El pasado miércoles 22 de septiembre se producía en Madrid “uno más” (en palabras de Ayuso) de los 25.000 desahucios que se ejecutan cada año en el Estado Español, a cargo, tal y como también señalaba Ayuso, de la Policía Nacional, dependiente del gobierno central y sus delegaciones territoriales. Aunque el juego de “esta no es mi competencia” y el desprecio al desahucio de Maricarmen no pudieron frenar la indignación de decenas de miles de jóvenes que ya, ese mismo día, salieron a manifestarse en frente del ático de Chamberí que la presidenta de la Comunidad compró con dinero público (seis millones de euros) y que pretendía disfrutar como residencia.
Por: Corriente Roja
Bajo el ático de 500 m2 las calles empezaron a temblar ante la ira de unas nuevas generaciones de la clase trabajadora a las que se las ha ido negando tanto el acceso a una vivienda en propiedad (el metro cuadrado se ha encarecido en un 90% los últimos 10 años1) como a un alquiler asequible (que también ha aumentado entre un 80% a un 100% en la última década2). La policía tuvo que abrir el perímetro para que los manifestantes salieran a la Castellana, y, aunque al final del recorrido acabaron cargando, este primer retroceso de las fuerzas represivas del Estado fue el preludio del cambio en la relación de fuerzas que se estaba gestando.
Tampoco a Sánchez le sirve el juego de “no tengo suficientes apoyos en el parlamento” para borrar la evidencia de 8 años de gobierno progresista en los que el precio de la vivienda no ha hecho otra cosa que escalar mientras los rentistas se han visto progresivamente exentos de impuestos. Así, tras la manifestación del sábado posterior al desahucio de Maricarmen, que recordaban, por su masividad y combatividad, a las primeras marchas de hace tres años contra el genocidio en Palestina, se volvió a ocupar la Puerta del Sol, 15 años después del 15-M.
Si en el 15-M se cantaba “PSOE-PP, la misma mierda es”, ahora se canta “Gobierno progresista, hipócrita y rentista”, algo que demuestra el desgaste político de las “nuevas izquierdas” que surgieron, precisamente, del 15-M, con Podemos a la cabeza. La generación que encabeza las más de 1.200 tiendas de campaña en Sol ya ha hecho la experiencia de lo que significa “Tomar el cielo por asalto” a través del Congreso de Diputados: mantener intacto el status quo capitalista, que en el Estado Español se viene expresando, desde 2007, en el avance en desmantelamiento y privatización de los servicios públicos, la precarización del mercado de trabajo y la perdida de poder adquisitivo.
Ante la caída del “decreto Maricarmen” el viernes 2 de octubre, de mínimos y troceado por el Gobierno en un intento desesperado de aprobar “algo”, las masas volvimos a inundar las calles de Madrid el domingo inmediatamente posterior. Corriente Roja participamos con nuestro propio cortejo, enarbolando nuestro programa de vivienda en una pancarta: “Expropiación sin indemnización a bancos, fondos buitre y grandes tenedores. ¡Parque público de vivienda ya!”. Si la vivienda es un derecho, entonces no puede ser una mercancía y debe estar garantizada por el Estado. Cualquier otra medida no es sino un parche.
Sabemos que la expropiación sin indemnización no entra en los planes de ningún partido político que aspira a gestionar el capitalismo español, fuertemente dependiente del capital inmobiliario, el turismo y las inversiones extranjeras. Es por eso que nos unimos al clamor de la huelga general y celebramos su convocatoria por parte de CCOO y UGT (¡tras 14 años sin convocar!) sabiendo que su éxito pasará por la organización, en cada centro de trabajo y estudio, de un debate democrático que nos reafirme en el poder que tenemos como trabajadoras/es para cambiar el estado actual de las cosas. La convocatoria de Elecciones Generales para el 29 de noviembre no puede convertir la Huelga General del 11 en un acto más de la campaña electoral de los partidos capitalistas. La huelga es una herramienta de la clase trabajadora para defender y conquistar nuestros derechos, diametralmente opuestos a los suyos.
Ayer cantábamos “No son muertes, son asesinatos” “¡La lucha sigue, Maricarmen vive!” en la misma calle en la que desahuciaron a Maricarmen, algo que la llevó inmediatamente a la hospitalización, y finalmente a la muerte, apenas dos semanas después. El rumbo de nuestras vidas no debe depender de su derecho a la propiedad privada. Es de la autoorganización de la clase trabajadora de la que surgirá la posibilidad de arrebatar a los capitalistas lo que nos pertenece.
1 https://www.idealista.com/sala-de-prensa/informes-precio-vivienda/
2 https://www.idealista.com/sala-de-prensa/informes-precio-vivienda/alquiler/historico/
