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GALIZA | Un 25 de Xullo de Loita

Por: Corrente Vermella

Non á barbarbarie militarista, si o socialismo

Este 25 de Xullo dase nun contexto no que a humanidade enfrenta dous colapsos, o mediambiental, e a ameaza dumha guerra de grandes proporcións, como anuncian os conflictos na Ucraína, no Oriente Próximo, co xenocidio palestino como fito mais grave, Africa, coas guerras no Sahel, Centro Africa e o Sahara contra o ocupante marroqui.

O triunfo de Trump nos EEUU en novembro pasado significou un salto na tendencia ao caos e o belicismo nas relacións entre os estados, os pobos e as clases sociais. Os EEUU, e os seus aliados da UE, están dispostos a calquera cousa, xenocidio incluido, para defender a sua situación privilexiada no mercado mundial frente as pretensións das potencias emerxentes, nomeadamente China.

Este militarismo que vai definir as políticas económicas de calquera goberno, sexa da cor da que sexa, é a politica de rearme aprobado no Cumio da OTAN da Haia, co inclusión do 5% do PIB para gastos militares. Son uns “orzamentos para a guerra”, que imos pagar a clase traballadora, co desmantelamento dos restos do Estado do Benestar, como xa vai facer o goberno francés, anunciando un aumento dos gastos militares de 60 mil millones de euros, e un recorte nas prestacións sociais (sanidade, conxelación das pensións, etc.) de 44 mil millóns.

A burguesia galega, que existe, é parte deste proxecto de rearme e militarismo. Os armadores que teñen os seus buques no banco saharaui esperan da protección do exercito marroquí e da OTAN para seguir co seu saqueo. A industria do armamento galega, UROVESA, Rodman e a sucursal ferrolana de Navantia esperan como auga de maio os pedidos que poden vir dese rearme. As multinacionais galegas como Inditex, Altia, Estrella Galicia, Cortizo, Copco, ABANCA, etc., contan co paraugas militar da OTAN e os seus aliados ou vasaios para defender os seus interese: ZARA acaba de abrir umha gran tenda na entidade sionista de Israel.

Nas condicións actuais de centralización do poder en Occidente ao redor da administración Trump, e no estado español dos seus “clones”, a extrema direita construida ao redor do capital castizo con sede en Madrid e que chamase Rexime do 78, asumen con firmeza a necesidade de se rearmar.

O que diferencia o goberno do PSOE SUMAR dos PPVOX é que estos aceptan sumisamente o 5% de Trump, mentras o goberno din que co 2.1, ou como moito co 3.5%, chegaría; mas a realidad é que ambos partillan a mesma necesidade de rearmarse, e recortar en gastos sociais como seu homologo francés.

Por iso, a loita pola soberanía nacional galega e o exercicio do seu direito á autodeterminación vai ligado á loita contra os Gobernos do Réxime do rearme e as guerras imperialistas. A crise é mundial, da que Galiza non é unha illa isolada e non se vai salvar soa: ou salvamos todos ou non se salva nin deus.

A clase obreira e o pobo traballador galego vai sufrir os mesmos ataques que o resto que Europa e do Estado Español; por iso, so coa unidade da clase obreira na Europa e en todo o estado contra as tendencias militarista do capitalismo, os seus reximes e o desastre climático por el xerado, se pode loitar para evitar que a humanidade caia na barbarie.

As organizacions sindicais combativas non poden seguir separando artificialmente as negociacións polas condicións de traballo e de salarios destas políticas militaristas; o déficit público que os gastos militares vai provocar un aumento do coste da vida real (no o falso IPC que utilizase como referencia) que comerá calquera subida salarial, convertindoa en papel mollado.

Nunca tan presente estivo a vella que non antiga disxuntiva “socialismo ou barbarie”; non é un filme de ciencia ficción senón que xa comezou en Gaza e Iemen, no Sudan e o Sahel, no Sahara, nos barrios dos EEUU cheos de fentanilo e a persecución implacable dos e das traballadoras migrantes, nas prisións de El Salvador, etc. A “barbarie” non se vai decretar, xa está nos seus xermolos.

Para avanzar na loita contra a barbarie militarista e polo socialismo é precisa a construcción dun amplo movimento social unitario coas organizacións da clase obreira á cabeza, sen soberbias nin autoproclamacións, desde a base, nos centros de traballo, de estudo, barrios e vilas, etc., que teña como eixo a mobilización social, e sen nengumha confianza nos procesos electorais que só permiten escoller entre o “mal” e o “mal menor”.

NON AO REARME NIN AS GUERRAS IMPERIALISTAS

GASTOS MILITARES PARA GASTOS SOCIAIS

NON Á OTAN

Imagen de @ALTER_Galiza vía X.

-CASTELLANO-

Un 25 de Julio de lucha

No a la barbarie militarista, sí al socialismo

Este Día de la Patria Gallega se da en un contexto en el que la humanidad enfrenta dos colapsos, el medioambiental, y la amenaza de una guerra de grandes proporciones, como anuncian los conflictos en Ucrania, en el Oriente Próximo, con el genocidio palestino como hito más grave, África, con las guerras en el Sahel, Centro África y el Sáhara contra lo ocupante marroquí.

El triunfo de Trump en los EE.UU. en noviembre pasado significó un salto en la tendencia al caos y el belicismo en las relaciones entre los estados, los pueblos y las clases sociales. Los EE.UU., y sus aliados de la UE, están dispuestos a cualquier cosa, genocidio incluido, para defender su situación privilegiada en el mercado mundial frente a las pretensiones de las potencias emergentes, nombradamente China.

Este militarismo que va a definir las políticas económicas de cualquier gobierno, sea del color que sea, es la política de rearme aprobado en la Cumbre de la OTAN de la Haya, con la inclusión del 5% del PIB para gastos militares. Son unos «presupuestos para la guerra», que vamos a pagar la clase trabajadora con el desmantelamiento de los restos del Estado del Bienestar, como ya va a hacer el gobierno francés, anunciando un aumento de los gastos militares de 60.000 millones de euros, y un recorte en las prestaciones sociales (sanidad, congelación de las pensiones, etc.) de 44.000 millones.

La burguesía gallega, que existe, es parte de este proyecto de rearme y militarismo. Los armadores que tienen sus buques en el banco saharaui esperan de la protección del ejército marroquí y de la OTAN para seguir con su saqueo. La industria del armamento gallega, UROVESA, Rodman y la sucursal ferrolana de Navantia esperan como agua de mayo los pedidos que pueden venir de ese rearme. Las multinacionales gallegas como Inditex, Altia, Estrella Galicia, Cortizo, Copco, ABANCA, etc., cuentan con el paraguas militar de la OTAN y sus aliados o vasallos para defender sus intereses: ZARA acaba de abrir una gran tienda en la entidad sionista de Israel.

En las condiciones actuales de centralización del poder en Occidente alrededor de la administración Trump, y en el Estado español de los suyos «clones», la extrema derecha construida alrededor del capital castizo con sede en Madrid y que se llama Régimen del 78, asumen con firmeza la necesidad de rearmarse.

Lo que diferencia el gobierno de PSOE-SUMAR de los PP-VOX es que éstos aceptan sumisamente el 5% de Trump, mientras el gobierno dice que con el 2.1, o como mucho con el 3.5%, llegaría; sin embargo, la realidad es que ambos comparten la misma necesidad de rearmarse, y recortar en gastos sociales como su homólogo francés.

Por eso, la lucha por la soberanía nacional gallega y el ejercicio de su derecho a la autodeterminación va ligado a la lucha contra los Gobiernos del Régimen del rearme y las guerras imperialistas. La crisis es mundial, de la que Galicia no es una isla aislada y no se va a salvar sola: o nos salvamos todos o no se salva ni dios.
La clase obrera y el pueblo trabajador gallego va a sufrir los mismos ataques que el resto que Europa y del Estado español; por eso, solo con la unidad de la clase obrera en Europa y en todo el estado contra las tendencias militarista del capitalismo, sus régimenes y el desastre climático por el generado, se puede luchar para evitar que la humanidad caiga en la barbarie.

Las organizaciones sindicales combativas no pueden seguir separando artificialmente las negociaciones por las condiciones de trabajo y de salarios de estas políticas militaristas; el déficit público que los gastos militares van a provocar va a suponer un aumento del coste de la vida real (no el falso IPC que se utiliza como referencia) que se comerá cualquier subida salarial, convirtiéndola en papel mojado.

Nunca tan presente estuvo la vieja que no antigua disyuntiva «socialismo o barbarie»; no es un film de ciencia ficción, sino que ya comenzó en Gaza y Yemen, en el Sudán y el Sahel, en el Sáhara, en los barrios de los EE. UU. llenos de fentanilo y la persecución implacable de los y de las trabajadoras migrantes, en las prisiones de El Salvador, etc., La «barbarie» no se va a decretar, ya está en sus comienzos.

Para avanzar en la lucha contra la barbarie militarista y por el socialismo es precisa la construcción de un amplio movimiento social unitario con las organizaciones de la clase obrera a la cabeza, sin soberbias ni autoproclamaciones, desde la base, en los centros de trabajo, de estudio, barrios y villas, etc., que tenga como eje la movilización social, y sin ninguna confianza en los procesos electorales que únicamente permiten escoger entre el «mal» y el «mal menor».

NO AL REARME NI A LAS GUERRAS IMPERIALISTAS

GASTOS MILITARES PARA GASTOS SOCIALES

NO A LA OTAN

Imagen de @ALTER_Galiza vía X.

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