En las últimas semanas, la ministra de educación Celaá ha hecho una serie de declaraciones sobre cómo será el final de curso, y “la vuelta al cole”. El 14 de mayo hubo una reunión con los consejeros de educación de las Comunidades Autónomas para discutir cómo se aplicará la desescalada a nivel educativo y cómo se gestionará las pruebas de la EBAU (selectividad). Estas medidas siguen sin dar respuesta a las necesidades de l@s estudiantes de familia trabajadora, y toda la comunidad educativa debemos discutir, aunque sea vía on-line, las medidas que realmente necesitamos.

  1. No hay condiciones para terminar el curso de forma presencial. Aprobado general, guarderías públicas y medidas de conciliación familiar.

Para el final de curso, el gobierno propone que en la fase 1 se podrán abrir los centros para desinfectar las aulas y lugares públicos, y que en la fase 2 se podrá volver a los centros de manera voluntaria y priorizando los cursos de finales de etapa y de los alumnos de 0 a 6 años, pero con medidas de distanciamiento. Además, el gobierno rechaza el aprobado general, pero afirma que la opción de repetir curso se dará en casos muy excepcionales, y se establecerá una evaluación a partir de los dos primeros trimestres presenciales, siendo el tercer trimestre evaluado sólo de manera positiva.

Es escandaloso tener que poner nuestra salud y las de nuestras familias en riesgo para volver a las clases presenciales. En una situación en la que no se han garantizado las clases online para todo el mundo, se registran 39 fallecidos más por Covid-19 durante los últimos 7 días y 231 contagios diagnosticados en las últimas 24 horas1, y habiendo además un riesgo-científicamente probado- de rebrote, necesitamos urgentemente un aprobado general para garantizar la salud de las estudiantes y para que ningun@ se quede atrás, porque los que repetiremos “excepcionalmente” seremos los estudiantes más empobrecid@s.

El gobierno quiere abrir las escuelas para que los padres y madres que trabajan en servicios no esenciales puedan ir a trabajar y garantizar aún más el beneficio de las empresas. Con esto, demuestra una vez más que le preocupa más el dinero que la vida de l@s estudiantes de familias trabajador@s. Por eso seguimos exigiendo el confinamiento total, decimos NO a que los trabajadores de sectores no esenciales tengan que ponerse en riesgo yendo a sus puestos de trabajo, y exigimos guarderías y medidas de conciliación familiar para l@s hij@s de las trabajadoras de sectores esenciales.

  1. Suspensión de la selectividad: la EBAU en estas condiciones es injusto y peligroso.

El Ministerio de Educación sigue manteniendo su decisión de no cancelar la selectividad, y propone que dure un día más, poner franjas horarias, para evitar aglomeraciones y respetar la distancia de seguridad. Estas medidas sólo son parciales, pues para controlar la masificación que provoca la selectividad se tendrían que tener en cuenta también el control de transportes públicos y, para garantizar la salud de todos habría que dejar en casa a los jóvenes que pertenezcan o convivan con personas de riesgo. Además, no enfrentan el verdadero drama social que estamos viviendo las jóvenes estos días: la tremenda desigualdad social en la que nos encontramos las estudiantes con familias enteras en ERTE, con padres despedidos, con la incertidumbre de si podremos pagar la matrícula de la universidad o del ciclo.

La selectividad se va a hacer porque el Gobierno no destina suficientes recursos para que la universidad pública sea gratuita y accesible a todo el mundo. Muchas universidades públicas están en números rojos, y en vez de hacer una inyección económica para reforzar las que existen y abrir nuevas, dejan a las hijas de la clase trabajadora fuera de la universidad, usando la selectividad como filtro. Esto nos dejará fuera a las de siempre: las que estos meses no hemos podido estudiar por falta de recursos o por nuestra precaria situación, no hemos podido tener profesores particulares u otras ventajas que los estudiantes de familias acomodadas sí. ¡No a la selectividad! ¡Por una universidad pública, gratuita y de calidad!

  1. ¡Recursos extraordinarios para una vuelta en septiembre que no deje a nadie atrás! ¡Reducción de ratios ya!

Septiembre con 15 alumnos por clase…y otros 15 en casa. La ministra de Educación propone una vuelta a las escuelas en septiembre con una reducción de ratios a 15 alumnos. Los estudiantes de la pública, que llevamos años en clases con 30 o más compañeros con un solo profesor, sabemos que nuestros centros no están equipados para asumir partir las ratios. ¿Solución del Gobierno? Combinar las clases presenciales y las clases online, haciendo “turnos” entre los alumnos, de forma que la mitad estemos en clase y la otra estudiemos desde casa. A esto se le suma que los profesores deberán programar contenidos y actividades educativas adecuadas para la enseñanza a distancia y online.

Esta medida sigue sin dar respuesta a la precariedad que vivimos muchos estudiantes, y que nos impide hacer un seguimiento on-line adecuado, además de que sobrecarga a nuestros profesores, y va a seguir acentuando las desigualdades sociales entre alumnos. Lo que realmente necesitamos es una inyección extraordinaria en los centros educativos públicos, que permita reducir las ratios y garantice las medidas de seguridad. La reducción de ratios es una reivindicación histórica de los docentes, y nosotros nos sumamos a ella ahora más que nunca, porque estamos hartas de clases atestadas en las que el acompañamiento individual a los alumnos se hace inasumible, de que se amplíen aulas a base de barracones, y de que no se inviertan recursos en infraestructura para ampliar la red de centros públicos.

La vuelta a septiembre será difícil tanto para las estudiantes como para nuestras familias, que como clase trabajadora venimos sufriendo los ataques de un Gobierno que no pone los recursos al servicio de los que realmente los necesitamos. Es por eso que tenemos que discutir con nuestros compañeros de clase qué salida necesita la educación pública para la crisis del COVID-19, e ir construyendo un movimiento estudiantil capaz de dar respuesta a esta situación.

¡Suspensión de la selectividad!

¡Aprobado general!

¡Reducción de ratios ya!

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Este artículo se redacta el 28 de mayo de 2020