“1. Los extranjeros podrán ser expulsados de España, (…), cuando incurran en alguno de los supuestos siguientes:

  1. a) Encontrarse ilegalmente en territorio español(…) .
  2. b) No haber obtenido permiso de trabajo y encontrarse trabajando, aunque cuenten con permiso de residencia válido. (…)”

Artículo 26 de la Ley de Extranjería

Esta ley que de la noche a la mañana convirtió a las personas migrantes en trabajadores de segunda clase pudiendo ser expulsados o detenidos por el mero hecho de migrar fue decretada por el PSOE en1985, el partido que está en el gobierno, y sigue vigente hasta el día de hoy.
¿Pero… qué tiene que ver la ley de extranjería con las reivindicaciones de las mujeres trabajadoras? A continuación reproduciremos dos citas que responden a esta pregunta:

«Te voy a hacer los papeles, pero quiero que te quedes más horas a trabajar. Te estoy haciendo un favor», nos han dicho más de una vez», recalca Carolina Elías, presidenta de la asociación Servicio Doméstico Activo

“Eres una sin papeles y yo un señor español” Dicho por el jefe de una asistente doméstica migrante tras violarla, en una localidad de Valencia este mismo año.

Queda claro que los empresarios y “las manadas” que abusan y explotan a estas mujeres saben que si ellas denuncian corren el riesgo de ser deportadas o encerradas en un CIE (Según los datos del Gobierno, 455 mujeres fueron encerradas por migrar en 2015.).

El Gobierno, a golpe de ley de Extranjería combinado con la barrera idiomática, la dependencia económica que tiene la víctima hacia el agresor o patrón (muchas veces el mismo), una falta de red de apoyo y familiar,  el Real Decreto aprobado en 2012 por el PP que deniega la tarjeta sanitaria a “las y los sin papeles”  y el rechazo a conceder los mismos derechos que sí tiene cualquier trabajadora española, es cómplice de las violaciones, explotación, abusos y asesinatos hacia estas mujeres migrantes.

Esta realidad escalofriante queda retratada en el caso de las jornaleras marroquíes de Huelva que aun habiendo  denunciado a los freseros por abusos sexuales, éstos siguen gozando de plena impunidad y la fresa se sigue recogiendo por ellas.

 

Por desgracia, la situación de las mujeres inmigrantes “con papeles” no es mucho mejor:

Según datos del 2015, las y los trabajadores inmigrantes cobran de media un 30% menos que las y los trabajadores españoles por el mismo trabajo.

Mientras que el paro de las mujeres españolas  era de un 20%, el de las mujeres migrantes asciende a un 10% más. Una de cada tres trabajadoras migrantes está en riesgo de pobreza.

Además, tienen que aguantar todos los días el rechazo de poder tener acceso a un puesto trabajo por tener acento, una nacionalidad extracomunitaria o vestir de otra manera, no tenemos derecho a voto, ser identificadas por la policía por llevar el velo por la calle o ser acosadas por ser extranjeras en el espacio público (trabajo, escuela, etc.)

Lo más desolador es que los bulos  y los “fake news” como es de esperar son cada vez más difundidos por la ultra derecha institucional castigando y amenazando todavía más a estas trabajadoras migrantes. Y lo único que hace el Gobierno y su aliado, Podemos, es prometer sin actuar.

En el acuerdo presupuestario del Gobierno con Unidos Podemos se compromete a incluir nuevos tramos de cotización en el sector del trabajo doméstico, donde más de la mitad de las trabajadoras son migrantes, a lo largo de 2019 “como paso previo a una plena integración de Régimen General que no podrá demorarse más allá de 2021”.

Por un lado, los nuevos tramos de cotización no soluciona el problema de fondo ya que lo que se pide es que se cotice en función del salario real y, por otro, que se incluya en el Régimen General ya y acabar con el empleo sumergido para poder tener derecho a la prestación por desempleo y poder disfrutar de los mismos derechos que el resto de trabajadores.

Otra promesa que parece que se va a dilatar es la de devolver las tarjetas sanitarias a las “sin papeles” o la de cesar las devoluciones en caliente.

A nosotras no se nos olvida que los mismos que nos prometen son los que pusieron las vallas y que este Gobierno está al servicio de la Unión Europea del cementerio del mediterráneo y el racismo.

Por ello, solo podemos confiar en nuestra fuerza junto a la de nuestras compañeras y compañeros para parar la producción el 8M y que también se convierta en una huelga por las trabajadoras migrantes y racializadas, para así conquistar los derechos que aún no tenemos:

  • No a la ley de extranjería y que cierren los Cíes.
  • Por políticas públicas que sensibilicen a las mujeres migrantes sobre sus derechos sociales y políticos.
  • No queremos ni una menos.
  • Por una sanidad pública, gratuita y universal.
  • Porque se incluya el trabajo doméstico en el Régimen General.
  • Depuración de jueces machistas y racistas del sistema judicial.