Entre el 24 y el 26 de julio la LIT-CI realizó en Cercedilla (Madrid) unas jornadas antiimperialistas que reunieron alrededor de 100 militantes, activistas y luchadores/as, jóvenes, migrantes y trabajadores/as, de 11 países distintos: el Estado español, Portugal, Inglaterra, Ucrania, Bélgica, Turquía, Francia, Brasil, EE. UU., Colombia y Guinea. No podemos no hacer una mención especial a la delegación ruso-ucraniana, que contó con activistas que viajaron hasta Madrid en medio de una guerra de liberación nacional contra la invasión rusa, también de activistas en la diáspora, y cuya presencia fue parte fundamental de las jornadas, enriqueciendo los debates y aportando la experiencia viva de uno de los epicentros de la lucha de clases mundial.

Estas jornadas nacieron de la voluntad de abordar algunos de los grandes debates que atraviesan nuestros tiempos, pues el mundo entero está sumido en una coyuntura política convulsa que se recrudece por momentos. Las agresiones imperialistas están al orden del día: desde los ataques de Trump a Venezuela, Irán o el Líbano, el bloqueo y las amenazas de agresión a Cuba, el genocidio en Palestina perpetrado por Israel, o la agresión imperialista de Rusia en Ucrania que ya dura más de cuatro años.

Además, las principales potencias imperialistas se encuentran en medio de una acelerada carrera armamentística mientras la ultra derecha no pára de avanzar en muchos de los países de los que venimos, desplegando sus políticas sangrientas. Al mismo tiempo los gobiernos de todo el mundo imponen una agenda de ataques a los derechos de la clase trabajadora y los sectores más empobrecidos y oprimidos de la sociedad, todo ello en medio de una grave crisis climática que amenaza la continuidad de la vida en la tierra tal y como hoy la conocemos.

Ello nos obliga, a quienes luchamos por construir una nueva sociedad a discutir cómo organizarnos para hacer frente al imperialismo genocida y para enterrar el viejo mundo capitalista y derrotar a quienes se proclaman sus dueños.

Viernes 24 de julio

La mañana del viernes, el primer día de las jornadas, los/las compañeros/as de Corriente Roja, la sección del Estado español de la LIT-CI y anfitriona de la iniciativa, estuvieron recibiendo a todas las delegaciones a su llegada al albergue y, alrededor de las 15h de la tarde, se realizó la apertura oficial de la actividad, con una presentación política del equipo de organización. A la presentación le siguió el primer panel de debate bajo el título de «El papel del imperialismo, la guerra y la crisis del orden mundial», que reflejó la actividad política de Worker’s Voice en EE. UU nuestra presencia en Europa y nuestro trabajo en Ucrania.

Después de terminar los debates pudimos disfrutar de un micro abierto y una muestra de poesía y música a cargo de Max Capiro de Corriente Roja y de Eros de Em Luta (Portugal).

Sábado 25 de julio

La segunda jornada del fin de semana arrancó con la presentación del material «La ultraderecha: de dónde viene, qué representa, a dónde va y cómo combatirla», escrito por Felipe Alegría. Dicha presentación fue acompañada de tres experiencias de lucha contra la ultraderecha de la mano de tres militantes: Tania, de Corrent Roig – Catalunya, habló de la lucha contra la ultraderecha en el Estado español, partiendo de la lucha antifranquista, y colocando la organización vecinal y barrial a través de centros sociales como l’Obrera de Sabadell como una oportunidad de organización independiente de la clase trabajadora. Eros de Em Luta – Portugal explicó cómo la ultraderecha colocó hace ya tiempo una diana en la frente de la comunidad LGBTIQ+ y cómo combatirla y Abel, de la International Socialist League (ISL) de Inglaterra y dirigente del sindicato IWGB acabó hablando de los sectores migrados y uberizados y su papel en la lucha contra la ultraderecha.

El resto de la mañana del sábado la dedicamos a grupos de estudio y debate sobre el problema del crecimiento de la ultraderecha y las falsas alternativas propuestas por la socialdemocracia. Más de 10 grupos de militantes y activistas debatieron sobre la ultraderecha como fenómeno mundial de una nueva facción burguesa, – diferenciándola del fascismo clásico -, de la polarización de la lucha de clases y sus peligros para la clase obrera y cómo luchar contra ella. Todos esos debates fueron expuestos en la plenaria que se realizó, durante más de una hora y media, después de la comida.

Por la tarde algunos/as compañeros/as de Corriente Roja dinamizaron el taller de boxeo y kickboxing y el taller de gravado, ambos con una gran asistencia. Antes de la cena del sábado realizamos la presentación del libro Yo (romance), una obra del escritor ucraniano Mykola Jvylovy, publicada originalmente en los años veinte. Para la presentación tuvimos la importante participación de Andriy Movchan, activista ucraniano residente en Barcelona que recientemente se embarcó en la Global Sumud Flotilla para luchar contra la ocupación de Palestina por parte de Israel. Traducido al español por la editorial La Tortuga Búlgara, «Yo (romance)» relata el drama de un chequista atrapado entre su fervor revolucionario y su conciencia. La edición presentada reúne por primera vez en español tres de sus obras fundamentales y supone un testimonio literario de la lucha interior que marcó toda una generación y que sigue resonando, brutal y urgente, un siglo después.

Domingo 26 de julio

El último día, el domingo 26 de julio, empezamos la jornada con un panel sobre la importancia de construir sólidos partidos revolucionarios en la actualidad presentada por Paola (Corriente Roja), João (Em Luta) y Martin (ISL). Estos tres compañeros/as, que representan tres generaciones militantes, muy diferentes entre sí, tienen algo en común: los tres dedican buena parte de su tiempo, su esfuerzo y su energía a construir una organización política revolucionaria a nivel nacional e internacional. Y lo hacen desde ubicaciones distintas, con distintas tareas, pero con la comprensión compartida de que solamente el martillazo de una revolución social podrá derribar el muro del capitalismo y levantar sobre esas ruinas un nuevo modelo de sociedad. Una vez terminadas las presentaciones hubo distintas intervenciones que remarcaron la necesidad de una organización internacional de referencia para los y las revolucionarios/as que se delimite política, organizativa y programáticamente de la izquierda reformista y la socialdemocracia y que plantee un proyecto político alternativo, porque lo verdaderamente utópico no es luchar por el socialismo sino creer que el capitalismo puede ser reformado.

Una vez terminado ese panel, la jornada prosiguió con un conversatorio sobre opresiones titulado «La lucha contra las opresiones desde una óptica marxista», a cargo de Ame Luna (Corriente Roja), Farhana (ISL) y Tonga (Em Luta). Dicho conversatorio sirvió para compartir las experiencias de las diferentes secciones y reafirmar el trabajo teórico abordado por la internacional los últimos años, que nos arma políticamente para intervenir en la lucha de clases entendiendo que esta se encuentra, a día de hoy, dividida. Asimismo, las intervenciones sirvieron para ubicar el combate a las ideologías que dividen a la clase entre sí como también las bases materiales y estructurales que sostienen las diferentes opresiones. Durante el debate, los/las distintos participantes pusieron ejemplos que versaron, sobre todo, alrededor de la cuestión nacional en Guinea, Angola, India, Palestina, y, a otro nivel, en Catalunya o Irlanda, la homofobia que sufren distintos sectores, en especial la comunidad trans y la juventud, y cómo el machismo es especialmente peligroso porque afecta a más de la mitad de la clase trabajadora del mundo. Fue la mesa más emocionante de todas las jornadas que puso de manifiesto que a los/las revolucionarios/as nada de lo humano nos es ajeno.

En la tarde del domingo pudimos disfrutar del taller de salsa, a cargo de dos militantes de Corriente Roja, y de la proyección del documental «Russia ends here», del director Oleksiy Radynski, a cargo de la delegación ucraniana.

Concluimos las jornadas con un cierre de una compañera de Worker’s Voice (EE.UU) que llamó a seguir construyendo la LIT-CI en Europa y el mundo y a hacerlo con el programa antiimperialista por bandera.

Las jornadas antiimperialistas, celebradas en el viejo continente europeo, cuna del imperialismo, fortalecieron la conciencia del papel criminal y asesino de nuestros estados, que no solo agreden a otros países semicoloniales sino que son cómplices de genocidios como el palestino e imponen verdaderas agresiones contra la clase obrera de sus propias naciones. Asimismo, ayudaron a activistas y militantes de distintos países a estrechar lazos y a afianzar su compromiso revolucionario y socialista, porque nos negamos a normalizar la barbarie, a renunciar al optimismo revolucionario y a dejar de creer en el potencial de la clase trabajadora como clase liberadora de la humanidad en la lucha por la destrucción del viejo mundo capitalista, sobre el cual se construya el socialismo.