Entrevistamos a Rosario, Magdalena y Sandra. Tres trabajadoras del servicio de ayuda a domicilio de Alcalá del Río que llevan más de diez años resistiendo la privatización de un servicio público esencial con el que se atiende a personas en situación de dependencia. El suyo es un conflicto por unas condiciones dignas de trabajo, estabilidad en el empleo y contra la precariedad y discriminación laboral que sufren los sectores laborales relacionados con los cuidados que son siempre los más feminizados. La suya es una lucha por la remunicipalización del servicio, enfrentando la política privatizadora del gobierno de turno, primero bajo el PSOE y ahora bajo un gobierno de Izquierda Unida, que ha adjudicado el servicio anteriormente en manos del consistorio, a la empresa Ecilimp S.L. Una privatización que afecta al empleo y a las condiciones laborales de estas trabajadoras, así como a la calidad del servicio. Hablamos con ellas sobre el conflicto, sus causas y lo que está en juego.
¿Cómo explicaríais brevemente el conflicto a alguien que no lo conoce?
Llevamos luchando desde 2014 que gobernaba el PSOE. La nuestra es una lucha por un sueldo digno y unas condiciones dignas de trabajo para todas las trabajadoras, sin discriminación, ya que sufríamos tres sueldos diferentes en una misma categoría. Eso se denunció a la Inspección de Trabajo y se ganó.
En esa lucha por la igualdad, siempre hemos querido que las compañeras de la bolsa fueran también personal del ayuntamiento. Pero desde el consistorio, nunca quisieron que formaran parte de la plantilla del Ayuntamiento.
¿Y la privatización? ¿Cómo empezó?
En un principio, el protagonismo fue del PSOE, cuyo papel era intentar que se devaluase el servicio, que decayera, dejándoselo posteriormente a Izquierda Unida en bandeja, para poder llevar a cabo la licitación. Esto ha sido un proceso y un trabajo de años. Lo mismo que nosotras hemos estado luchando durante muchos años en contra de que se privatice, ellos han estado luchando por todo lo contrario.
A la pregunta de que desde cuándo empezó el proyecto de privatización con Izquierda Unida, yo creo que desde el momento en que todas empezamos a reclamar nuestros derechos, y que no éramos solo una caja registradora que ingresaba dinero al ayuntamiento. Cuando empezamos con las denuncias y a ganar juicios.

¿Cómo os afecta la privatización a las trabajadoras?
Supone una disminución de nuestros derechos económicos, como los días de asuntos propios; y la aprobación de las llamadas «horas monedero», que todas las empresas utilizan como les viene bien. Para las trabajadoras supone un retroceso en derechos fundamentales como son la conciliación laboral
Ahora mismo nos regimos por el convenio provincial, pero se está ya negociando un convenio nuevo que empeorará aún más nuestras condiciones: menos salario, menos días de asuntos propios sin derecho ni para ir al médico. Muchas pasarán a cobrar unos 700 euros.
Por otro lado, sigue existiendo una bolsa del ayuntamiento de 166 personas. ¿Dónde están esas 166 trabajadoras que están esperando a ser llamadas? Son profesionales, son compañeras que han estado trabajando para el ayuntamiento atendiendo a los usuarios durante muchísimos años. Y ahora mismo ni las están llamando. Están trayendo personal de otra parte y prefieren decir que no tienen personal, antes de contratarlas.
¿Y los usuarios?
Hay usuarios/as que no tienen ningún familiar y tienen asignadas unas cuatro horas y les han dicho que les van a rebajar a una hora. Dime tú en una hora cómo los bañas, cómo les dejas la comida hecha, etc.
Yo lo máximo que he hecho en 27 minutos es bañar a la persona, recoger el baño y una cama, y salir pitando, siempre llegando tarde a todos lados. O la bañas o la afeitas. Las dos cosas no puedes. Y no es solo el desgaste físico: es también emocional. Caemos más en depresiones debido a que sufrimos ansiedad por llegar a los sitios, ansiedad por hacer el trabajo en condiciones… el día que dejas a una persona sin haberla dejado como a ti te gustaría, esa carga te la llevas a casa.
¿Veis esto como el único conflicto de privatización en Alcalá del Río?
No, lo que ocurre con nosotras en el servicio de ayuda a domicilio, creemos es la antesala de lo que va a ocurrir con otros servicios como jardinería o limpieza. Esto va a ser progresivo, no va a pararse solo con nosotras. Todo lo que son servicios se van a terminar privatizando. De hecho, no hay más que ver que desde que ya no hay tantos programas públicos como había antes, como el Plan Joven. Ya no se están dando esos planes.
¿Cuál ha sido la postura de los partidos del ayuntamiento?
Lo que ha hecho Izquierda Unida es continuar el trabajo que abrió el PSOE. Por eso el PSOE no puede poner objeción a algo que ellos ya plantearon y pusieron sobre la mesa.
PP, PSOE, Izquierda Unida: los tres están unidos como hermanos primos en esto de acabar con los servicios públicos aquí en Alcalá.
¿Cuál creéis que es el camino para defender lo público?
El único camino es la unión de todos los trabajadores y trabajadoras, los familiares, los usuarios, y echarnos a la calle. Aquí no se trabaja hasta que esto se resuelva. Y si paramos un país, te digo yo que lo solucionamos de golpe.
Que se cumplan todas las leyes que ya existen. La Junta ha dicho «yo te doy el dinero y tú haz lo que quieras». No: habéis hecho un servicio público porque hay personas que lo necesitan, y lo primero que tenéis que mirar es que esos servicios se estén cumpliendo. Este ayuntamiento no puede decir tampoco «hoy no doy las horas, pero el dinero me lo quedo». Necesitamos control.
Hay quien dice que vuestra lucha va contra Izquierda Unida. ¿Cómo respondéis?
Estamos cansadas de que se nos diga que vamos «contra Izquierda Unida» o «contra Maíllo». Lo que nosotros queremos que se entienda es que no vamos contra nadie. Defendemos un servicio público y los derechos que estamos perdiendo. Si en vez de gobernar Izquierda Unida y PSOE antes, gobernase la derecha o la ultraderecha, ¿se hubiera callado la gente? No: todo el mundo estaría en la calle. Pues nosotras decimos: ¡Gobierne quien gobierne, lo público se defiende!

