La pandemia del nuevo coronavirus (COVID-19) continúa imparable. La ONU declaró que el problema podría alcanzar “proporciones apocalípticas”[1]. En el momento de escribir estas líneas, la cifra de infectados y muertos en el planeta supera los 439.000 y 19.600, respectivamente. Son casi 7.000 los fallecidos en Italia y 3.400 en el Estado español. Con relación a la cantidad de contagios, la OMS señaló la posibilidad de que el nuevo epicentro sea Estados Unidos, que cuenta con más de 55.000 infectados y casi 800 decesos.

La dinámica revela un panorama dramático, con perspectivas imprevisibles en todos los terrenos. Para hacerse una idea, el último brote epidémico importante en el mundo fue el de ébola, concentrado en África occidental. Esta enfermedad altamente infecciosa tardó dos años en ser “contenida” y causó aproximadamente 11.000 muertes. Menos que el COVID-19, que se disemina hace tres o cuatro meses.

En los casos graves, sobre todo entre personas con más de sesenta años o con enfermedades preexistentes, el COVID-19 causa una neumonía seria que requiere internación urgente en unidades de terapia intensiva (UTI), equipadas con respiradores mecánicos. Entre el material médico considerado básico, este equipo es determinante para lidiar con la insuficiencia respiratoria provocada por el coronavirus.

La falta de respiradores en los hospitales italianos, en el contexto de un sistema de salud que colapsó ante la demanda generada por la pandemia, fue un elemento central que llevó a que los equipos médicos tuvieran que decidir quién tendría o no la oportunidad de sobrevivir. A punto tal que, a comienzos de marzo, se estableció un límite de edad para la admisión o no de pacientes graves en cuidados intensivos. Miles quedaron simplemente librados a su propia suerte y, entre otros motivos, esto explica el alto índice de letalidad del nuevo coronavirus en la tercera economía de la eurozona.

El negocio de los respiradores mecánicos

Como ocurre en cualquier crisis del capitalismo, la burguesía mundial intentará que el costo sea pagado con el sudor y la muerte del proletariado y los sectores oprimidos. Una parte de la pequeña burguesía y sectores medios urbanos ciertamente también acusarán un duro golpe. Incluso habrá facciones de la clase propietaria que no obtendrán las tasas de lucro que aspiraban. La crisis aumentará la polarización, que antecede a la crisis del COVID-19, porque planteará de manera candente el problema de quién pierde y quién gana; quién sobrevive y quién muere.
Equipos de respiración mecánica
Dicho lo anterior, no es menos cierto que una parte de la burguesía mundial amasará inmensas fortunas especulando con la vida y la muerte de millones de seres humanos.

Ni hablar de la poderosísima industria farmacéutica, liderada por empresas estadounidenses, que estima obtener un lucro de un billón y medio de dólares hasta 2023[2]. Para esos magnates no hay crisis.

Por su importante relación con la crisis del coronavirus, nos detendremos aquí en algunos aspectos de la industria dedicada al desarrollo de tecnologías y a la producción de equipos médicos complejos, como los respiradores artificiales.

Comencemos con un ejemplo cercano. En la Argentina, la principal productora local es la cordobesa TECME. La empresa anunció –tal vez frotándose las manos– que reúne las condiciones para cubrir una demanda que creció de forma “exponencial”, alrededor de 300%, con la crisis del coronavirus. Los respiradores de UTI tienen un valor de mercado que oscila entre 20.000 y 40.000 dólares, según el modelo. Pero el promedio es de 25.000 dólares. Esto podría ofrecer una estimación de las ganancias que este sector espera acumular. Según la revista Forbes, los empresarios Paolo y su hermano Gianfelice Rocca, dueños del grupo Techint, son los hombres más ricos en Argentina, con una fortuna estimada en 4.100 millones de dólares. Si se confiscaran sus bienes y, supongamos, se pusieran a disposición para enfrentar la pandemia, podrían adquirirse alrededor de 164.000 respiradores. Si tiramos más de ese hilo, los seis individuos más ricos del país tienen una fortuna combinada que alcanza 15.000 millones de dólares ¿Cuánto podría hacerse para salvar vidas si esos recursos estuviesen a disposición de satisfacer las necesidades urgentes de la mayoría de la sociedad?

Sigamos con ejemplos de peces más gordos. “Mientras se propaga la pandemia, existe una demanda sin precedentes de material médico, en especial de respiradores”, declaró un ejecutivo de GE Healtcare, la división de salud de la General Electric (GE). Esta sí es una multinacional con todas las letras. Sus fábricas están operando las 24 horas del día. La GE Healtcare fue responsable por poco más de 16% de la facturación de 121.000 millones de dólares de la GE en 2018. Puede suponerse que esas ganancias crecerán a galope de la propagación del COVIV-19. A propósito, la GE anunció el 24 de marzo un acuerdo con la Ford y la 3M para aumentar la producción de respiradores[3].

Otra empresa interesada en aprovechar el negocio es la holandesa Philips, que entre 2014 y 2018 operó un giro hacia el mercado de equipos médicos. Y no le fue mal: sus lucros aumentaron 169%, unos 1.100 millones de euros[4].

La carrera para producir respiradores hizo que el fabricante sueco Getinge y el francés Air Liquide, también aumentaran su línea de ensamblaje. Dräger, la gigante alemana en tecnología médica asegura haber “duplicado” su producción. Löwenstein anunció que garantizará un pedido de 6.500 unidades encomendado por el gobierno alemán, que será pagado con dinero público. Siguiendo un afinado “olfato para los negocios”, esta compañía había aumentado su producción desde febrero, cuando la epidemia en China estaba en su peor momento y la propagación en escala mundial era casi un hecho.

En el mismo sentido, empresas que no son del ramo intentan reubicarse ante la crisis pandémica para aumentar sus ganancias. La poderosa industria automovilística, que está con buena parte de su capacidad ociosa, está empeñándose para reorientarse hacia la producción de respiradores y equipos médicos.

Es el caso, como adelantamos, de la Ford, la General MotorsTesla, entre otras, que ahora tienen “luz verde” por parte del presidente Trump para que fabricar respiradores. En Europa, la fabricante automotriz francesa PSA indicó que está estudiando “muy seriamente si es factible” incursionar en este rubro. Las alemanas Volkswagen y Daimler también analizan opciones. Mientras los empresarios se toman el tiempo para pensar, el Ministerio de Economía alemán comunicó que decisiones de ese tipo caben únicamente a ellos: “las empresas precisan tomar la decisión por cuenta propia”[5]. Por su parte, en la azotada Italia, Ferrari y Fiat Chrysler Automobiles conversan con el mayor fabricante de ventiladores local para entrar en ese mercado.

Otras compañías barajan la idea de diseñar nuevos modelos y hasta la impresión 3D. La holandesa Ultimaker, por ejemplo, ofrece ese tipo de impresión para producir válvulas de respiradores.

Así, mientras miles de personas mueren diariamente, un puñado de magnates especulan y lucran con la pandemia. Los Estados capitalistas, con sus gobiernos, cumplen con su papel al ofrecerles todo tipo de estímulos, utilizando dinero público.

El negocio de los respiradores mecánicos, que es solo una parte del enorme complejo de empresas multinacionales que controla la producción en el terreno de la salud, muestra y seguirá mostrando que, mientras no se liquide el capitalismo, el lucro de muy pocos estará por encima de la vida de millones.

No habrá camas de cuidados intensivos ni personal especializado para todos los casos graves

Además de los respiradores, cada lecho de UTI necesita de personal entrenado para manejarlos. Un representante del Sindicato Nacional de Anestesistas y Reanimadores franceses aseguró que los protocolos de reanimación del COVID-19 exigen colocar los pacientes boca abajo y, para ello, “se necesitan cinco personas”. Estos profesionales, por supuesto, requieren material de protección, como mascarillas, gafas, guantes, desinfectantes. Estos insumos, mucho más baratos que los respiradores, están faltando en Europa.

La clase trabajadora debe estar consciente de que mientras la producción y el abastecimiento de respiradores y material médico indispensable para enfrentar la pandemia continúe en manos del sector privado, es inevitable una escasez general. Para los sectores más pobres de nuestra clase, habrá carencia casi completa.

Esto es así porque, en el capitalismo, la salud no es un derecho humano sino una mercadería a la que solo pueden acceder aquellos que pueden pagar por ella. Por eso, en momentos como este, acabar con este sistema de producción es cuestión de vida o muerte.

En el Brasil, la principal economía de Sudamérica, en 2019 existían 106.800 camas hospitalarias disponibles, incluyendo las de internación “común” y las de UTI (aproximadamente 60.000), la mayor parte de ellas en las regiones más ricas, en el sureste del país. Según David Uip –coordinador de la campaña contra el coronavirus del Estado de São Paulo, el más afectado por la pandemia–, 90% de esas camas se encuentran ocupadas por casos ajenos al COVID-19. El propio gobierno de São Paulo advierte que el pico de contagios ocurrirá entre abril y mayo: 20% de la población podría infectarse, es decir, 9.200.000 personas. Pero, entre bastidores, las autoridades sanitarias no descartan que ese índice alcance 60%, unas 27.200.000 personas[6].

La Asociación de Medicina Intensiva Brasileña alertó que, en los epicentros de la pandemia, el promedio de la demanda alcanzó 2,4 camas de UTI por 10.000 habitantes. Esto representa casi el doble del promedio existente en el sector público brasileño, del cual depende 80% de la población[7]. De cualquier manera, las condiciones para un colapso están servidas: 60% de los municipios brasileños no cuentan con respiradores en la red pública de salud[8].

La perspectiva empeora cuando se sabe que, en los casos graves de COVID-19, el período de ocupación de una cama de UTI, con su respectivo ventilador artificial, puede llegar a 20 días.

Esta macabra perspectiva, en realidad, no debería sorprender, puesto que es resultado directo de décadas de neoliberalismo y desmonte deliberado del sistema público de salud brasileño, el SUS. Según el DataSus, en la última década hubo una reducción de 5% de los lechos[9]. Investigadores de la Universidad de Oxford, en un estudio preliminar, estimaron que el Brasil podría registrar 478.000 muertos[10]. Un informe de la ABIN, la agencia de inteligencia brasileña, pronostica más de 200.000 infectados y 5.500 muertos hasta el 6 de abril, según informó The Intercept[11]. En el resto de Latinoamérica, la situación no debe ser diferente.

Según proyecciones de un estudio realizado en Harvard, entre 40 y 70% de la población en todo el mundo será contaminada: esto significa entre 3.100 y 5.500 millones de personas[12]. Del total de contagiados, se prevé que 15% de los casos requerirá internación hospitalaria y cerca de 4% perecerá.

Europa está demostrando toda la incapacidad del capitalismo imperialista para lidiar con la pandemia. En Estados Unidos, posible nuevo epicentro, la clase trabajadora y sus sectores más pauperizados pagarán las consecuencias de la ausencia de un sistema público de salud. Los hospitales de EEUU cuentan con 62.000 respiradores mecánicos a disposición, a los que podrían sumarse otros 99.000 considerados obsoletos y que están almacenados, según informó la Society of Critical Care Medicine[13].

Si esa es la realidad en los países imperialistas, ¿qué puede esperarse en los países capitalistas periféricos?

De acuerdo con el censo realizado en 2019 por la consultora Global Health Intelligence (GHI), la infraestructura básica de los hospitales de casi todos los países latinoamericanos es completamente deficiente. Si tomamos los datos de disponibilidad de respiradores mecánicos, encontramos, entre otros, que México cuenta con 16.739; Argentina con 5.777; Colombia con 6.293; Chile con 1.737; Bolivia con 750; Guatemala con 528; Panamá con 488; Costa Rica con 298 equipos. No es difícil advertir que esos números no darán cuenta de una posible demanda de 15% de pacientes provenientes de los grupos de riesgo definidos por las características del COVID-19. En todos los casos, insistimos, se asume que 80% de las camas y los respiradores ya están ocupados por otros motivos[14].

El caso de Haití, la nación más pobre de las Américas, es calamitoso, y el COVID-19 puede resultar incontrolable. Dos tercios de su población sobrevive en condiciones infrahumanas, sin comida, sin agua potable ni acceso a jabón. El cólera es endémico y, en su último brote, dejó 10.000 muertos. Los altos índices de desnutrición, de infectados con VIH y tuberculosis elevan la cantidad de personas inmunodeprimidas. Un informe realizado por la Fundación St. Luke y el Centro Médico de Maryland en 2018 alertó que, con una población superior a 10.000.000, solo había 90 camas disponibles para cuidados intensivos. De ellas solamente 45 contaban con asistencia respiratoria[15].
Puerto Príncipe. Foto: DOMINIC CHAVEZ (WORLD BANK)
Un programa socialista para enfrentar la pandemia de COVID-19

No existe salida efectiva para la clase trabajadora mientras la salud esté en manos de la clase capitalista. Para los ricos, que pueden ser atendidos de la mejor manera posible, la vida de millones de trabajadores no importa. Un empresario brasileño, dueño de una red de restaurantes, hace unos días tuvo un ataque de sinceridad y afirmó que el Brasil no podía parar por “cinco o siete mil muertes”[16]. Esta es la lógica del capitalista. Lo importante es seguir produciendo, lucrando. Lo demás no importa, no pasará de un “daño colateral”. La clase trabajadora, para los ricos, es carne de cañón. Como planteamos en otro texto, no existe término medio: o ellos, o nosotros[17].

La única salida realista y coherente para la defensa de la vida de millones de personas es la expropiación, sin indemnización y bajo control obrero, de los principales resortes de la economía mundial. En medio de la pandemia, especialmente de los complejos industriales farmacéuticos y destinados a la producción de equipos médicos, como lechos, respiradores, máscaras, gafas, guantes, alcohol, y todo lo necesario para enfrentar el virus.

Es urgente confiscar estos sectores que están en manos de un puñado de magnates y ponerlos a funciones sobre la base de un plan económico obrero y socialista.

Es imperioso, entre muchas otras medidas, una inversión pesada en investigación científica. Liberando la ciencia y el desarrollo tecnológico de la mezquindad capitalista, será posible avanzar de manera más rápida y eficaz hacia posibles alternativas de inmunización o nuevos modelos de respiradores, más baratos y aptos para una producción en gran escala.

De la misma forma, como señalamos en otras publicaciones, es necesario luchar por medidas que garanticen un aislamiento social efectivo para la clase trabajadora, sin pérdidas de empleos ni rebajas salariales.

Notas:

[1] Consultar: <http://g1.globo.com/globo-news/globo-news-em-pauta/videos/t/todos-os-videos/v/onu-fala-em-pandemia-de-proporcoes-apocalipticas/8428454/>.

[2] Consultar: <https://guiadafarmacia.com.br/estudo-iqvia-mercado-farmaceutico-global/>.

[3] Consultar: < https://www1.folha.uol.com.br/colunas/painelsa/2020/03/ford-quer-elevar-producao-de-respiradores-com-3m-e-ge.shtml?origin=folha>.

[4] Consultar: <https://exame.abril.com.br/negocios/para-a-philips-inovacao-medica-se-antecipa-a-regulamentacao/>.

[5] Consultar: <https://oglobo.globo.com/economia/coronavirus-alemanha-pede-fabricantes-de-automoveis-que-produzam-equipamentos-medicos-1-24321252>.

[6] Consultar: <https://brasil.elpais.com/politica/2020-03-22/coronavirus-no-brasil-segue-a-curva-de-paises-europeus-e-sao-paulo-preve-ate-9-milhoes-de-infectados.html>.

[7] Consultar: <https://www.poder360.com.br/governo/sus-nao-tem-leitos-de-uti-para-enfrentar-coronavirus-diz-jornal/>.

[8] Consultar: < https://saocarlos.clubefm.com.br/noticias/60-dos-municipios-brasileiros-nao-tem-respiradores-mecanicos>.

[9] Consultar: <https://g1.globo.com/sp/sao-paulo/noticia/2020/03/21/queda-no-numero-de-leitos-e-pico-de-internacoes-por-doencas-respiratorias-em-abril-e-maio-sao-desafios-diante-de-coronavirus-em-sp.ghtml>.

[10] Consultar: <https://theintercept.com/2020/03/16/coronavirus-estudo-mortos-bolsonaro/>.

[11] Consultar: <https://theintercept.com/2020/03/24/coronavirus-abin-projeta-mortes/?fbclid=IwAR2YHpMk_etoJrgl-u4vhZud9oBR39Em7UF5G2istkK8Pu3-Gy5T9Uz0b4Q>.

[12] Consultar: <https://www.businessinsider.com/coronavirus-outbreak-could-hit-3-billion-adults-harvard-expert-2020-3?r=US&IR=T>.

[13] Consultar: < https://www.forbesargentina.com/como-planean-aumentar-su-produccion-los-fabricantes-de-respiradores/>.

[14] Consultar: < https://interferencia.cl/articulos/exclusivo-asi-esta-preparada-america-latina-para-el-covid-19-en-cuanto-infraestructura>.

[15] Consultar: <https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-51984658>.

[16] Consultar: < https://istoe.com.br/dono-do-madero-diz-que-brasil-nao-pode-parar-por-5-ou-7-mil-mortes/>.

[17] Consultar: <https://litci.org/es/menu/mundo/europa/estado-espanol/covid-19-o-ellos-o-nosotros/>.