Cuando se escriben estas líneas, el portaviones francés Charles de Gaulle se aproxima al estrecho de Ormuz1 para, presuntamente, romper el bloqueo iraní, contraviniendo (de ser el ataque inminente y aun manteniéndose el conflicto de EUA con Irán), el propio argumento de Francia que intervendría para liberar dicha ruta comercial una vez finalizada la guerra.
Por: Jordi Jaime Sanz
Así es cómo había pactado Francia con una coalición de países liderada también por Gran Bretaña y que incluye la asfixiada Alemania. “Curiosamente” recientemente Donald Trump anunciaba que una coalición de países estaría interesada en intervenir en el conflicto. De confirmarse el ataque de Francia antes del fin de la agresión de EUA, Trump habría conseguido su objetivo y eso que los medios de comunicación han machacado insistentemente en que Europa se desentendía o estaba en contra de esta guerra. Un manto de silencio y de confusión sobre los intereses de Europa en esta guerra se ha mantenido des de su inicio.
Pero business is business, y la acumulación del capital no entiende de ética ni moral.
Pese a la pretendida oposición de la UE a Estados Unidos, la Comisión Europea no ha dejado de comprometerse a comprar gas y petróleo a EUA desde que estalló la guerra y hasta el alto el fuego. Sólo la semana pasada nos enteramos que EUA rompía el acuerdo comercial por el cual la UE se había comprometido a comprar gas y petróleo norteamericano por valor de 750.000 millones de dólares en tres años.
Nada nos sorprendería esto si tenemos en cuenta que Alemania ha visto reducido su suministro de gas debido a la guerra de Ucrania y ahora no puede abastecerse de gas natural licuado (GNL) igual como hacía antes de la guerra de Irán. Tanto Francia como Alemania están bajas en las reservas de GNL2.
El encarecimiento del gas y el petróleo (y la ya declarada disminución efectiva de las reservas) explica la prisa de los imperialismos principales de la UE (Francia y Alemania) en desbloquear el estrecho de Ormuz (o mejor dicho, probablemente, en adueñarse de su control) y la sugerencia del canciller alemán de que se retirara EUA de la contienda (ante su incapacidad de avanzar en ella), en sintonía con el pacto al cual habían llegado Francia y la misma Alemania con otros países para intervenir una vez acabada la guerra tal y como se ha mencionado antes.
EUA no tiene tanta prisa para desbloquear el estrecho de Ormuz en términos económicos: primero porque su ataque empezó después de asegurarse el petróleo de Venezuela (extraído ya por la imponente petrolera norteamericana Chevron que nunca ha dejado de operar en el país latino antes, durante y después de los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolas Maduro), segundo porque su bloqueo del estrecho lastima la competencia de los imperialismos que más le afectan: el de China pero también el de los países de la UE, pues el bloqueo de EUA no impide sinó que refuerza el bloqueo de Irán del estrecho de Ormuz (EUA obtiene su crudo de otras fuentes), y tercero porque sus reservas estratégicas de petróleo son superiores a las de la UE.
La presumible estrategia de dejar en stand by el conflicto con un doble bloqueo ya sea o no por la incapacidad de avanzar en él, saquea las finanzas europeas (excepto las rusas) y empuja de forma cada vez más forzada a los imperialismos europeos a entrar en la guerra. Pero lejos de enfrentarse a EUA, su posición, como demuestra todos los buques mandados a Chipre (incluido el portaviones francés), ha sido de oculta colaboración.
La decadente Europa dando lecciones de moral para no intervenir en la guerra mientras lo hacía EUA y aprovechando el mismo pretexto para justificar una intervención que podría empezar próximamente incluso antes de finalizada la agresión estadounidense.
El cinismo de los países imperialistas de Europa no tiene parangón. Algunos de sus líderes se han llenado la boca de reclamar un derecho internacional que, según ellos, existiría antes de los ataques de Trump, representado y expresado en las Naciones Unidas, un derecho internacional que supuestamente defendería un mundo basado en leyes.
Esos mismos países, no dijeron nada del quebrantamiento del derecho internacional cuando por ejemplo Francia intervino no hace mucho en Mali o participó en la guerra del coltán en África.
No. Para los líderes europeos el derecho internacional sólo ha sido violado por EUA (más concretamente por la administración Trump). ¿Cómo habrían de acusar a Francia y otros países imperialistas europeos de violar el derecho internacional si encabezan precisamente esos países?
La actuación de EUA actual es la expresión, según esos líderes, de la ley del más fuerte, como si Europa no llevara más de un siglo llevando la misma actuación imperialista por todo el mundo.
La vertiente “progresista” de esos líderes europeos, es encabezada por el “pacifista” Sánchez, quien puede sostener dicha posición porque España cuenta con una de las reservas más grandes de la UE de petróleo3, puede refinar para obtener queroseno sin depender de los países de oriente medio, y porque extrae el gas de Argelia, y al cual no se le ha escapado el detalle de que el máximo órgano decisorio en la ONU son los países vencedores de la Segunda Guerra Mundial más Rúsia, es decir, casi todos los imperialismos occidentales más fuertes.
Su propuesta no pasa de una reforma del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas emulando el brindis al sol de su homólogo brasileño, Juan Ignacio Lula Da Silva, quien pedía recientemente a los miembros de tal Consejo que garanticen la paz en el mundo y que paren la locura de la guerra, es decir, que los lobos se encarguen de no comerse las ovejas (traducido al castellano paladíno).
También el presidente brasileño Lula Da Silva, en la misma línea y en un aparente ejercicio de honestidad declaró “Hoy la Organización de las Naciones Unidas no representa aquello por lo que fue creada”. Quizá el presidente del Brasil se refería a las Naciones Unidas que, en 1948, solo dos años después de su creación (si tenemos en cuenta el período inicial de sus Asambleas)4 resolvió dar la mayoría del territorio palestino a una minoría de su población, los judíos sionistas, que crearon el Estado de Israel que ahora está acabando con los palestinos. La declaración de derechos humanos de la ONU, para que se vea la hiriente hipocresía de dicha organización en su estado inicial, aconteció en el mismo año.
Así que nos gustaría decirle, no señor Da Silva, las Naciones Unidas, no es más que la envoltura para disfrazar las sangrientas acciones del imperialismo desde la II Guerra Mundial. Las misiones de paz, los organismos de ayuda humanitaria a la población más débil, pese a la nobleza de no pocos de sus trabajadores, contribuyen a esa envoltura; cuando no se les retira la financiación y son desmanteladas.
La única diferencia de las acciones imperialistas de “antes” con las acciones imperialistas de Trump, es que estas últimas son a cara descubierta, sin el paraguas inerte de la ONU, que ha servido al imperialismo europeo y norteamericano durante más de 80 años para zafarse de las críticas de su propia población.
Y aunque por un “casual”, dicho Consejo de Seguridad fuera reformado, no sería más que un títere de los países imperialistas. Un régimen, así como un orden mundial, no cambia por poner al frente a otras marionetas. Un orden internacional cambia, cuando, entre otras cosas, cambian las relaciones económicas en su seno.
La Sociedad de Naciones, organización internacional y de relaciones multilaterales de las naciones, precedente de la actual ONU, muy parecida a ella pues tenía una estructura similar con un consejo de países imperialistas permanentes, se disolvió tras demostrar (como la actual), su manifiesta (por no decir activa) inoperancia ante la II Guerra Mundial. Se puede argumentar que el orden internacional de antes de la IIGM era diferente, pero en esencia y por lo que respecta a la organización internacional que la encarnaba (la Sociedad de Naciones) adolecía del mismo defecto que la actual Organización de las Naciones Unidas: ¿Cómo cumplir con sus sanciones si la fuerza para hacerlas cumplir reside en los Estados ricos que son juez y parte en los conflictos? Ese derecho internacional o bien les beneficia o bien resulta eminentemente estéril.
El orden internacional al cual se refiere Lula y pese a lo que digan Sánchez y Xi Chin Ping se ha regido y se sigue rigiendo, des de antes incluso de la Sociedad de Naciones, por la ley del más fuerte.
Por lo que respecta al presidente del Estado español decir que la conferencia o congreso de líderes progresistas donde el señor Da Silva pronunció esas palabras, fue apoyada o propulsada por la Internacional Socialista a la cual está adherida el PSOE y en la cual habían los ex–dictadores de Túnez (Ben Alí) y de Egipto (Mubarak). Si estos señores nos han de sacar de un orden internacional basado en la ley del más fuerte, vamos bien apañados.
La doble moral de Europa y su cinismo
Sirva todo lo dicho hasta aquí para comprender porqué el argumento de la prevalencia del derecho internacional que le ha servido a Europa para evitar entrar en la guerra es el mismo que le puede servir ahora para entrar en ella.
Irán, dirán, ha de respetar el derecho internacional, ha de respetar el orden internacional basado en leyes, que no es mas que, expresado de una manera diferente a la de Trump, la ley del más fuerte, la dominación de los imperialismos que han dominado el mundo des de hace más de un siglo (aunque a estos debiera añadírsele ahora China). Aunque Europa arguya que se han de respetar las aguas internacionales, una vez más se demuestra la doble moral de Europa, su doble rasero: ese derecho internacional se invoca
des de la UE para desbloquear el estrecho de Ormuz, pero no para liberar a los secuestrados de la flotilla a manos de Israel. Ahí ya no existe, porqué como dijo cínicamente Kaja Kallas, la portavoz “de exteriores” de la Unión Europea en virtud de ser la alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad: “La UE es el principal apoyo del pueblo palestino”.
¿Es esta Unión Europea el baluarte de los derechos democráticos y humanos en el mundo? Pareciera que en boca de Von der Layen (presidenta de la Comisión Europea) señalando que Europa no puede seguir salvaguardando un orden internacional basado en leyes (9 de marzo de 2026) y por lo que dice su oposición “progresista” respecto a ese orden, así fuera.
Pero recientemente una declaración de más de 100 países (en su mayoría africanos) ha sacado a relucir la hipocresía de los países ricos europeos. La declaración condenaba como peor crimen cometido contra la humanidad la trata de esclavos negros africanos en el pasado colonial de estos países. Los susodichos países europeos se abstuvieron, alegando entre otras cosas, que la indemnización era inasumible. ¿No era la cuestión monetaria una excusa exclusiva del señor Trump para saltarse los derechos humanos?
A este respecto el representante del gobierno de Pedro Sanchez también se abstuvo, quizá por el pasado colonial español en Guinea Ecuatorial y quizá también por el enriquecimiento de la burguesía catalana (los indians) con la trata de esclavos que permitió el capital inicial para la industrialización de parte del país.
Resulta que esa Europa tan democrática y defensora a ultranza de los derechos humanos ha progresado a costa del empobrecimiento de muchos países quitándoles no sólo sus recursos naturales sino también su mano de obra5.
Su orden y el nuestro
Así las apelaciones a la legalidad internacional y al derecho internacional, pese presentarse como modelo antagónico al que profesa la administración norteamericana, no son más que frases huecas que reflejan la preocupación
de la UE ante el impacto creciente de la guerra en sus economías y que ocultan en realidad su intención de intervenir en base a esa misma legalidad internacional.
Este es su mundo basado en leyes, al cual dicen querer volver y que jamás han abandonado, esta es su ley, la ley del más fuerte, tanto con disfraz (como reclaman algunos líderes europeos, Pedro Sanchez, Antonio Costa, etc.) como sin él (Donald Trump y su movimiento MAGA).
Nosotros, por el contrario, sostenemos a una organización internacional opuesta a este orden de cosas. Las mismas empresas multinacionales que esquilman a los países pobres y sobreexplotan a sus trabajadores, son las mismas que en Europa precarizan el empleo de millones asalariados y desangran la economía de las clases populares, las mismas que hacen sucumbir el sostenimiento medio ambiental por doquier. El enemigo es el mismo.
Solo sobre la base de una internacional obrera liderada por su sector más consciente será posible impedir la masacre de millones de trabajadores condenados a ir la guerra ya sea por obligación o por falta de recursos de subsistencia, una guerra derivada de la competencia entre los diferentes Estados serviles a esas empresas que inevitablemente chocan en el mercado capitalista internacional.
Este es su “orden”. Nosotros por nuestra parte, nos consideramos orgullosos de servir a una organización que pretende ser germen y motor de esa internacional obrera.
Por una internacional revolucionaria obrera que evite la guerra! No a la intervención militar europea! Fuera la fuerza armada francesa en el estrecho de Ormuz o cerca de su zona!
Por un No a la guerra! real.
7/05/2026
1 https://share.google/ggQW8iq8W3djWz9lA
3 https://es.euronews.com/my-europe/2026/04/03/cuanto-pueden-durar-las-reservas-de-petroleo-de-la-ue
4 Algunas referencias sitúan su fundación en 1945 pero su antecesora la Sociedad de Naciones no fue disuelta hasta 1946.
5 España por ejemplo se ha servido de la madera de Guinea Ecuatorial desforestando sus bosques, una ex–colonia española africana rica también en petróleo y gas.
