Entrevistamos a Ángel Alonso, profesor de castellano de 1° de bachillerato en el Instituto público Cavall Bernat, de Terrassa.
Has notado un empeoramiento en tu trabajo o en el resto de servicios públicos en estos últimos años?
Evidentemente, es decir, en concreto en el ámbito educativo, la aprobación del decreto de plantillas ha hecho que la democracia intenta de los institutos de haya reducido, y las diferentes reformas educativas que se han llevado a cabo, sobre todo desde la última, desde la LOMLOE, han provocado que el nivel educativo baje drásticamente. De hecho, hay una sobresaturación en todos los servicios públicos. Vas a tu centro de salud, tardas un mes en conseguir cita; vas a los servicios sociales, tardas tres meses en conseguir cita. Todos los servicios de urgencias están saturadisimos. Ahora mismo hay un grave problema en los servicios publics, hay un infrafinanzamiento enorme tanto en Catalunya como en el resto del Estado. Vamos que no es una cuestión exclusiva catalana.
¿Estás afiliado a algún sindicato?
Hasta hace tres meses estaba afiliado. Hace tres meses dejé Comisiones Obreras. Llevaba afiliado desde el primer día que empecé a trabajar en la pública, cuando me llamaron para trabajar. Fui por la tarde a afiliarme a Comisiones Obreras y he estado cinco años afiliado. Ahora tengo que buscar un sindicato porque después de la firma del ultimo pacto -el que llaman el pacto de las gambas-, ya no me siento representado por este sindicato. Y ahora supongo que acabaré en USTEC o en Esquerra Síndical, seguramente.
¿Has participado en alguna lucha del sector?
Sí, de hecho, aquí en el Cavall Bernat, con Fran, el otro tutor de bachillerato, hemos estado en la estructura de la Asamblea de Zona de aquí de Terrassa. Y he hecho todas las vacas que se han convocado menos la última, y he participado en todas las manifestaciones.
¿Por qué no se ha hecho una huelga indefinida?
Porque el colectivo no quería. En febrero tuvimos la primera huelga, y seguidamente una huelga de diferentes días en marzo, que culminó con la huelga más grande de la historia de la comunidad educativa de Catalunya, después del 8 de marzo. Después de esto se hizo una consulta al colectivo sobre cómo continuar, y la mayoría votó hacer huelgas descentralizadas: un día en el Servicio Territorial del Vallés Occidental, un día en el de Barcelona, un día en el de Tarragona, y así. Pero fue porque el conjunto no quiso. Cuando se votó, no se quería.
¿Cuáles crees que han sido los errores? ¿Por qué crees que no se ha hecho una huelga indefinida?
Realmente ha sido un problema de gestión del tiempo y de gestión de expectativas y de fuerzas. Creo que los sindicatos convocantes no se esperaban que CCOO y UGT firmarán el acuerdo de las gambas tan pronto. Quizás esperaban algún tipo de prórroga, pero no tan rápido. Después, la huelga general de educación en Catalunya de marzo fue mucho mayor de lo que ellos se esperaban, y esto les pilló sin capacidad de respuesta. Se perdió mucho tiempo en abril porque no se sabía cómo gestionar toda la fuerza que había mostrado el colectivo. Y después ya nos encontramos en junio, cuando las huelgas ya no tenían el mismo sentido, porque el curso estaba acabado y tampoco había el mismo impacto.
¿Crees que se debería plantear de cara al septiembre?
Sí. Yo creo que de cara al septiembre, si no hay respuesta, se podría plantear no empezar el curso, el 8 de septiembre o el 1 de octubre. O sea, parar el sistema al inicio del curso. Pero también ahora mismo el movimiento se tiene que reestructurar y se deben marcar objetivos claros. En marzo teníamos muy claro los objetivos: subida de salarios, bajada de ratios, menos burocracia y restauración de la democracia en los centros. Ahora en septiembre se debe volver a plantear cuáles son los objetivos, porque la subida salarial ya no tiene el mismo sentido si se vincula al IPC. Se tienen que revisar las prioridades.
¿Por qué crees que el movimiento estudiantil se ha quedado atrás?
Porque el movimiento estudiantil en educación secundaria no tiene mucho recorrido. En la universidad funciona más, pero en la secundaria la mayoría de alumnos se toman las huelgas como un día sin clase y ya está. También hay una corriente ideológica detrás de muchos profesores que hace que no se anime a los estudiantes a reunirse y organizarse por sí mismos en asambleas, porque eso puede suponer un “peligro” para los centros. El centro no funciona igual si hay asambleas de estudiantes que pueden hacer contrapeso a las decisiones del equipo directivo. Si la gestión no es buena, esto puede generar presiones internas.
¿Cómo crees que se podría revertir esta situación para que el movimiento estudiantil funcione?
Para comenzar, dejando espacio a los alumnos para poderse reunir: espacio físico y espacio horario. No tiene sentido dedicar horas de tutoría a charlas que muchas veces no acaban de ser útiles y [a la vez] no dejar que los alumnos se organicen en asambleas. Pero esto tiene mucho que ver con el decreto de plantillas del 2017-2018, que dio mucho poder a los equipos directivos y redujo los contrapesos. Se debe dejar a los estudiantes que se organicen y participen en las decisiones del centro. Si no, es muy difícil que el sistema funcione correctamente.
¿Cómo te ha afectado económicamente esta lucha?
He perdido cerca de 1.100 euros en esta lucha. Pero se tiene que entender la lucha sindical y social como una inversión. He dejado de ganar este dinero, pero lo veré reflejado en el futuro con las subidas salariales. Económicamente también ha afectado a mi pareja, que también es profesora. Entre los dos hemos dejado de ganar unos 2.200 euros. Pero al final es una inversión de esfuerzo para conseguir mejoras, no solo económicas sino también del sistema educativo.
¿Qué opinas de la medida de poner Mossos d’Esquadra en los institutos?
Sería interesante que explicara por qué quieren poner a los Mossos en los institutos. No sé si el problema es el miedo a los alumnos, a las familias o a los equipos directivos. No veo qué función pueden hacer los Mossos que no pueda hacer una integradora social. Una integradora social está mucho más preparada para este tipo de contextos que un Mosso d’Esquadra. Si el objetivo es criminalizar a los alumnos, estos es un problema grave. Además, los centros escogidos para este plan piloto tienen una alta presencia de alumnado inmigrante, lo cual también debe cuestionarse.
¿Cómo y quién puede solucionar la crisis de los servicios públicos?
Primero de todo, escuchando a los profesionales que trabajan en estos servicios públicos. No tiene sentido que las reformas educativas las hagan personas que no han pisado nunca un aula de secundaria o primaria. Si no se escucha a la gente que trabaja ahí cada día, las reformas no funcionan. En la resta de servicios públicos para lo mismo. Se debe escuchar a las personas que hacen el trabajo diario, desde los niveles más bajos a los más altos.
¿Qué mensaje darías al profesorado?
Que no tenga miedo de sindicalizarse, ni de reunirse, y que los equipos directivos son compañeros de trabajo con un cargo, no son figuras intocables.
Imagen: @migueleidos vía X
