posible y que concentra lo que debe incluir cualquier programa de clase coherente y combativo.

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