¡Por un Primero de Mayo solidario e internacionalista!

Salimos este 1º de Mayo para denunciar el discurso de los gobiernos de que la pandemia ya está superada y su política sanitaria tratando de convencernos de que “hay que aprender a convivir con el virus y normalizarlo”. Estamos lejos de haber derrotado a la pandemia, y de poner los medios necesarios para que esta situación no se vuelva a reproducir, con una mutación del Covid o por otra pandemia diferente.

En estos dos años de pandemia, los gobiernos han hecho todo lo que está en su mano para destruir los Servicios Públicos, que son la herramienta necesaria para combatir una pandemia. Estamos sufriendo el desmantelamiento de la Sanidad Pública, se sigue fomentando la Educación privada en detrimento de la pública, la protección social es insuficiente y no llega a todo el mundo que la necesita, y un largo etcétera que podríamos añadir.

Las consecuencias de la pandemia continúan y han supuesto un retroceso generalizado en los salarios y en nuestras condiciones de vida y la pérdida de conquistas de los sectores más oprimidos. Por poner sólo un ejemplo, la fuerza de trabajo femenina disminuyó en más de una década, su participación en el mercado de trabajo. El racismo, la lgbtifobia, el machismo y la xenofobia adquieren ya formas bárbaras.

Por si esto fuera poco, celebramos este 1º de Mayo, Día internacional de la clase trabajadora, en medio de la bárbara agresión nacional de Putin a Ucrania. Una invasión que el pueblo de Ucrania enfrenta de forma heroica, y que está provocando una aceleración de la crisis económica y social a escala global, alimentando e impulsando el proceso inflacionario que ya estaba en marcha.

Una inflación que devora los salarios y una Reforma Laboral y de las pensiones que nos condenan a la pobreza

En el Estado español, la inflación escaló en marzo hasta el 9,8%; la más alta desde 1985. Aunque la subida de los precios no es nueva, nunca en un solo mes desde la crisis mundial del petróleo se habían encarecido tanto los precios de productos básicos en la cesta de la compra. Mientras, la luz no ha dejado de subir y amenaza con seguir haciéndolo. Esto acentúa la pérdida de poder adquisitivo para la clase trabajadora, porque los salarios de miseria siguen sin cubrir el coste de vida. 

La previsión del Banco de España es que la inflación media de 2022 se disparará hasta el 7,5, pero solo 1,2 millones de trabajadores/as tienen una cláusula de garantía salarial en sus contratos y, los convenios colectivos que se firman lo hacen con subidas medias del 2,26%. Una pérdida de poder adquisitivo que se suma a la ya sufrida en 2021.

A esta inflación desbocada, se le añadió un nuevo incumplimiento del gobierno. Lejos de derogar la Reforma Laboral de Rajoy, la ministra Yolanda Díaz, aplico una nueva Reforma Laboral, que dejó intactos todos los mecanismos de despido masivo y barato de las Reformas Laborales de Rajoy (2012) y la precedente de Zapatero (2010), a las que la clase obrera mostró su más absoluto rechazo con sendas Huelgas Generales. Debemos salir a la calle a manifestar nuestro rechazo a la estafa de la última Reforma Laboral.

Mientras, la gran banca española obtuvo beneficios de casi 20.000 millones de euros en 2021, los mayores desde 2007. Las energéticas del IBEX 35, por su parte, cuadriplicaron su beneficio. En total, las grandes multinacionales del Estado español que cotizan en bolsa han obtenido, el año pasado, los mayores beneficios de la historia: 64.021 millones de euros. Son estas grandes multinacionales, no sólo las de las vacunas, quienes se están haciendo de oro, aumentando el capital financiero de forma desorbitada con la pandemia y ahora con la guerra y la escalada armamentística, así como con la especulación y acaparamiento de materias primas y de productos básicos.

¿Unidad frente a la crisis?: más dinero para los ricos, más pobreza y sufrimientos para la clase obrera

Con este panorama, una de las pocas movilizaciones contra el Gobierno fue el paro en el sector del transporte, que expresaba la situación de desesperación de los autónomos, ante la subida de los carburantes, además de ser una lucha por otras demandas básicas. Volvió a resolverse por el Gobierno en favor de las grandes patronales. Fue una lástima que sus reivindicaciones cayeran en saco roto y los sindicatos mayoritarios (CCOO y UGT) no aprovechasen para movilizar a la clase obrera y exigir al gobierno el aumento de los salarios por el aumento del coste de la vida.

Ante el agravamiento de la crisis económica, el Gobierno aprobó a finales de marzo un plan de choque de 16.000 millones de euros «contra los efectos de la guerra». Un plan de choque, cuyas escasas medidas llamadas eufemísticamente de «escudo social», son totalmente insuficientes.

El límite del 2% a las subidas de unos alquileres por las nubes, la subida de la limosna que supone el Ingreso Mínimo Vital en un 15% ¡durante tres meses!, la rebaja del IVA y el bono eléctrico en las desorbitadas facturas de la luz y el gas, o la bonificación general de 20 céntimos en cada litro de combustible, no son solución a los problemas de fondo que padecemos la clase trabajadora. Hablar de «prohibición de los despidos» a las empresas, con esta Reforma Laboral, es sencillamente una burla 

Sánchez nos habla de sacrificio y de que hay que “apretar los dientes”. Pero sus propuestas de “unidad nacional” y de hacer repartir el coste de la crisis, significan una vez más, el rescate a las grandes empresas, a costa de mayor flexibilidad y miles de millones de dinero público. 

Recuperar el espíritu de lucha del 1º de mayo

Frente a ello, es necesario levantar un plan de emergencia social para la clase obrera que, en primer lugar, garantice los suministros básicos como luz, agua y gas a toda la población, que incluya una serie de medidas sociales y económicas urgentes entre las que se encontrarían la exigencia al gobierno del control de los precios de productos básicos, un impuesto a las grandes fortunas y acabar con las bonificaciones fiscales de las empresas. Llamamos a la clase trabajadora a salir a las calles para protestar contra el encarecimiento de la vida y el robo a los salarios y a los derechos laborales que estamos sufriendo.

Exigimos la derogación inmediata de las Reformas Laborales y de las pensiones y el establecimiento de un nuevo Estatuto de los Trabajadores y Trabajadoras, con medidas básicas, que establezcan el derecho al trabajo como un derecho básico que el Estado está obligado a garantizar. Y acabar así de una vez por todas, con un paro estructural que nunca baja de 3 millones de desempleados/as.

Esto empieza por el reparto del empleo y la socialización del trabajo doméstico y de cuidados. La reducción por Ley de la jornada legal a 35 horas semanales sin reducción de salario, para garantizar la conciliación entre el trabajo y la vida, y la exigencia de cláusulas de revisión salarial en todos los convenios, para ajustarlos al nivel de vida, y garantizar salarios dignos 

Pero resulta imposible defender esas medidas básicas y la vida misma frente a la destrucción del ecosistema sin la expropiación de las grandes corporaciones energéticas, los bancos y los sectores y empresas estratégicas que impiden las medidas radicales que hay que tomar porque afectan a sus ganancias. 

Otra cara de la crisis del capitalismo es el desastre medioambiental. Según la OMS, solo el 1% de la población mundial respira aire con niveles de contaminación seguro. Barcelona y Madrid se encuentran entre las ciudades más contaminadas de Europa. Para parar este desastre, las soluciones al problema ecológico y social van juntas. Es indispensable poner estas empresas bajo control democrático de los trabajadores/as y el pueblo para llevar a cabo una reestructuración general de la economía y una planificación democrática de la misma que incluya la eliminación de la producción dedicada al armamento, el despilfarro y el lujo y un vuelco radical en la movilidad, mediante un reforzamiento cualitativo del transporte público y su gratuidad. 

¡Ayúdanos a construir Corriente Roja!

Sin un programa revolucionario y socialista, no habrá transición ecológica, ni empleo, ni salarios y pensiones dignas, ni educación, sanidad y servicios públicos y de calidad. No queda otra que organizarnos para hacer frente a las políticas que llevan a la miseria a miles de trabajadores y trabajadoras. No dejarnos engañar por esos partidos que prometen un futuro para la clase obrera pero que cuando llegan al gobierno, su gestión es para que la burguesía siga aumentando su tasa de beneficios a costa de nuestra fuerza de trabajo. 

¡Por un primero de mayo solidario e internacionalista! 

En el Día Internacional de la clase obrera salimos a abrazar la lucha de las trabajadoras/es que, en todo el mundo, luchan por sus derechos. Como la heroica resistencia palestina, que desde hace 74 años  lucha contra el invasor sionista. O la lucha del pueblo saharaui, traicionado por el gobierno de  Sánchez o  la de las afganas, que se enfrentan al Talibán. Igualmente, la lucha por la autodeterminación del pueblo ucraniano y por una Ucrania libre de las garras de Rusia, de la OTAN y de los imperialistas estadounidenses y europeos, es hoy la lucha de la clase trabajadora en todo el mundo.

¡Todo nuestro apoyo a la resistencia obrera y popular en Ucrania!

Llamamos a conocer, apoyar y difundir los materiales de la campaña de solidaridad obrera e internacionalista con la resistencia ucraniana, que desde Corriente Roja y la LIT estamos llevando a cabo en unidad con otras organizaciones sociales, políticas y sindicales para mandar ayuda material al sindicato minero independiente de Krivoy Rog y dotarlo así del material necesario para seguir resistiendo la invasión rusa, sin que esto signifique el menor apoyo a Zelensky.