Home Estatal La desclasificación de los documentos del 23F: otro fraude de Sánchez

La desclasificación de los documentos del 23F: otro fraude de Sánchez

El presidente Sánchez, 45 años más tarde, ha desclasificado153 documentos sobre la intentona golpista del 23F de 1981. Dice que es para “saldar una deuda histórica que tenía con la ciudadanía”. Pero después de levantar falsas expectativas, lo que han desclasificado no es sino una documentación parcial que no aporta nada importante que no se conociera. Tampoco explica el Gobierno que los que generaron y clasificaron la información eran, como el CESID (la central militar de inteligencia) o el propio tribunal militar que juzgó a los inculpados, mandos franquistas, muchos de los cuales habían participado o eran conocedores de la trama golpista y cuyo interés era protegerse a sí mismos y a la jerarquía.

Por: Víctor Alay

Es así como los documentos ocultan quien formaba la importante trama civil, política y económica que participó en la intentona. No aparece nada de los preparativos del golpe. No figuran los contactos previos del rey con Armada y Milans del Bosch. No hay nada de las conversaciones del rey con los capitanes generales durante la intentona. Nada se dice de la larguísima conversación de Armada con los dirigentes del PSOE Múgica y Raventós tan solo 10 días antes del golpe. Los documentos involucran a varios agentes del CESID, de cuya participación ya se tenía conocimiento, solo para exculpar al organismo en cuanto tal. Ni siquiera se ha desclasificado el informe Jaúdenes, donde este coronel explica los lazos del CESID con la intentona. Ni una palabra de las conversaciones mantenidas desde el Congreso durante el golpe, en particular las que hubo con el palacio de la Zarzuela. Nada tampoco sobre la lista de ministros que proponía Armada, donde figuraban, junto a ministros de UCD y AP (ahora PP), los socialistas Felipe González (como vicepresidente) y Múgica, así como Solé Tura y Tamames (PCE-PSUC). Ni siquiera figura completo el sumario del juicio.

La desclasificación es un nuevo fraude del gobierno Sánchez. Sucede como con cada cosa que toca: cuando dice una cosa es para incumplirla o sencillamente para hacer lo contrario, como cuando se pronuncia a favor del pueblo palestino mientras sigue comprando armas a Israel y manteniendo plenas relaciones diplomáticas con el Estado genocida.

En lugar de aportar luz, el Gobierno, en los hechos, está directamente contribuyendo a una campaña de blanqueo de Juan Carlos y la monarquía. En lugar de poner en evidencia el protagonismo del rey en la intentona, presentan su marcha atrás, una vez que ésta se frustró por la actuación de Tejero, como si la hubiera rechazado desde el principio, como si Juan Carlos hubiera sido el gran defensor de la democracia No es extraño que ahora el PP llame a la vuelta del emérito en honores.

La verdad es que las declaraciones del ahora fallecido Tejero, hace un par de años, apenas reproducidas en los medios de comunicación, dan más luz que todo lo que ha “desclasificado” el Gobierno. Según afirmó Tejero, el golpe lo frustró él por sentirse engañado ante la propuesta de gobierno que le presentó Armada: “Yo al rey Juan Carlos lo jodí vivo”, dice. Y explica: “Él tenía preparado con Armada un Gobierno a su gusto. Pero hacía falta un militar que diera el golpe. Ese fui yo. Es decir: lo mío era necesario para poner el gobierno de Armada y del Rey. Sin embargo, cuando vi lo que iba a ser aquello lo anulé, lo paré”. Tejero impidió al general Armada la entrada en el hemiciclo del Congreso, jugándoselo todo a una sublevación militar generalizada que impusiera un gobierno ultraderechista a su gusto. Juan Carlos, viendo que la situación se salía de madre, se asustó y dio marcha atrás, con el telegrama a Milans del Bosch y con el más que tardío mensaje televisivo. Los partidos del régimen monárquico (UCD, AP, PSOE, PCE), sin embargo, lo presentaron como el gran “salvador de la democracia”.

Aunque, en verdad, tras el fracaso de la intentona, todas los partidos oficiales, unidos, lograron buena parte de los objetivos que se había marcado Armada: la entrada en la OTAN, el acuerdo secreto de guerra sucia contra ETA del que años más tarde hablara Vestrynge, la integración en la entonces llamada Comunidad Económica Europea mediante las grandes privatizaciones, la desindustrialización y la consolidación de los grandes oligopolios del Ibex 35.

Para profundizar más sobre el intento de golpe de Estado de Tejero, se recomienda al lector leer el apartado «La conspiración golpista del 23-F» del libro «La Transición española (1970-1982), que encontrará en el siguiente enlace.

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