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Luis, sanitario: Hay que hablar de acabar con las colaboraciones público-privadas, que las empresas están para hacer negocio y no tienen que gestionar servicios públicos

Entrevistamos a Luis, personal de mantenimiento mecánico y Delegado sindical del MATS en el Hospital 12 de Octubre de Madrid.

¿Cómo piensas que está la privatización de la sanidad pública en la Comunidad de Madrid?

Ha habido un cambio cualitativo importante. En 2012 hicieron un ataque fuerte contra la sanidad: querían privatizar seis hospitales y 27 centros de salud. Aquello se paralizó gracias a la unidad de vecinas y profesionales en la Marea Blanca, y también en los tribunales. Ahora lo que están haciendo es privatizar poco a poco, por servicios.

Yo soy trabajadora del Hospital 12 de Octubre y nos han privatizado parte del mantenimiento, el almacén general y, muy importante, la esterilización. Han metido a una empresa que lo está haciendo horriblemente mal. Nos estamos encontrando con cajas de instrumental a las que les falta material, o que llegan con restos de hueso o de sangre. Biberones que vienen con restos de material y que supuestamente están esterilizados. Hemos encontrado, y además lo hemos documentado y se lo hemos llevado a la Comunidad de Madrid, documentos que acreditan que esa empresa estaba esterilizando material de Sanitas o de clínicas privadas. Lo ha reconocido la Comunidad, pero no pasa nada: siguen haciéndolo. Se está privatizando poco a poco y acabando con todo lo público.

Dices que en el hospital donde trabajas se están produciendo privatizaciones, ¿crees que eso facilitará nuevas privatizaciones y la división de la plantilla?

Sí, es evidente. Lo he vivido en primera persona porque fui trabajadora del Hospital Puerta de Hierro hasta que se privatizó y se fue a Majadahonda. En principio íbamos a irnos todos como personal público; de repente eso cambió, se firmó a nivel sindical el traslado del personal sanitario como público y el resto como privado. Pero eso entra dentro del modelo de estos hospitales: Puerta de Hierro, Infanta Leonor, Infanta Cristina tienen todo el personal no sanitario privatizado. Y luego está el modelo Quirón —Valdemoro, Fundación Jiménez Díaz—, donde todo el personal es absolutamente privado y que se están llevando el presupuesto de la Comunidad de Madrid.

 Ahora ha salido una noticia de que la Comunidad les ha perdonado 71 millones de euros al grupo Quirón Salud. ¿Qué quieren conseguir? Potenciar la sanidad privada para que la sanidad pública no funcione y la gente acabe contratando seguros privados. Actualmente más de dos millones de personas en la Comunidad de Madrid tienen seguros privados. Lo que no fueron capaces de quitarnos en 2012 nos lo están arrebatando ahora de otra manera.

¿En tú opinión vamos hacia un modelo de privatización total, o crees que el modelo de colaboración público-privada les funciona porque genera mayor volumen de negocio para las empresas?

Yo creo que no van a ir a un modelo de privatización total porque no les interesa. Si la sanidad pública no funciona —que es lo que quieren conseguir: menos personal, más listas de espera—, al final la gente acaba yéndose a seguros privados. El negocio se mantiene mucho mejor así. Ya habéis visto el caso de Ribera Salud: los propios directores del centro dicen que van a gestionar las listas de espera de otra manera para hacer más negocio con ellas. Claro que les interesa que funcione como está funcionando. Y lo de siempre: después de privatizar servicios en 2012 y 2013, como los laboratorios, resulta que luego aparecen dirigidos por los mismos consejeros de sanidad que conseguimos que dimitieran.

¿Eso pasa en todos los servicios?

En todos los servicios. Es de sentido común: las empresas están para ganar dinero. No entiendo que se pueda hacer negocio con un servicio público. La sanidad, la educación, todos los servicios públicos tienen que ser públicos y no tienen por qué dar beneficio: tienen que dar un servicio. En cuanto entran las empresas privadas —llámalo privatización, externalización o colaboración público-privada,— al final lo que haces es un negocio con el servicio público a costa del propio servicio. A nivel laboral, las compañeras que trabajan para estas empresas son mucho más precarias que nosotras, que ya somos precarias.

Actualmente la diferencia entre hospitales públicos y privados en Madrid es enorme: unos 33-36 públicos y 70 privados. ¿Cómo ves esa tendencia?

Es la política que está utilizando la Comunidad de Madrid. Estamos en la comunidad más rica de España por PIB y al mismo tiempo en la tercera por la cola en inversión en sanidad pública. Y no solo pasa con la sanidad: planean hacer residencias de mayores y van a ser todas concertadas. De unas 500 o 600 residencias en Madrid, creo que solo 25 son públicas. Es una política sistemática de privatización, de no cubrir los servicios públicos.

¿Crees que el Estado podría hacer algo para revertir o frenar esta privatización, aunque las competencias estén transferidas a las comunidades?

Yo creo que podrían hacer varias cosas. Están preparando una ley que dicen que deroga la famosa Ley 15/97, que permite entre otras la entrada de las empresas en la sanidad pública pero creo que no la deroga realmente: solo ha cambiado el formato. Con esta Ley, la sanidad seguirá privatizándose igual. Y no es  solo por la 15/97, sino porque hay directivas europeas que también lo permiten.

Yo creo que lo que deberían hacer es destinar presupuestos finalistas: que el dinero que el Estado transfiere a las comunidades para sanidad pública no pueda derivarse a la privada. Pero más allá de esas leyes, el mensaje tiene que ser claro y comprensible para la gente: hay que hablar de acabar con las colaboraciones público-privadas, explicar que las empresas están para hacer negocio y no tienen que gestionar servicios públicos. Eso la gente lo entiende perfectamente.  También exigimos en el movimiento que como mínimo el 25% del presupuesto de sanidad vaya a atención primaria. Prevenir es mucho más barato que curar, pero aquí se potencia lo contrario: los hospitales, donde están el negocio de las farmacéuticas y de las empresas tecnológicas. Sería un avance importante, pero no la solución completa.

¿Cómo se debería organizar la lucha en defensa de los servicios públicos?

Creemos que tiene que ser una lucha desde abajo y desde la autoorganización. Los sindicatos y los partidos lo que tienen que hacer es apoyar, pero el motor tiene que venir de la gente. El ejemplo más claro fue la Marea Blanca que se puso en marcha cuando sacaron la ley de privatización, primero fueron las trabajadoras, y luego se unieron los usuarios y así es como se consiguió parar. Ahí está la clave.  Ahora mismo en Madrid se ha creado Vecinas y Vecinos de Barrios y Pueblos de Madrid: colectivos de gente que se está organizando en los barrios y haciendo concentraciones cada semana, en Villaverde, Abrantes, Latina, la zona norte. Es lo que está consiguiendo que haya una movilización continuada.  Estamos completamente de acuerdo en que hay que unificar las luchas, pero tiene que hacerse con trabajo desde abajo. No vale llegar y convocar una manifestación con un cartel lleno de logos si no hay trabajo previo en los barrios. Las cosas tienen que salir bien y ser potentes. Menos sopa de letras y más autoorganización.

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