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HUELGA DEL METAL EN CÁDIZ: Una lucha que trasciende lo laboral y se convierte en un grito por la dignidad

Cádiz, su Bahía y la industria del metal han sido históricamente un enclave de lucha obrera. Aunque las movilizaciones a veces se detienen, nunca desaparecen. La precariedad persistente ha convertido a sus trabajador@s en un símbolo de resistencia. Manifestarse cortando calles y enfrentándose a pelotas de goma no es extraño cuando lo que está en juego es el futuro de los pueblos que conforman la Bahía.

Por: Antonio Rodríguez


La reconversión industrial


La entrada en la Comunidad Económica Europea (CEE) marcó un cambio estructural: la reconversión industrial durante el gobierno de Felipe González e impulsada por el ministro de Industria y Economía Carlos Solchaga. Una parte muy importante de la industria de nuestro país dejó de serlo en el marco de una economía “europeizada”: no solo fue la Bahía, fue Euskalduna (País Vasco), fue Ferrol (Galicia), fue Sagunto (Valencia), y algunos puntos más de la geografía española donde los principales focos de producción, y por tanto, de empleo, dejaron de ser rentables de cara a los ojos de Europa, y ahora, había que “reconvertirlos”.

Las ZUR (Zonas de Urgente Reindustrialización) nacieron en 1983, con un periodo máximo de vigencia de tres años. Se implantaron en seis áreas (Ferrol-Vigo, Asturias, ría del Nervión, Barcelona, Madrid y la bahía de Cádiz). Podían solicitar su inclusión en una ZUR las empresas que realizasen la instalación, ampliación o traslado de fábricas a estas áreas, siempre que generasen nuevos puestos de trabajo y fuesen viables. A cambio recibirían incentivos fiscales y financieros, así como subvenciones por incorporar trabajador@s de los fondos de promoción de empleo (parad@s procedentes de la reconversión).

Las ZUR, que se crearon para impulsar regiones con crisis industrial, atrayendo nuevas actividades y capital, se mostraron claramente insuficientes generando menos empleo del previsto; las ayudas beneficiaron principalmente a las grandes empresas; y se acentuaron los desequilibrios regionales (Madrid y Barcelona se llevaron la mayoría de los proyectos). La reconversión se materializó en desindustrialización y abandono.

Otro de los problemas que también ha afectado de lleno al sector es tanto la eventualidad como la subcontratación. Las subcontratas, han sido en gran parte las grandes responsables de la temporalidad en el empleo, el miedo, y en definitiva, un conglomerado de elementos que fomentan la precariedad de l@s trabajador@s y las malas condiciones de ést@s. Por eso, las posibilidades reivindicativas se complican, ya que much@s se sienten amenazad@s con ser despedid@s en cualquier momento. Aunque aún llegan barcos, el trabajo es discontinuo y temporal, promoviendo la precariedad y la fragmentación laboral.


La burocracia sindical: Una nueva puñalada a la lucha obrera del metal en Cádiz


La memoria de la huelga de 2021, que duró nueve días y dejó imágenes de enfrentamientos y barricadas, sigue hoy muy presente. Aquella movilización, también por la renovación del convenio, culminó con un preacuerdo ratificado el 24 de noviembre, pero l@s trabajador@s sienten que los avances logrados entonces además de insuficientes no se han consolidado.

La huelga, que afecta a cerca de 26.000 trabajador@s y más de 3.000 empresas del sector del metal en la provincia, tiene su origen en la falta de acuerdo para renovar el convenio colectivo, que lleva 18 meses de negociaciones sin avances significativos. Los sindicatos exigen una revalorización salarial acorde con el IPC desde el 1 de enero de 2024, la recuperación del plus de toxicidad y penosidad para tod@s l@s trabajador@s, la regulación del contrato fijo-discontinuo y la eliminación de la doble escala salarial que afecta a l@s emplead@s contratad@s después de 2013. Esta huelga llega además en un contexto paradójico: las empresas tractoras de la provincia, como Navantia, Dragados Offshore y Airbus, atraviesan un momento de gran actividad. En el astillero de Cádiz se trabaja en la reparación de la fragata Numancia y el crucero Carnival Liberty. En Puerto Real, Navantia avanza en la construcción de un BAM-IS y una jacket para Ocean Winds, mientras que en San Fernando se construyen tres corbetas para Arabia Saudí y un patrullero para Marruecos. Dragados Offshore, por su parte, está a pleno rendimiento con las plataformas eólicas Borwin 4 y Dolwin 4.

Y mientras la lucha del metal gaditano está marcando un antes y un después, llenando de dignidad obrera Cádiz y despertando enormes simpatías, las burocracias de UGT y CCOO se obstinan una vez más en romper la huelga de l@s trabajador@s que continúa de forma indefinida desde el 23 de junio. Una huelga indefinida que ha tenido que soportar el miserable acuerdo que la UGT alcanzó el pasado 26 de junio con la patronal del metal de Cádiz. Un acuerdo pactado con nocturnidad y rechazado por l@s trabajador@s, que terminaron firmando sin consulta y votación, desconvocando así la huelga.

Comisiones Obreras repitió también la misma estrategia de días anteriores: como sus votos no eran necesarios para aprobar el acuerdo debido a su posición minoritaria en el Comité de Empresa, rechazaron el pacto de la UGT con la patronal para no quedar expuestos como traidores a la clase trabajadora. Sin embargo, demostraron que ellos también querían poner fin a la huelga al negarse a continuarla o a llamar a l@s trabajador@s a movilizarse contra el acuerdo entreguista pactado por la UGT con los empresarios. Su única propuesta fue comprometerse a impugnar legalmente ciertos aspectos del acuerdo en una fecha posterior.

La firmeza y determinación de l@s trabajador@s convocad@s por los sindicatos minoritarios (CGT y CTM) en Asamblea, logró finalmente echar abajo el infame acuerdo y la continuidad de la huelga. Esa fue la respuesta a un acuerdo que perpetuaba la precariedad y la pérdida salarial de los últimos años, la no recuperación al completo del plus de toxicidad, el mantenimiento de los contratos formativos con menor sueldo y la no regulación de l@s trabajador@s fij@s discontinu@s.


Paz Social: Una demanda del imperialismo español y de la OTAN


Hoy, las burocracias sindicales intentan asegurar a éste y futuros gobiernos de que no habrá más movilizaciones en Cádiz que puedan servir de ejemplo o unirse a otras luchas en el Estado español, incluso ante la amenaza de brutales ataques contra la clase obrera. L@s trabajador@s de Cádiz no solo se enfrentan a las empresas de su sector, sino también a las demandas del imperialismo español y de la OTAN. No es de extrañar por tanto el deseo del gobierno y de la patronal a que el convenio se prolongue hasta el año 2032 lo que dejaría a l@s trabajador@s atados de pies y manos hasta ese año, sin capacidad de renegociar condiciones ante cambios económicos o sociales y al sector metalúrgico de Cádiz, clave para la fabricación de armamento, operativo durante siete años sin huelgas.

En esa tarea la implicación de UGT y CCOO es absolutamente necesaria y así lo están demostrando, evitando a toda costa que los diferentes conflictos en las industrias metalúrgicas puedan confluir y extenderse. Hace tres semanas ambos sindicatos pusieron fin a la huelga del sector metalúrgico en la región de Cantabria tras firmar con los empresarios un convenio con mínimas concesiones.

Las críticas de l@s trabajador@s a la ministra de Trabajo Yolanda Díaz también han ido en aumento, a la que acusan de “mirar para otro lado”, permitiendo que Navantia como empresa pública siga explotando a la plantilla. Una ministra que durante todas estas semanas no ha ido una sola vez a Cádiz a apoyar a l@s obrer@s y ni siquiera ha realizado declaración alguna sobre el conflicto.

Es evidente que quien en su día formó parte del Partido Comunista de España (PCE), no apoya a l@s trabajador@s porque eso implicaría enfrentarse a los sindicatos, con los que ella y su gobierno colaboran activamente. Sin embargo, ya se cuida de apoyar públicamente el acuerdo de UGT, ya que eso le haría aparecer aún más como una enemiga de la clase trabajadora.

Mientras la Federación de Empresas del Metal de la provincia de Cádiz (Femca) ha lanzado un mensaje de alarma. “Estamos calculando el daño económico y puede ser severo” y amenazan con la posibilidad de acogerse a Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), e incluso a un cierre patronal si la situación se prolonga y los sindicatos minoritarios no bajan los brazos.

Queda claro que l@s trabajador@s solo pueden confiar en sí mismos; deben formar comités de base, seguir ganándose la solidaridad, para oponerse a los esfuerzos de la burocracia sindical por contener y desmovilizar su lucha, pero también para enfrentarse a gobiernos como el del PSOE-Sumar, que impulsan la austeridad y la explotación para defender los intereses del capitalismo y el imperialismo. En lo inmediato, CGT ha solicitado una reunión de mediación a través del Sercla (Servicio Extrajudicial de Resolución de Conflictos Laborales de Andalucía) para el próximo 9 de julio aunque la patronal ha confirmado que solamente asistirá a esa reunión si uno de los sindicatos mayoritarios les convoca.

Desde Corriente Roja, mostramos todo nuestro apoyo y solidaridad a la heroica lucha de l@s trabajador@s del metal de Cádiz. La Bahía de Cádiz vuelve a ser hoy el epicentro de una lucha que trasciende lo laboral y se convierte en un grito por la dignidad. Hoy el Metal de Cádiz enseña a la clase obrera del Estado no sólo la dignidad sino que el camino es la lucha desmontando el relato de que la clase obrera está muerta. Una lucha que trasciende el convenio, y afecta no sólo al Metal de Cádiz sino al conjunto de la clase obrera. Porque si los trabajadores del metal de Cádiz ganan, ganamos tod@s.


¡¡VIVA LA LUCHA DE L@S TRABAJADORES DEL METAL DE CÁDIZ!!

¡¡VIVA LA LUCHA DE LA CLASE OBRERA!!

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