Desde Corriente Roja damos todo nuestro apoyo y solidaridad a la lucha ejemplar de los trabajadores y trabajadoras de AIRBUS en las plantas del Estado español.
Este 25 de agosto las plantillas de AIRBUS de Getafe (Madrid), Illescas (Toledo), Albacete, Tablada (Sevilla) y San Pablo (Sevilla), recogiendo el testigo del camino que inició en julio la principal planta de la multinacional en Getafe, han retomado la huelga indefinida, a la que se espera que se sumen los trabajadores de la bahía de Cádiz a inicios de septiembre.
El intento de la burocracia sindical, encabezada por CCOO, de frenar la huelga con un acuerdo de mínimos, fue tumbado por las asambleas a principios de verano y desde entonces los propios trabajadores han ido cogiendo las riendas de la lucha. De esta forma, actualmente son las asambleas quienes toman las decisiones de lo que se acepta y de lo que se hace. Como ellos mismos expresan: «los trabajadores mandan y los sindicatos obedecen».
Se trata de una lucha que se inició por una modificación unilateral de la empresa en relación al teletrabajo y que tomó además la bandera de la recuperación del poder adquisitivo perdido en las últimas décadas, así como la tarea de mantener las condiciones de las plantillas que se incorporan en el Proyecto Bromo (tras la fusión con la francesa Thales y la italiana Leonardo).
AIRBUS es una multinacional con miles de millones de beneficios que van en aumento (creciendo en torno al 50% en lo que va de año en relación al ejercicio anterior) y que cuenta con una importante carga de trabajo, incrementada aún más a través de los planes de rearme imperialista de los que es parte el gobierno PSOE-Sumar.
En este conflicto no se puede obviar el papel del gobierno español, que realiza fuertes inyecciones de dinero a la multinacional y posee participación a través de la SEPI. Pero es que además este gobierno está compuesto y sostenido por partidos políticos que, cuando estaban en la oposición, incluían en sus programas y sus discursos la igualación de las condiciones de las contratas y subcontratas con la empresa matriz. Alrededor de AIRBUS y sus casi quince mil trabajadores se encuentra una enorme industria auxiliar con unas condiciones laborales muy inferiores a las de la multinacional. Una elevada precariedad que, al mismo tiempo que aumenta los beneficios de la matriz, presiona a la baja las condiciones laborales tanto de la una como de las otras, siendo uno de los mayores peligros a medio y largo plazo para la estabilidad laboral.
En definitiva, nos encontramos ante una lucha que puede ser clave para el conjunto de la clase trabajadora en el Estado español. No solo por ser una gran empresa de un sector estratégico como la aeronáutica, sino por tener como eje la recuperación del poder adquisitivo perdido, que es el gran problema que nos viene golpeando al conjunto de nuestra clase durante el último periodo con el drástico aumento de la carestía de la vida. Además, el otro punto central de esta lucha ejemplar es que retoma los métodos clásicos de lucha obrera con las huelgas y las asambleas al frente, siendo ésta la única vía para cambiar la correlación de fuerzas y abrir el camino para la mejora de los salarios a gran escala.
Por todo lo anterior, se hace clave arropar esta lucha, llenarla de solidaridad y ayudar en todo lo posible a su extensión y fortalecimiento. Se trata de un faro que puede servir de referente para multitud de sectores que sufren una precariedad insostenible y que no terminan de encontrar una salida digna.
¡Por el triunfo de la lucha de AIRBUS!
¡Viva la lucha de la clase obrera!

