En este texto, queremos explicar las diferencias políticas que este conjunto de compañeros/as ha levantado en los últimos meses dentro de la organización, acercándose cada vez más a las posiciones de la CRT y su organización internacional —Fracción Trotskista (FT-CI) y, recientemente renombrada, Corriente Revolución Permanente (CRP-CI)— a las que finalmente se han ido. Lo han hecho además rompiendo públicamente bajo una “nueva” denominación, Corriente Roja Cuarta Internacional, lo que muestra su incapacidad para aceptar que han quedado en minoría en nuestro partido y es expresión de una metodología que no hace más que crear confusión . Esta ruptura solo se entiende por las importantes diferencias políticas, programáticas y también metodológicas en la lucha de clases y en la construcción, que explican por qué Corriente Roja y la CRT somos organizaciones distintas.

Por: Corriente Roja

Vivimos un mundo complejo marcado por la crisis del orden mundial surgido tras la segunda guerra mundial, el militarismo, el auge de la ultraderecha, el agravamiento de la catástrofe medioambiental en todo el mundo y la exacerbación de una crisis capitalista que es global y en la que vemos como las principales potencias imperialistas se reparten el mundo ante nuestros ojos. En ese contexto en que la barbarie capitalista se profundiza día a día, adquiere aún más relevancia, como dijo Trotsky, que la crisis de la humanidad es la crisis de su dirección revolucionaria. En última instancia, las diferencias que expondremos reflejan dos programas y estrategias diferentes para reconstruir una dirección revolucionaria mundial, que permita a la clase trabajadora y los oprimidos del mundo, triunfar en la tarea de destruir el capitalismo.

Sobre las luchas democráticas y de liberación nacional y las tareas de los revolucionarios

El marco de muchas de las diferencias que llevaron a esta ruptura de un sector muy minoritario de Corriente Roja, es el de cómo brindar apoyo a las luchas democráticas y de liberación nacional, y cómo articularlas con la lucha por el socialismo en un proceso combinado (lo que el movimiento trotskista entiende como el proceso de revolución permanente). En la práctica, esas diferencias nos han llevado a no poder hacer unidad de acción con esta organización, por ejemplo, en los procesos de la Primavera Árabe, o ahora en la guerra de Ucrania.

Mientras que la FT-CI se rehúsa a intervenir decididamente en las luchas de las masas por reivindicaciones democráticas y antiimperialistas a menos que éstas ya hayan asimilado el programa socialista, nosotros reivindicamos el legado del movimiento socialista revolucionario que desde Lenin afirma que es una obligación de los revolucionarios apoyar incondicionalmente las luchas de liberación nacional contra las agresiones imperialistas, participar en ellas teniendo un lado claro en las barricadas, y desde ahí, organizar a los sectores trabajadores de manera independiente y formular un programa de independencia de clase y socialista. 

En nuestra opinión, es un gran error condicionar la participación o el apoyo a las luchas democráticas de las masas a que éstas ya tengan una conciencia socialista. De poco sirve tener un programa “correcto” en abstracto, divorciado de los movimientos de lucha. Nuestra tarea es llevar y articular el programa con los sectores proletarios y populares de vanguardia en lucha por su liberación y movilizar al proletariado mundial y la juventud para apoyar esas luchas. Es decir, tender puentes entre las necesidades inmediatas de las masas, partiendo de su realidad y participando en ella, y las medidas socialistas necesarias para llevarlas a cabo. Lo que los trotskistas llamamos el método del programa de transición.

En Corriente Roja y la LIT-CI comprendemos que, para hacer avanzar los procesos revolucionarios hacia una salida socialista, debemos intervenir en ellos, ubicándonos del lado de las masas trabajadoras, apoyando sus reivindicaciones democráticas y de liberación nacional, conectándolas con las consignas transitorias y socialistas, y buscando desarrollar la acción independiente de la clase trabajadora. Esa tarea solo es posible desde la participación y la solidaridad en su  lucha por la liberación, no dando lecciones desde afuera.

Para entender los procesos complejos de liberación nacional hoy, que tienen múltiples contradicciones, reivindicamos no sólo la política de los Bolcheviques y los primeros cuatro años de la Tercera Internacional en relación a la lucha anticolonial, también el legado de los primeros años de la Cuarta Internacional y del SWP, que adoptaron una posición principista en guerras de liberación nacional en las que imperialismos rivales intervenían, como lo fueron la Segunda Guerra Italo-Etiope (1935-1936) y la Segunda Guerra Chino-Japonesa (1937-1945). Ambas guerras se dieron en el preludio de la Segunda Guerra Mundial y tienen paralelismos con la guerra en Ucrania hoy, ya que en ambas se combinan las tareas de liberación nacional con las de enfrentar a todos los imperialismos y sus planes de rearme. También tenemos una comprensión distinta de cómo defender el derecho de los sectores oprimidos en su lucha por la liberación y, en particular, de lo que significa la necesaria solidaridad internacionalista que los revolucionarios deben tener con el pueblo palestino en lucha.

Unas diferencias políticas que se evidencian en el Estado español

Las diferencias con las  FT-CI se expresan en el programa revolucionario para el Estado español. Los compañeros que se han ido no fueron capaces de escribir una sola línea de crítica sobre el programa de Corriente Roja para la revolución socialista en el Estado Español, elaborado y aprobado de forma colectiva por todo el partido en 2024, a pesar de que su creciente identificación con  las posiciones de la CRT les llevaba por la vía de los hechos a abandonarlo.

En la lucha del pueblo catalán por su autodeterminación, Corriente Roja apoya la lucha por la república catalana como parte de la lucha contra el Régimen del 78, de la batalla por una Unión libre de repúblicas socialistas ibéricas y de los Estados socialistas de Europa. Una política que se apoya con firmeza en la metodología y los principios defendidos por los trotskistas en el levantamiento de Catalunya de 1934.

Este es hoy un punto programático que choca con el régimen y puede desestabilizarlo, como se demostró en 2017. La República catalana es una consigna que la clase trabajadora debe asumir como propia si quiere ganar a los sectores medios independentistas y hegemonizar el papel dirigente, canalizando y uniendo el descontento social en Catalunya y en todo el Estado, hacia la revolución social.

La CRT en cambio, rechaza levantar esta consigna como reivindicación democrática del programa de transición hacia el socialismo en el Estado Español. Tampoco apoya  la consigna general de “República” para el Estado Español. Para ellos, estas consignas son una expresión de una visión etapista de la revolución y no una parte del programa para la revolución socialista. Según la FT-CI, la única consigna de república a defender solo puede ser la “república socialista”. 

Diferencias que nos separan en la lucha de clases internacional

Las contradicciones del proceso en Siria

Si bien el proceso que llevó a la caída de la dictadura sanguinaria de Bashar al-Assad en Siria ha sido muy contradictorio, nuestra actitud no ha sido despreciar el papel de las masas sirias en ese avance, como sí lo hace la FT/CRT. La disputa por el proceso abierto tras la caída de al-Assad, en contra del HTS y su proyecto de reconstrucción del Estado burgués, pasa por acompañar al movimiento popular sirio, que hunde sus raíces en el proceso revolucionario que en 2011 enfrentó por primera vez a la dictadura, revigorizado hoy por los miles de prisioneros políticos liberados y los millones de sirios que han podido retornar a sus hogares. Solo así vamos a poder confrontar las expectativas iniciales del pueblo sirio en el nuevo régimen y defender un programa socialista que incluya, entre otras demandas, la autodeterminación del pueblo kurdo.

La FT/CRT tampoco puede conectar la lucha antiimperialista de la resistencia ucraniana contra el ocupante ruso con la caída de Bashar al-Assad. La FT/CRT dice, y con razón, que el gobierno del HTS abraza al imperialismo estadounidense, pero no reconoce que la dictadura de al-Assad era sostenida por otro imperialismo, el ruso, ya que no caracteriza a Rusia como imperialista.

Ante los cambios de las últimas décadas en la cadena de dominación imperialista y en el orden mundial, Corriente Roja y la LIT-CI, en cambio, llevamos años inmersos en una actualización programática que nos ha llevado a identificar a Rusia y China como nuevas potencias imperialistas (con China como el gran imperialismo emergente en disputa con EE. UU).

La guerra de liberación nacional en Ucrania

Nuestra posición de apoyo incondicional a la resistencia ucraniana contra la agresión imperialista de Putin, con un programa que nos diferencia y confronta con el gobierno burgués de Zelenski y enfrenta los planes de los imperialismos estadounidense y europeo, fue reafirmada en el XVI Congreso Mundial de la LIT-CI. Consideramos la guerra en Ucrania como “una guerra de liberación nacional contra la invasión contrarrevolucionaria de las tropas de Rusia en respuesta al triunfo del proceso revolucionario de Maidan en 2014, en un contexto de aumento de las rivalidades interimperialistas entre, por un lado, China, un país con fuertes lazos económicos con Rusia ocupante, y, por otro lado, los EE. UU., que cuentan con el bloque de la OTAN. Una guerra atravesada por muchas dinámicas y contradicciones, donde la lucha por la liberación nacional frente a la ocupación rusa  ha sido, desde el inicio, la que jerarquiza el proceso.” 

La FT hoy no apoya la lucha de la resistencia ucraniana, ya que caracteriza el conflicto como una guerra “proxi” o una “guerra por delegación” entre la OTAN y Putin, y, por lo tanto, una guerra en esencia imperialista o reaccionaria. En nuestra opinión, esta caracterización es errónea porque ignora completamente tanto a la resistencia ucraniana actual como sujeto social y político en la guerra, como a la larga historia del movimiento ucraniano de liberación nacional contra el imperio ruso. La FT acaba tomando una posición de abstencionismo político en uno de los principales de conflictos hoy, coincidiendo, desafortunadamente, con toda la izquierda estalinista/castrochavista que esgrime el argumentario putinista para legitimar la invasión, como si Rusia tuviera carta blanca al tratarse de un bastión antiimperialista contra la OTAN y los EE. UU.

Su política errada es fruto de su incapacidad para definir a Rusia como imperialista y, sobre todo, de su dificultad para entender cómo, en la práctica, la lucha de la resistencia ucraniana contra Putin se combina con la lucha contra el gobierno proimperialista y antiobrero de Zelensky. Nuestro programa explica esa combinación de tareas democráticas y socialistas y ha logrado acercar a camaradas del movimiento obrero y de la juventud ucraniana a nuestro programa y organización. Para ello, han sido clave nuestras campañas de solidaridad internacional con la resistencia ucraniana, como la llevada a cabo con los mineros de Kryvyi Rih o por la Ukraine Solidarity Network en EE. UU.

Tampoco nos convence el argumento que sostienen sobre la conciencia de la clase trabajadora ucraniana, que, para ellos, sería pro-UE/OTAN sin considerar las contradicciones de dicha conciencia y su evolución en el tiempo, como si esta fuera idéntica a la de los oligarcas capitalistas. De nuevo, como en Siria, renuncian a disputar esa conciencia al negarse a apoyar la tarea inmediata de la clase trabajadora ucraniana: resistir una invasión militar del segundo ejército más grande del mundo.

Sobre la solidaridad incondicional con la lucha del pueblo palestino

Coincidimos con la FT/CRT, como lo hacemos con otros sectores del movimiento, en defender la lucha por la liberación del pueblo palestino, en oponernos al proyecto colonial del Estado sionista de Israel y, por lo tanto, en rechazar la solución de “los dos Estados”. Si bien coincidimos en ese eje estratégico, tenemos una comprensión distinta de lo que implica la solidaridad incondicional con la lucha de los oprimidos. Eso significa, como afirmamos en nuestra resolución sobre Palestina, “dar un apoyo incondicional a las acciones de la Resistencia Palestina contra Israel y el imperialismo por todos los medios necesarios,  y el rechazo de la clasificación de Hamás y la resistencia palestina como terroristas y de la condena de sus acciones como lo exigen tanto el imperialismo como las corrientes reformistas.” 

Podemos tener diferencias tácticas y estratégicas con los pueblos oprimidos en lucha, pero nuestra obligación es defenderlos de las agresiones imperialistas, y de las campañas de propaganda y represión que buscan de manera sistemática su deslegitimación y desmoralización, Por eso consideramos un error importante que la FT/CRT  rechace públicamente  los métodos de la resistencia palestina durante el 7 de octubre, y se una a la “condena” de las acciones de la resistencia que han promovido y exigido todos los gobiernos imperialistas occidentales. En lugar de capitular a esa presión, que sólo facilita la represión del movimiento, es obligación nuestra explicar los orígenes históricos y sociales de la violencia en la región y apuntar al Estado genocida de Israel y a sus aliados como los verdaderos responsables políticos de las muertes de decenas de miles de civiles.

Como estamos comprobando, el esquematismo de la FT/CRT, por el que añoran revoluciones proletarias encabezadas por partidos bolcheviques en cada acontecimiento de la lucha de clases, les hace cometer errores programáticos gravísimos. Además del rechazo a los métodos de la resistencia palestina durante el 7 de octubre, en las publicaciones de su sección francesa  (Revolution Pérmanent) encontramos la propuesta de confraternización de la clase trabajadora israelí (mayoritariamente sionista) con la clase trabajadora palestina, que para RP, sería “la única posibilidad de emancipación para ambos pueblos”. 

Una metodología destructiva para la reconstrucción de la dirección revolucionaria mundial 

Otra cuestión polémica con la FT-CR es la metodología con la que abordamos la reconstrucción de un partido mundial para la revolución, la IV Internacional. Corriente Roja y la LIT-CI nos consideramos un instrumento al servicio de la construcción del partido revolucionario y con todos los errores que podamos cometer, aspiramos a construirnos en el movimiento obrero para contribuir a la victoria de nuestra clase sobre el capitalismo y a acabar con toda opresión y explotación.

¿Infiltración para la destrucción o debate fraternal y unidad de acción para la reconstrucción?

Una de las vías para la reconstrucción de una dirección revolucionaria es la fusión de distintos partidos o corrientes. Para ello reivindicamos la metodología que utilizó Trotsky para la construcción de la IV Internacional con otras organizaciones: partir de la discusión de los hechos más significativos de las luchas de clase: los acuerdos, el estudio en común de las diferencias y la participación conjunta en la lucha de clases. Todo ello sólo es posible si se realiza de una forma paciente y con total honestidad y fraternidad. Esa fue la metodología que la LIT-CI ha llevado a cabo en varias fusiones exitosas, como la de los camaradas italianos del PdAC en 2008 y, más recientemente, la de dos grupos revolucionarios en EE. UU.que en 2022 se integraron en Workers’ Voice, y siguen discutiendo seriamente con sectores de vanguardia.

La FT/CRT también reivindica formalmente este método, pero nuestra experiencia con ellos confirma que no lo lleva en absoluto a la práctica. En nombre de la “reconstrucción de la IV Internacional de Trotsky”, la CRT/FT actúa con una metodología opuesta a la del revolucionario ucraniano: en lugar de entablar debates honestos y leales con las organizaciones de la izquierda revolucionaria, busca atacarlas para su propia autoconstrucción.

La primera evidencia de ello son sus llamados vacíos a la “unidad del trotskismo”; no buscan sino fracturar organizaciones que están al servicio del movimiento obrero y la revolución socialista. Son vacíos porque sistemáticamente van acompañados de polémicas públicas contra el resto de organizaciones que nos reclamamos trotskistas, partiendo de una metodología equivocada, que consiste en atribuir a un oponente una posición que no defiende y, a partir de ahí, polemizar con esa posición ficticia, y sin realizar jamás autocrítica alguna sobre sus posiciones y comportamientos. Esto sectariza y esteriliza los debates necesarios, que podrían desarrollarse con un método sano entre corrientes. La Liga Internacional de los Trabajadores, organización de la cual Corriente Roja somos su sección en el Estado español, hemos sufrido estos ataques en los últimos meses, a los que hemos respondido en artículos como El programa y la revolución: una polémica con la FT. En nuestro último artículo de polémica con ellos, explicamos que este método responde más a objetivos autoproclamatorios de autoconstrucción que a un real interés por discutir o por tener compromiso con la verdad.

No por casualidad su corriente internacional se venía llamando Fracción Trotskista hasta el mes pasado (cuando cambiaron su nombre a Corriente Revolución Permanente), reflejando que actúan como si el conjunto del movimiento fuese su campo fraccional. Esta concepción se expresa en su dificultad para participar en organismos de unidad de acción como sindicatos o asambleas del movimiento, a las que suelen contraprogramar, sobre todo en el movimiento estudiantil, sus asambleas “abiertas” ultraizquierdistas, en nombre de su site IzquierdaDiario o sus distintas organizaciones juveniles/feministas (Contracorriente y Pan y Rosas). 

La CRT/FT nos ha tratado como a una organización reformista o centrista incorregible. Para ellos, toda la izquierda revolucionaria que no comparta sus tesis y su dirección es susceptible de sufrir sus métodos fraccionales. Así se han comportado con nosotros.

Sin duda, la máxima expresión de los métodos destructivos de la CRT/FT es la realización sistemática de entrismo en otras organizaciones revolucionarias. El entrismo fue una táctica propuesta por Trotsky en los años 30 para ganar desde dentro a los sectores que empezaban a asumir posiciones revolucionarias dentro de partidos obreros reformistas, como fue el caso de las juventudes del PSOE en los años 30. Cuando se realiza sobre organizaciones revolucionarias es la máxima expresión de deshonestidad y desprecio hacia la lucha del movimiento obrero por construir herramientas que le permitan destruir el capitalismo.

Es la segunda vez que Corriente Roja, en nuestra corta vida como partido, sufre entrismo por parte de la CRT. Y decimos que la CRT/FT ha vuelto a hacer entrismo en Corriente Roja porque el principal dirigente del sector que hoy rompe con nuestra organización, Ángel Luis Parras, lleva meses organizándose con ellos para llevar a cabo una lucha fraccional “despiadada y tajante” , llegando al punto de participar en el reciente congreso mundial de la FT, cuando aún no había roto con nuestra organización. 

Abrazando la “cultura partidaria” de la CRT/FT, la dirección de la fracción que, por quedarse en minoría, hoy rompe con Corriente Roja antes de la celebración de nuestro Congreso Extraordinario, ha pretendido atacar el avance teórico-programático de la LIT-CI  reflejado en su Congreso, su máximo organismo de representación y discusión democrática. 

¿Caudillismo anquilosado o renovación de la dirección? 

El XVI Congreso Mundial de la LIT representó, precisamente, la consolidación de un  avance teórico-programático de gran calado en aspectos centrales de la lucha de clases en los que llevábamos un gran retraso. Prueba de ello son nuestras nuevas tesis sobre opresiones, que haremos públicas proximamente, la caracterización de China y Rusia como imperialistas, o las tesis sobre la catástrofe ambiental aprobadas en el XVI Congreso Mundial, temas en los que la FT-CI apenas empieza a avanzar. Este avance ha sido posible por el surgimiento de una nueva dirección de la LIT-CI que integra cuadros con mayor experiencia y una nueva generación de militantes, y que también representa una fusión con los distintos sectores del trotskismo que se están acercando para reconstruir una internacional capaz de actualizar nuestro programa para dar una respuesta a los principales cambios de nuestra realidad, y recuperar una metodología sana para militar.

La dirección del sector que hoy rompe con Corriente Roja acusa a la LIT-CI y a la nueva dirección de nuestro partido de “deriva burocrática” por reivindicar nuestro XVI Congreso Mundial, que resolvió, democráticamente, separar a la dirección de la fracción permanente que desde hacía 5 años venía torpedeando nuestros avances teóricos-programáticos. A pesar de tener posiciones políticas radicalmente opuestas, la coincidencia de ambas fracciones en esta acusación, cuando los dirigentes de ambas habían sido elementos centrales de la dirección histórica de la LIT-CI, hace necesaria una reflexión sobre el problema del relevo de la dirección y del caudillismo. 

Hablamos de caudillismo para referirnos a una forma de funcionar donde “los grandes dirigentes” dirigen la organización imponiendo posiciones políticas, tomando decisiones por fuera de los organismos y atropellando el funcionamiento sano y democrático de estos. Los caudillos normalmente operan priorizando las relaciones personales y su supuesto prestigio, por encima de los debates honestos en los organismos, formando pues camarillas en la dirección, e impidiendo construir nuevos militantes sólidos de dirección, en particular si tienen diferencias políticas u otra manera de actuar. Como ocurre ahora, en aquellos casos en que los grandes dirigentes son derrotados en sus posiciones políticas, se lanzan a la lucha fraccional ante la incapacidad de asumir las posiciones de la mayoría del partido.

Esta lucha fraccional ha pretendido arrollar al proyecto de renovación política de nuestra dirección, como parte del relevo de la dirección histórica de Corriente Roja. Una renovación de la dirección que se asentaba en la actualización programática de la LIT-Ci y en la elaboración del programa de CR para la revolución socialista en el Estado español. Por eso, por mucho que le pese a la FT/CRT, ni Corriente Roja ni la LIT-CI estamos en un punto muerto. 

Seguimos luchando por construir un partido para la revolución socialista en el Estado español y el mundo 

Esta ruptura es expresión de un fenómeno que se está dando en toda la izquierda internacional: el choque entre las viejas guardias en las filas comunistas y las nuevas generaciones de revolucionarios, un fenómeno que, sin duda, es muestra de un proceso de reorganización y de partidos vivos que trabajan para intervenir correctamente en la lucha de clases. 

Corriente Roja seguiremos construyendo una organización que forma parte y apoya las justas luchas de la clase trabajadora de todo el mundo, que enfrenta el imperialismo, tenga la cara que tenga y que sea capaz de combatir las opresión y explotación que sufre la clase trabajadora en conjunto. Continuaremos firmes al lado de nuestra clase, con una nueva generación a la cabeza, al servicio de la lucha por la revolución socialista, abiertos al diálogo y la discusión fraternal con todas aquellas personas y organizaciones que crean firmemente en la necesidad de emprender esa tarea.

Este es un llamado a todo luchador/a y activista a construir esta organización con nosotras, porque el camino por recorrer es largo, y solo organizadas internacionalmente podremos avanzar hacia una transformación socialista de la sociedad. ¡Únete a Corriente Roja!