En Málaga la crisis habitacional viene de lejos, al compás de un modelo económico apoyado en el turismo y concentrado en sectores como la hostelería, el comercio o la limpieza, con salarios bajos y contratos temporales que fomentan la precariedad y la destrucción del territorio; que especula con nuestras casas y que nos echa de nuestros barrios.
Por: Corriente Roja Málaga
Mapa de la emergencia habitacional en Málaga
El histórico de precios de portales como Idealista, destaca que en el último año el precio del alquiler en Málaga capital ha subido un 3,9 %, alcanzando una media de 16,5 €/m2 en septiembre de 2026. Si analizamos los datos a nivel de la provincia de Málaga, el incremento interanual ha sido aún mayor, registrando una subida del 5,7 % hasta su máximo histórico de 18,8 €/m², situándose entre las provincias más caras del Estado (1).
Un incremento de los precios que golpea especialmente a las familias más vulnerables. Según el Consejo del Poder Judicial, Málaga fue la provincia andaluza que sufrió más desahucios en 2025 y la quinta a nivel estatal, lo que se traduce en aproximadamente tres diarios. A estos se suman los llamados desahucios silenciosos: contratos que no se renuevan y familias que se ven obligadas a dejar sus casas ante subidas inasumibles del precio. (2)
Esto ocurre en una de las comunidades autónomas con mayores tasas de pobreza y riesgo de exclusión social, donde unas 790.000 personas entre Sevilla, Málaga y Córdoba, viven en barrios vulnerables según un estudio publicado en mayo por la Universidad Politécnica de Madrid. La respuesta del gobierno de Juanma Moreno a la crisis habitacional que sufre Andalucía, ha sido aprobar una ley de vivienda que premia a los rentistas y persigue lo que ellos llaman inquiocupacion.
Según el estudio mencionado, Málaga es la única ciudad del país en la que más de la mitad de su población se encuentra en situación de vulnerabilidad, en una provincia cuyo crecimiento desordenado en los últimos años, duplica la media nacional.
Para entender este crecimiento, hay que explicar que el turismo sigue siendo su principal motor, lo que la ha convertido en una de las ciudades de Europa con mayor densidad de pisos turísticos por habitante. Un turismo de masas que ha reconfigurado barrios céntricos y tradicionales como El Perchel o la Trinidad, sustituyendo comercios de barrio y servicios básicos por franquicias, restauración y negocios enfocados exclusivamente al visitante.
Esta transformación se ha visto acelerada por los distintos macroproyectos urbanísticos aprobados por el Ayuntamiento con su alcalde Paco de la Torre a la cabeza, cómplice del rentismo y la especulación, y que están convirtiendo la ciudad en un lugar invivible para las y los malagueños.
Por nombrar tan solo algunos de estos proyectos, ahí están las Torres de Martiricos; dos rascacielos de 30 plantas con 450 viviendas de las que la mitad son ya pisos turísticos y que con sus más de 110 metros de altura, han cambiado radicalmente el perfil de Málaga. O el mega puerto deportivo de lujo que proyectan construir con fondos privados como el fondo de inversión catarí Al Alfia frente al barrio de Huelin y El Bulto, y que disparará aún más los precios del entorno.
No es de extrañar entonces que una de las consignas más coreadas en las movilizaciones por vivienda digna de los últimos años en la ciudad, haya sido: “¿Dónde está Paquito, Paquito dónde está?, Paquito está vendiendo lo que queda de ciudad”
Cronología breve del movimiento por vivienda: De las calles a las tiendas de campaña.
Es por todo ello que desde hace más dos años viene gestándose y organizándose la lucha por vivienda digna y para intentar parar los desahucios, a partir de la iniciativa primero del Sindicato de inquilinas y después de la Plataforma: “Málaga para vivir”, formada por distintas organizaciones que aportan otras visiones más allá de la vivienda y que se autodefine como un movimiento vecinal organizado en comités de barrio y en asambleas.
Ahí están también las compañeras del Bloque en lucha de Avenida Europa 15 o la Plataforma “Un techo por Derecho”, formada por mujeres como Teresa, Tita Mari, Elvira, Reme… Mujeres valientes como Mari Carmen, que lucharon hasta el final por su vivienda, pero que finalmente fueron expulsadas de ella a pesar de encontrarse en situación de enorme vulnerabilidad; varias de ellas con problemas de salud grave, menores y/o personas dependientes a su cargo.
Estos colectivos, que han sido claves en la labor de concienciar en estos años a una gran parte de de la población sobre el problema habitacional que hay en Málaga, jugaron también un papel organizativo, político y de convocatoria fundamental en el desarrollo y la evolución de la Acampada por la vivienda de Málaga que, a diferencia de Granada, tenía un claro componente intergeneracional aunque el protagonismo fuera de la juventud.
Un primer hito importante de la movilización por vivienda en Málaga en estos años, fue la manifestación del 29 de junio de 2024, en la que más de 15.000 personas desbordaron el centro histórico de la capital.(3)
Una manifestación con varias reivindicaciones claras, cuyo objetivo era hacer frente a la depredación inmobiliaria y la precarización del trabajo y la vida y denunciar un modelo de extractivismo turístico que también contamina el medio ambiente y agota los limitados recursos naturales, especialmente el agua.
Pocos meses después, Málaga volvió a echarse masivamente a la calle en una segunda protesta masiva para denunciar el «rentismo» y exigir la aplicación de medidas urgentes de regulación. En abril de 2025, una decena de ciudades andaluzas salieron a las calles por una vivienda digna, siendo la manifestación convocada en Málaga la más numerosa de todas.
Por fin, el 27 de junio de 2026, tuvo lugar la cuarta manifestación en dos años en la que se vinculó de forma directa la precariedad laboral endémica de la Costa del Sol con la imposibilidad material para miles de malagueñas y malagueños de pagarse un techo y en la que muchas sacamos la conclusión unánime de que era urgente convocar ya, una Huelga general por la vivienda.
Fue también importante en estos años hacer la conexión entre los fondos buitre y el sionismo, denunciando cómo los mismos entramados financieros que financian el colonialismo y el genocidio en Palestina, operan desahuciando y gentrificando los barrios obreros malagueños (como ocurrió con la subasta, posterior ocupación y desalojo violento de los activistas el 16 de enero de 2026, de la antigua sede de Málaga Acoge en calle Ollerías, a manos de un fondo de capital israelí)
De ahí al 28 de septiembre de este año, cuando al igual que en otros lugares, la rabia y la indignación ante el desahucio de Mari Carmen se tradujeron en una movilización espontánea que culminó en una acampada permanente en la céntrica Plaza de la Constitución.
El posterior rechazo de los dos decretos aprobados in extremis por el gobierno PSOE-SUMAR para desactivar las calles, ganar tiempo y recuperar algo de legitimidad, cargó de motivos y fuerza para seguir en ella y convocar la gran marcha del 3 de octubre. Una manifestación absolutamente masiva que congregó a decenas de miles de malagueñas y que sirvió para arropar la acampada.
La acampada como táctica de presión para la convocatoria de una huelga general por la vivienda.
Pese al rechazo por parte del consistorio, que en estos años se negó a aplicar las demandas exigidas y a las provocaciones de algunos grupos de extrema derecha, la acampada llegó a sumar cerca de 150 tiendas de campaña y a reunir hasta 300 personas en asambleas diarias. En estas dos semanas, han sido numerosas las muestras de solidaridad vecinal donando tiendas, colchones, alimentos y otros enseres.
En su funcionamiento, es importante destacar el rechazo a métodos verticales y burocráticos de organizarse y la voluntad de abrir la acampada a la ciudad, acogiendo a toda persona que quisiera sumarse o apoyarla de alguna forma, y escuchando las diversas sensibilidades y opiniones sobre la forma de llevar a cabo esta lucha
Igualmente, el debate en las Asambleas expresó varias cosas: en primer lugar, la desconfianza con todos los gobiernos e instituciones que no hicieron nada para solucionar el problema de la vivienda en estos años, y que son responsables de las más de 45 desahucios diarios que se producen en este país. Es por ello que, en la concentración espontánea tras el fallecimiento de Mari Carmen, volvimos a gritar: “¡No son muertes, son asesinatos!”.
También se sintió la determinación de mantener la acampada hasta la convocatoria de la huelga general por parte de los sindicatos mayoritarios, por cuanto había una comprensión común de que la convocatoria de la misma debía ser arrancada desde abajo y en las calles a la burocracia sindical, como finalmente ha ocurrido.
Uno de los momentos más emocionantes fue saber que gracias a la lucha, Teresa Tirado, una mujer de 72 años enferma de cáncer y desahuciada en junio de 2026, descansa por fin, en una vivienda de alquiler social. Teresa, fue de las primeras personas en instalarse y dormir todas las noches en la Plaza de la Constitución, y es un referente para muchas por su determinación y valentía, convirtiéndose en un símbolo de la acampada y de las protestas por la vivienda en Málaga.
El levantamiento de la misma acordado en asamblea, se llevó a cabo el 11 de octubre con una jornada lúdica reivindicativa que no supuso el final de nada, sino el inicio de una nueva etapa de organización para construir la huelga y organizarse para movilizar los barrios, los centros de trabajo y de estudio.
Al día siguiente, una nueva asamblea en la plaza, ya sin las tiendas de campaña, sirvió para echar a andar las distintas comisiones de trabajo y los comités de huelga en los barrios y aprobar una forma de organización por la que se mantendrán asambleas permanentes todos los lunes, con la mirada fija en el 11 de noviembre.
El verdadero éxito de la acampada, por tanto, no se mide por los días que aguantaron allí, sino por la estructura que se construyó en el camino. Como rezaba el comunicado de despedida: “Nunca concebimos la acampada como un fin en sí mismo, sino como un medio para elevar el nivel de lucha, acumular fuerzas y abrir nuevas posibilidades de movilización. Entendemos que ha alcanzado sus límites tácticos y que el siguiente paso es preparar una Huelga General”.
Una huelga que necesitamos que sea masiva para imponer a la patronal y al próximo gobierno sea cual sea, un programa que vaya más allá de las trampas y migajas que volverán a prometernos en campaña electoral.
Un programa que apunte a expropiar las viviendas vacías en manos de los grandes tenedores, a bajar de forma drástica los alquileres, a revertir la privatización y el recorte de los servicios públicos convertidos como la vivienda, en un negocio y que tenga como objetivo asegurar salarios y pensiones dignas, con las que todas podamos llegar a fin de mes.
Estamos ante una lucha que precisa desbordar los límites del sistema, por cuanto apunta contra la acumulación de capital, el rentismo y la explotación del suelo y en la que la vivienda, se convierte en trinchera de nuestra clase.
Una lucha en la que para que la huelga general del 11 de noviembre no se quede en un día de desahogo, tiene que servir de acicate para seguir organizándonos con independencia de clase por un programa socialista y por un gobierno de las y los trabajadores.
(2) https://www.malagahoy.es/malaga/tres-desahucios-dia-provincia-malaga-banco_0_2008061479.html
