Hablamos con Gorka, docente de secundaria actualmente sustituto, de la rama de Física y Química, que lleva en la bolsa de personal docente unos 6 años, 3 en el País Vasco y 3 en Cataluña.
¿Y cómo ves el sector? ¿Has notado un empeoramiento de tu sector en los años que llevas como docente en Cataluña?
Sí, en Catalunya he notado por un lado una ligera diferencia con el País Vasco. Allí he tenido la sensación de que aunque las ratios son parecidas, el sueldo sí es algo más alto, también porque la vida es más cara allí. Por otra parte, la mayor diferencia que he notado es que allí parece que el Departamento está mucho más encima. Por ejemplo, a nivel de inspección, creo que tiene un control más exhaustivo y da la impresión de que tiene mucho más cuidado o más atención sobre el sector que en Cataluña.
Aquí me parece que quizás está más dejado. O bien, hay más dejadez. En general, como ha ido cambiando, tanto en el País Vasco como aquí, sí se ve un bajón generalizado en cuanto a los recursos necesarios para poder hacer una buena educación. Quiero decir, estamos en este contexto de cambio de currículum, de competencias, de digitalización de la educación, entonces se ha puesto un montón de dinero en pantallas, ordenadores, y se ha dejado de lado todo lo que respeta al personal necesario para poder aplicar este cambio de paradigma: competencial, escuela inclusiva y tal, para que esto pueda hacerse efectivo y no sólo el papel.
¿Has participado en algunas de las luchas que ha tenido lugar dentro de tu sector?
Sí, sí. De hecho, en mi caso, yo empecé a militar en la educación desde el movimiento estudiantil, ya en el instituto. He estado una década larga dentro del sindicato de estudiantes donde militaba y después de esto en diferentes espacios relacionados con la educación del País Vasco. Precisamente porque la cuestión educativa es una cuestión histórica en el País Vasco, donde existe un movimiento educativo que viene del franquismo, de las Ikastolas, que ha sido por la escuela en euskera y proponía un modelo pedagógico mucho más avanzado que el que había durante el régimen. En un momento dado se rompió ese movimiento por una jugada maestro del PSOE que fomentó una propuesta de convertir en públicas algunas de estas ikastolas, integrándola en la red de escuelas públicas del Estado.
Sin embargo, ha habido y sigue habiendo un trabajo muy fuerte que hacer para construir un proyecto común entre el modelo de la escuela pública (estatal) y el modelo de la escuela propia u otra definición de lo que puede ser público, porque lo público siempre está arraigado en un estado. Aquí existe una discordancia entre quién es el estado y qué propuesta es pública o no.
He estado en este mundo muchos años antes de pasar a la docencia y ya veremos las respuestas. Ahora desde el sector laboral o docente también he estado involucrado en distintas luchas que se han dado.
Y en la actualidad ¿estás participando, estás dentro de alguna de las luchas que están teniendo lugar en la educación en Cataluña?
Sí, en la actualidad estoy, por un lado, en un sindicato y la verdad que echo que de menos tiempo y espacios para poder articularme y organizarme desde mi propio sindicato y aparte, como soy interino y estoy rulando de un centro a otro, me está costando mucho poder encontrar espacios de organización política y sindical. Y esto por mi devenir de cómo estoy de un lado a otro. Pero también, desde un punto de vista ya más estructural, veo una gran carencia, una gran dificultad de poder organizarme con mis compañeros porque, dado que dentro del horario laboral escolar no tenemos sólo que la hora del patio, y estos 20 o 30 minutos no son suficientemente rato para poder hacer organizarnos y debatir las cuestiones como trabajadores. En definitiva, yo encuentro esta carencia a la hora de organizarnos y me parece muy importante y cabido el tema de la organización propia nuestra.
Muy bien, y ya para terminar, ¿cómo crees que se debe solucionar este problema y quién crees que puede llegar a hacerlo?
Como he dicho antes, todo el sector público y en concreto el nuestro de la educación está arraigado a un estado, está arraigado a un proyecto político. La vía siempre que se tendrá que coger para poder ir andando es precisamente poner el foco en lo que es. Quiero decir, qué proyecto político queremos para nuestra ciudad, nuestro sector, nuestro pueblo, nuestra comarca y desde aquí poder responder a la pregunta de cuál debería ser la función y el papel de la escuela.
Desde mi punto de vista, y siempre que he trabajado en este sector, siempre he entendido la escuela como el motor de un pueblo para poder desarrollarse, emanciparse por sí mismo. Creo que el quid de la cuestión es realizar un proyecto político en torno al sector en concreto, entender el sector de la educación como un sector estratégico para poder proyectar todo un pueblo.
En el camino de la lucha deben haber dos pilares que deben funcionar todo el rato: Una sería la que estamos haciendo ahora mismo (el movimiento asambleario), dentro del sector, dentro del estado, dentro de lo establecido, e ir ganando peso, ir ganando poder, precisamente porque es desde donde podemos hacer muchos cambios y mucha acción. Pero deben estar presentes todo el rato.
Para mí lo interesante es que haya otra pata que lo que hace es crear toda una realidad que no puede satisfacer el estado y que esta realidad que la podamos crear por un lado, la construcción de un proyecto y por otro está presionando, en la primera pata (un proyecto político).
Estos dos pilares son fundamentales para que el sector público o el estado puedan andar hacia otros paradigmas que desde dentro del estado no se pueden alcanzar. Por ejemplo, el ejemplo que he dicho al principio de las Ikastolas. Las Ikastolas tenían tanta fuerza en los años 70 que en el momento de hacerse el Estatuto de Autonomía, el artículo nº 2 reconocía la oficialidad del Euskera y que las instituciones públicas debían ser las que garantizaran que toda la población lo supiera y lo conociera. ¿Por qué se hace la ley en ese sentido? Porque existe todo un movimiento que está caminando al margen del estado planteando un modelo diferente y que es de mucho éxito y entonces el estado se ve obligado a moverse hacia lugares que la clase trabajadora de un país podemos proyectar y creo que es lo que puede producirse ahora mismo.
Me interesaría más poder proyectar nuevos horizontes para mover el estado hacia nuevas realidades.

