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Declaración: ¡A 3 años del genocidio, la lucha de liberación palestina necesita de toda nuestra solidaridad!  

Esta semana llegamos vergonzosamente al tercer aniversario de la ofensiva genocida por parte del Estado sionista al pueblo palestino. Tres años que acumulan casi 74.000 palestinos asesinados, según cifras oficiales del Ministerio de Salud de Gaza y de las autoridades israelíes; más de la mitad mujeres y menores, aunque hay académicos y científicos que afirman que esa cifra podría ser hasta 10 veces mayor, tal como explicó Francesca Albanese, relatora de la ONU, el septiembre del año pasado: «Deberíamos empezar a pensar en 680.000 muertos». Esta cifra es difícil de comprobar, ya que muchos cadáveres siguen aún sepultados bajo los escombros y Gaza sigue bloqueada por aire, tierra y mar, al resto del mundo.

Por: Corriente Roja

Pese a que desde octubre de 2023 el foco ha estado en Gaza, la realidad es que la ofensiva sionista también se ha agravado en Cisjordania, sometida a los ataques de colonos día tras día, y recientemente ha sido bloqueada, dejando a los y las palestinas residentes ahí, completamente incomunicadas y bloqueando el acceso de ambulancias y servicios de emergencia, pero también perjudicando a los y las trabajadoras que usan esas carreteras y caminos para ir a trabajar. Mientras tanto, Netanyahu sigue viajando libremente sin que se le aplique la orden de arresto internacional que pesa contra él por crímenes de guerra

La paz de los cementerios de Trump y la agresión imperialista contra Irán

Desde el mal llamado acuerdo de paz firmado hace casi un año, Israel ha asesinado a más de 1400 palestinos y no ha habido ni rastro de un alto al fuego. Además, ahora recrudece su ofensiva contra Cisjordania, que mantiene aislada con barreras, mientras los colonos atacan sus ciudades y para usurpar el ganado, las casas o las tierras.

El “Plan de reconstrucción para Gaza” que impuso Trump y su “Junta para la Paz”, se mantiene parado, mientras que Hamas no ha dejado las armas, ya que no ha habido ninguna intención de paz para los y las gazatíes.

Como ya denunciamos en su momento, aunque dicho plan lleve el cínico nombre de “Paz” detrás, no es más que un plan imperialista capitaneado por el yerno de Trump, Jared Kushner, para la la erradicación de la cultura, del patrimonio histórico, de la memoria y de la identidad palestinas a partir de Gaza.

Sin embargo, los planes israeloestadounidenses, no están saliendo tan bien como desearían. El Estado de Israel busca recuperarse del fracaso de la agresión contra Irán, impulsando las agresiones militares en el Líbano, Siria, Gaza y Cisjordania, y forjando alianzas regionales con los Emiratos Árabes Unidos, Chipre, Grecia y Marruecos, además del jeque Hikmat al-Hijri en Síria.

La realidad es que la agresión imperialista de Estados Unidos a Irán para someterle y cambiar de régimen fracasó, y podría convertirse en la primera derrota militar del gobierno Trump. No obstante, las consecuencias mundiales de esta agresión son profundas, como la reducción del crecimiento de la economía mundial debido al cierre del estrecho de Ormuz, y el fortalecimiento de China en su disputa interimperialista con EUA.

Esto, junto con la invasión de Rusia a Ucrania, ha acelerado la carrera armamentista en Europa, por la que todos los países en Europa están ampliando sus presupuestos militares en detrimento de las inversiones sociales y los servicios públicos.

La complicidad de los gobiernos europeos

Tres años de genocidio parecen no haber suficientes para que ni la UE ni ningún gobierno europeo, tampoco el gobierno de PSOE-SUMAR, rompa relaciones con el Estado sionista. A pesar de algunos pasos en materia de sanciones como el veto de Reino Unido a productos procedentes de asentamientos ilegales en Cisjordania, no hay ninguna perspectiva de que el imperialismo europeo pretenda dejar aislado al enclave sionista.

El gobierno español, que se ha llenado la boca con bonitos discursos en solidaridad con Palestina, se lleva la medalla a la hipocresía. Hace un año que se aprobó el Real Decreto-ley 10/2025, con el que se aprobaban una serie de medidas de urgencia contra el genocidio, pero como muy bien detalla un informe del Centre Delàs, aún se mantienen la mayoría de relaciones armamentísticas entre el Estado español e Israel.

Todos los gobiernos del mundo están demostrando, en la práctica, que el beneficio económico vale más que la vida de los y las palestinas.

Represión al movimiento

También hemos podido ver un recrudecimiento en la represión hacia aquellos y aquellas que luchan y defienden al pueblo palestino. Aquí en el Estado español, tenemos el caso de la compañera Jaldía Abubakra, denunciada por Vox, ante la Audiencia Nacional por delito de terrorismo; o el compañero Víctor de la OJS en Catalunya, por denunciar a Pilar Rahola, reconocida defensora del enclave sionista

Esta represión se está dando en todo el mundo: en Alemania está calificado como “código antisemita” el uso de la sandía como símbolo. En Brasil, nuestro compañero Ze Maria del PSTU, partido hermano de Corriente Roja, se enfrenta a una condena de hasta 2 años de cárcel, por sus críticas a Israel y condenar el genocidio en Gaza

La represión es otra cara de la hipocresía de los gobiernos: mientras se “solidarizan” de palabra con el pueblo palestino, persiguen y reprimen a quienes lo hacemos de forma real, poniendo el cuerpo y exigiendo medidas reales y efectivas para parar el genocidio. El delito es bombardear y exterminar un pueblo entero, ¡no expresar solidaridad con él!

Cómo seguir

No podemos dejarnos engañar por los discursos vacíos de nuestros gobiernos y por un falso acuerdo de paz que no ha existido nunca. Llamamos a reconstruir el movimiento de solidaridad con la causa Palestina, lo cual debe incluir el apoyo incondicional a la lucha de liberación Palestina y a su derecho a la resistencia, exigiendo a nuestros gobiernos la ruptura de toda relación con el Estado sionista.

En el Estado español estamos viendo un crecimiento del racismo, a partir de la crisis humanitaria en Ceuta, además de un despertar muy significativo en el movimiento por la vivienda. El camino debe ser unir todas estas luchas y poder construir un bloque propio de la clase trabajadora que sea capaz de luchar con sus propios métodos contra el racismo, por la vivienda y por nuestros derechos laborales, y también contra la complicidad de los gobiernos con el genocidio, incluyendo además una lucha acérrima contra la criminalización de la solidaridad con el pueblo palestino.

La entrada en escena de la clase obrera a nivel europeo y mundial, es clave para conseguir aislar Israel, en el camino de acabar con este como un enclave colonial estratégico en el Próximo Oriente, abriendo así el camino a una nueva intifada palestina que incluya el Líbano y Síria para una Palestina libre, desde el río hasta el mar, y un nuevo proceso revolucionario en la región.

Imagen: Destrucción causada por un bombardeo israelí en una calle del centro de la ciudad de Gaza, el 23 de febrero de 2025, por Jaber Badwen vía Wikipedia

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